El economista Daniel Marx cree que todavía es demasiado pronto para conocer qué tan duro va a ser el golpe a la actividad como resultado de los intentos de contener la epidemia de coronavirus Covid-19. Entiende, sin embargo, que la reacción ante la emergencia sanitaria fue adecuada dado que no existen antecedentes probados respecto a cómo conducirse, pero también sostiene que urge invertir en un esquema de testeo generalizado que permita ir liberando gradualmente a la población de manera tal de reactivar la economía. Y, en ese contexto, sostiene que además es hora de pensar la posibilidad de llegar a un “acuerdo interino” con los acreedores dado el poco tiempo y las difíciles condiciones en que continúa la renegociación de la deuda.
El ex secretario de Finanzas, titular de la consultora Quantum y –durante un breve período– asesor del ministro de Economía Martín Guzmán para la renegociación de la deuda en moneda extranjera con acreedores privados, confiesa que no tiene en este momento una real medida de cuál va a ser el daño que causará la pandemia a la economía argentina. Pero, agrega, no cree que nadie pueda medirlo a esta altura dado que no es posible predecir cómo será superada.
“Nosotros no seguimos en detalle datos de producto precisos, sino que tomamos de varias fuentes. En ese sentido sabemos que hay un impacto fuerte sobre la actividad, obviamente, pero creemos que nadie sabe cómo va a terminar esto”, dijo en una entrevista telefónica con Infobae.
— ¿Cuáles son a su entender los problemas más urgentes a atender en este momento?
— Obviamente está el tema sanitario en sí mismo y el impacto en las personas, como primera preocupación. Después está cómo esto influye en las conductas. La gente se vuelve mucho más conservadora, en el sentido de preocupada por su nivel de ingreso futuro, y en consecuencia corta consumos, hay varias cosas que trata de suplir y con eso generar alguna especie de colchón. Por otro lado, los gobiernos están tratando de compensar en alguna medida o mitigar los efectos de caídas fuertes de demanda y simultáneamente algunas disrupciones en la oferta, por cuestiones logísticas y cadenas de valor que se interrumpen. En ese sentido, como principales riesgos después vienen el impacto monetario y fiscal, que en algunos países es más un área de preocupación que en otros. En muchos países que tienen acceso a crédito muy fuerte prácticamente sin limitaciones, eso no es para preocuparse. En algunos países donde sí existen estas limitaciones el problema es cómo hacer efectivos los remedios que se apliquen en materia fiscal monetaria. Argentina está entre estos últimos.
— Habló del lado monetario, la emisión es la vía elegida para cubrir nuevas necesidades. ¿Cree que es prudente hacerlo a falta de mejores alternativas?
— Yo creo que la emisión monetaria es algo a lo que sin duda hay que recurrir. Lo que habría que buscar son mecanismos para atemperar lo que puede ser algunos de los efectos colaterales negativos.
— ¿Como cuáles?
— Darle más estabilidad a las perspectivas de ahorro en pesos o los saldos monetarios en pesos. Con algunas señales de política al respecto y quizás algunas cuestiones que ven como un marco de ordenamiento de cuál es el esquema de pagos del mismo sector público en términos generales, porque las cuentas fiscales también van a estar muy afectadas.
— ¿Habla de subir tasas para el ahorro?
— No, me refiero por ejemplo a impulsar mecanismos de ahorro de mediano y largo plazo que la gente sienta –y haya un compromiso– que no hay un abuso en la opción de extraer riqueza de esos ahorros, de esos saldos monetarios. Los depósitos UVA pueden ser uno de los mecanismos de largo plazo, pero también pienso en títulos del Tesoro, que se están emitiendo. No es algo a crear porque ya existe, pero sí a impulsar.
— Del lado fiscal, ¿ve necesaria una baja de impuestos dada la caída en la facturación de las empresas?
— Hay algunas cosas que atender al respecto. Hay que ver cuánto se puede y cómo se implementa.
— ¿Y las preocupaciones por la cadena de pagos?
— Yo creo que habría que estudiar mecanismos complementarios. No tengo la solución, pero me refiero a mecanismos de compras del Banco Central o con dinero público de determinados activos financieros y con eso tratar de evitar mayores complicaciones. Todo para tratar de que se puedan atender pagos de remuneraciones y otros gastos inmediatos de las empresas, pero hay que estudiarlo bien.
— La renegociación de la deuda se vio complicada por la disparada de la prima de riesgo argentina. ¿Tiene sentido continuar buscando un acuerdo rápido?
— Yo creo que en ese punto hay que ver cómo se hacen más conducentes las conversaciones que existen, estableciendo un proceso teniendo en cuenta que existe la posibilidad de no resolver muchas de las discrepancias que existan entre deudor y acreedores en el corto plazo. En ese sentido, pienso que no hay que descartar algún tratamiento interino mientras se terminan de resolver estos temas más profundos y más complejos.
— ¿Cómo sería ese mecanismo?
— Es acordar con los acreedores ese tratamiento interino a la espera de mejores condiciones de mercado. Lo veo como una posibilidad si se tiene encarado el proceso general, no te digo la resolución de la renegociación, pero sí el proceso. Cuáles son las cosas que se van a tratar de observar y dónde están las posibilidades de elaborar una solución integral. Con avances en ese proceso, se puede alcanzar a la par un acuerdo temporal.
— En cuanto a las medidas de aislamiento social preventivo, ¿cree posible que el impacto económico haga al remedio peor que la enfermedad?
— Lo primero es la crisis sanitaria. Pero yo creo que hay mecanismos disponibles que habría que estudiar. Hay que tratar de hacer menos costoso al remedio. Y más focalizado, también. Con esto me refiero a alguna combinación entre mecanismos de testeos, mucho más amplios y más generalizados que los que se están haciendo hoy. Hay que ver su costo y tratar de minimizarlo, para combinarlo con mecanismos de seguimiento de personas y contagios para tratar de ir liberando en un futuro la circulación de la gente, según las prioridades y necesidades. Pero para esto los mecanismos que menciono tienen que lograr un grado de confiabilidad importante producto de esta combinación de testeo y seguimientos. Tiene que estar basado en evidencia, pero para eso hay que invertir.
— ¿Cómo evalúa la reacción del Gobierno ante la crisis sanitaria y su impacto en la economía?
— En términos generales uno va viendo las respuestas. Hay cuestiones de prueba y error dado que no hay antecedentes muy valederos y que estén difundidos y se puedan aplicar fácilmente, pero todavía quedan cosas a resolver.
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