
El economista Rodolfo Santángelo, director de la consultora MacroView y socio de Carlos Melconian, aseguró que la Argentina no tiene un problema cambiario, si no macroeconómico. “El meollo del problema es la macroeconomía, lo cambiario es una caja de resonancia. Es el termómetro, no la fiebre. El problema es que la Argentina no tiene condiciones para tener un 28% de inflación en 2021”, explicó en una entrevista por Radio Mitre.
“La cuestión del mercado de cambios empezó en abril. Desde ahí que venimos con esta hemorragia en el mercado cambiario y suba gradual, que no es un proceso nuevo. Hay como un hisopado diario, semanal, que le estamos haciendo al mercado. Pero si no cambian las cosas de fondo, vamos a seguir, un día puede ser mejor otro puede ser peor, pero no cambia la tendencia global de lo que viene pasando”, alertó el economista.
“El Banco Central viene perdiendo reservas, que no tiene y nunca tuvo en un nivel significativo desde 2012, y una brecha cambiaria a la cual no podemos ignorar. Convivir con la brecha es peligrosísimo”, señaló.
Por eso, advirtió que la situación actual es consecuencia de lo que se hizo en los meses anteriores, cuando el Gobierno apostó que a la salida de la cuarentena y con el arreglo de la deuda, las cosas iba a mejorar.

“Tenemos una política económica que no es para tener inflación declinante. En septiembre, la tasa medida en 12 meses va a subir un nuevo escalón. Va para arriba, no sé si mañana, el mes que viene o el otro, pero no va a ser del 28% como dice el Presupuesto”, dijo.
En este contexto, el economista advirtió que el tipo de cambio va a seguir subiendo. “Es ineludible. La corrección nominal de las variables es inevitable. El tema es si tenemos un programa para evitar los costos de la suba”, señaló.
Con respecto a las medidas que puede tomar el Gobierno —como un posible desdoblamiento cambiario—, Santángelo expresó que no hay que “hacer asco” a ningún instrumento. Pero que todo se debe dar dentro de un programa integral, que hoy no existe.
“Si lo único que va a venir es un desdoblamiento cambiario y nada más no sirve para nada. No sirvió para nada el control de cambios. Si viene dentro de una cosa más integral, cualquier instrumento puede servir”, aseguró.
“El gradualismo, lo podés hacer, lo que no podés hacer es gradulismo inconsistente. El gradualismo 2021 tiene una sensación de parecido con 2016. La diferencia es que en 2016 se decía 'no te preocupes, nos endeudamos en el exterior. Lo hicimos y salió mal. Ahora el mensaje es ‘no te preocupes, emitimos moneda’. Todo un conjunto de ficciones”, agregó el economista.

Durante la entrevista, Santángelo criticó la idea del Gobierno de que en 2020 se iba a poder emitir y mantener la tasa de inflación porque el punto de partida fue el “Plan Picapiedras” del FMI, que iba a dar un espacio. Pero el problema fue que la emisión se transformó en una política permanente.
“¿Qué nos creímos? ¿Qué emitimos y no pasa nada?”, cuestionó. “En abril, mayo y junio, con el costo económico de la pandemia, te hubieras preparado. Ahora nos tenemos que preparar para dentro de 3 o 6 meses para no estar llorando por lo que hicimos hoy”, concluyó.
Seguí leyendo
Últimas Noticias
Inflación de marzo: alimentos, combustibles y transporte impulsan una suba de más del 3%
Relevamientos de consultoras privadas indican que el índice minorista aumentará más que en febrero. Pesan el rubro alimenticio, el aumento del precio mundial del petróleo y el encarecimiento del transporte público
Dólar: cómo inciden los factores globales y locales en el precio local de la divisa
Un tipo de cambio mayorista debajo de $1.400, ingreso por la cuenta financiera y el superávit comercial facilitan las compras del BCRA en el mercado. Los analistas debaten: ¿volvió el atraso cambiario?
¿Cómo se financia el FMI?: secretos de una “cooperativa de crédito” cuyos recursos llegan al billón de dólares
A diferencia de otras organizaciones internacionales, el principal financista de la Argentina resalta que no pide a sus miembros aportes anuales que pesen sobre sus fiscos
Cambio de prioridades: tasas negativas, para impulsar crédito y consumo, con apuesta a que el dólar soportará la presión
Tal es la lectura de un probable viraje de política económica, tras el énfasis anti-inflacionario

Política monetaria: de la preocupación por la inflación al problema de la morosidad crediticia
En un mes la base monetaria viró de una contracción de $800.000 millones a una expansión de casi $550.000 millones, pero de ritmo inferior a la inflación


