
Al tiempo que el mercado sigue con atención el volumen de venta de dólares del Banco Central y su impacto en el nivel de las reservas, crece la confusión respecto a la novedad de esta semana en materia cambiaria: la inédita utilización de los yuanes. Desde que debutó el lunes, va aumentando en pequeñas sumas su participación. El mecanismo, en etapa de experimentación, se aplicó por primera vez el 5 de este mes por una cifra menor a USD 1,5 millones y se reeditó a lo largo de la semana, ayer con un volumen de USD 2,2 millones. En total, la utilización de los recursos chinos no supera los USD 10 millones en la semana, lo que implica una cifra anecdótica. Sin embargo, en la medida que las ventas de yuanes se repitieron, aumentaron las dudas respecto de la estrategia del Banco Central en el marco del swap de monedas acordado con China.
El principal planteo surge respecto de las condiciones a las que está sujeta la operatoria que aplica por estos días la autoridad monetaria, ¿Está el Banco Central gastando los yuanes del acuerdo con China para sostener el tipo de cambio cual si fuera un préstamo tradicional, tal como el que otorgó el Fondo Monetario durante la gestión anterior, sólo que en distinta divisa y con diferente acreedor? En tal caso, ¿cómo se deberá “devolver” ese dinero? Si, por el contrario, tal como afirma la autoridad monetaria, que aclara una y otra vez que dicho swap no está “activado” y por ende no puede aplicarse libremente en el mercado de cambio, ¿bajo qué parámetros el BCRA sí está utilizando por primera vez yuanes en el mercado?
Lo concreto es que la concepción del swap con China, acordado por primera vez en 2009 y sucesivamente renovado, es la de una operación con fines comerciales: el Banco Central argentino le vende yuanes en vez de dólares a los importadores que ingresan mercadería china para que paguen esas importaciones. Del otro lado del mundo, un importador chino de mercadería argentina irá con yuanes al Banco Popular de China y recibirá pesos para pagar lo que compre proveniente de la Argentina. En ese marco de aplicación, no se ejecuta ningún canje de yuanes por dólares.

Claro que mientras por cada operación con yuanes para importar que se realice, no habrá dólares en monto equivalente por el lado de las exportaciones. “Es todo parte de la balanza comercial entre Argentina y China”, explicó a Infobae un ex funcionario del Banco Central, conocedor de los detalles acordados para el funcionamiento de un mecanismo hasta ahora nunca había sido puesto en práctica.
“El swap siempre está utilizable para fines comerciales. El punto es que la Argentina lo utilizó para reforzar de reservas”, profundizó.
A partir de ahí se generaron los temores del mercado, que históricamente consideró el swap como un préstamo contingente que engrosa la reservas brutas, el cual se podía “activar”. Pero, para usarlo efectivamente como plan de fortalecimiento de las reservas líquidas, se deben convertir los yuanes a dólares, momento a partir del cual empieza a acumularse un costo. Así se utilizó en el comienzo del gobierno de Cambiemos, en diciembre de 2015, cuando se realizó esa conversión por USD 3.000 para tener “poder de fuego” para intervenir en el mercado.
Según lo establecido en la última renovación a fines de julio último, de convenir con las autoridades chinas la ejecución de este canje, la Argentina debería pagar en concepto de intereses la tasa de referencia de Shangai, que por la pandemia el banco central chino bajó en febrero a 3,15% más un plus de 4% anual. En un mundo de tasas negativas, la operación sería claramente onerosa.
Por eso, mientras esto no ocurra y aun cuando sí se aplique a fines comerciales, tal como el BCRA hizo esta semana, el swap no tiene costo y queda contabilizado dentro de las reservas internacionales. Esto indujo a creer, desde que se firmó por primera vez, que los USD 19.000 millones involucrados son un monto que eventualmente está disponible para ser utilizado inmediatamente ante una crisis cambiaria. Eso, sin embargo, luce como una verdad a medias, a tal punto que, más necesitado que nunca, el Central no solicitó ninguna conversión.
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