
La constante suba del precio del oro, intensificada durante la pandemia, despertó el interés de los ahorristas de todo el mundo y, en particular, de los argentinos, ya que con las trabas cambiarias en vigor no logran acceder a divisas. Aunque no es fácil hacerlo, es posible para un pequeño ahorrista invertir en el metal desde la Argentina tanto a través de mercados financieros como en oro físico.
Con la cotización en alza, los argentinos se encuentran con los defectos habituales del mercado local para acceder al oro. Las trabas cambiarias hacen casi imposible invertir en él con pesos, porque implicaría primero sacar el dinero del país para poder hacerlo, con lo cual se vuelve a las dificultades para acceder a los dólares.
Sin embargo, existen dos vías para apostar por el oro con pesos. Una, a través de una apuesta aproximada: la acción de mineras dedicadas al menos parcialmente a su producción. En la Argentina se puede colocar ahorros en empresas como Yamana Gold o Barrick, que cotizan en Wall Street, directamente en pesos. Se hace utilizando los certificados de depósito argentinos (Cedear) que replican en moneda local los movimientos de las acciones en Nueva York. Así, se invierte en pesos al tipo de cambio contado con liquidación el equivalente al precio de la acción y las variaciones posteriores de la acción se traducen al precio del Cedear. Es, si se quiere, una aproximación imperfecta: las principales mineras hasta ahora no han logrado seguir con los precios de sus acciones a la escalada del oro.
Cómo comprar oro físico
Existe una opción más en el país para invertir en oro con pesos, sin pasar por el mercado cambiario. Y esa es el oro físico, que comercializa el Banco Ciudad en el país lingotes de una calidad inferior al oro que cotiza en Suiza. Se trata de calidad “999″, a diferencia del “9999″ del estándar internacional.
Es, explican en el banco, oro nacional que surge de joyas y otros orígenes, con autenticidad certificada. Pero, aunque lo sigue desde abajo, el precio replica los movimientos del metal a nivel internacional.
El año pasado, durante lo peor de la disparada del dólar de agosto, la demanda por los lingotes se disparó en el banco porteño. Llegó a vender 10 kilos en un mes (algo menos de USD 20.000 mensuales), nivel que en la parte más intensa de la cuarentena cayó casi a cero y ahora volvió a niveles de 2 a 3 kilos vendidos por mes.
Fue tal la demanda que el Banco Ciudad decidió poner un tope a las compras, de 50 gramos mensuales por persona. Son, al precio actual, algo más de $366.000 los que se pueden colocar mensualmente. El tope, aseguran, surgió porque no alcanzaba la producción a cubrir la demanda.
Los compradores del Ciudad, prácticamente único operador del metal a nivel local, pueden optar por conservar un certificado de la compra al tiempo que pagan una guarda del oro físico provista por la entidad. O, como hace buena parte de los demandantes, simplemente llevarse los 50 gramos a su casa. Es algo, realmente, muy pequeño.

Si se miran bien los números, el precio implícito del oro porteño también cubre contra subas del dólar paralelo. Porque esa cantidad de pesos transformada al precio en dólares que tendría en el mercado internacional los 50 gramos dan un precio por dólar de $ 102. Si se tiene en cuenta la diferencia de calidad entre oro, ya se está cerca de un dólar blue o “contado con liquidación”.
La tercera opción para invertir en oro desde la Argentina es pasarse a dólares y saltar al mercado global. Claro que de esa manera se choca con las mismas barreras cambiarias que se enfrentan a la hora de invertir en divisas.
Para invertir afuera, ya el oro físico no es una opción conveniente. Desde USD 1.000, se puede invertir en exchange traded funds (ETF) que están atados a la suerte del metal y siguen su cotización en forma lineal, sin necesidad de comprar el lingote ni pagar una guarda. Para sacar ese dinero del mercado local, sin embargo, es necesario primero hacerse de los dólares y luego “dólar cable”. Dicho más sencillo, mover el dinero en el mercado de bonos, como en el contado con liquidación.
Desde una plataforma internacional, entonces, es cuestión de elegir. Los dos más comunes que recomienda Portfolio Personal Inversiones son los ETF iShares Gold Trust y SPDR Gold MiniShares Trust, que siguen linealmente a los movimientos del metal.
Por qué llegó a un precio récord
De la mano de las medidas de política monetaria expansiva que encara la Reserva Federal de los Estados Unidos y otros bancos centrales del mundo el oro, y junto con él otros metales preciosos, vuelven a ganar un espacio en la preferencia de los inversores más conservadores como resguardo de valor.
Los lingotes de oro al contado se dispararon un 28% este año, en base a una combinación de factores que van desde la demanda de refugio ante la volatilidad global y el debilitamiento del dólar como resultado de la política expansiva de la Fed y un aluvión global de estímulos monetarios y fiscales.

La suba en el mercado internacional ya es importante de por sí, y hay analistas que creen que el metal puede tener una suba aún mayor. Goldman Sachs elevó el martes su pronóstico para el precio del oro a 12 meses a USD 2.300 por onza troy, ante expectativas de una caída mayor en las tasas de interés reales en Estados Unidos y un ambiente favorable para el metal. El martes el metal tocó un máximo histórico de 1.980,57 dólares, nivel desde el que hoy ajustaba parcialmente.
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