Wall Street acumula una pérdida de más de 20% en el último mes. (Reuters)
Wall Street acumula una pérdida de más de 20% en el último mes. (Reuters)

El Riesgo País de la Argentina saltó este jueves unos 276 puntos o 9,4%, a 3.225 puntos básicos, en otra jornada negativa en los mercados internacionales. Las bolsas europeas sufrieron fuertes bajas, que encontraron continuidad en la ola de ventas de acciones de Wall Street, con caídas del orden del 10% para los tres principales indicadores estadounidenses.

De la mano de una nueva rueda de pánico financiero global, la peor jornada desde el “crash” de 1987, los bonos internacionales argentinos se hundieron. El indicador de JP Morgan, que mide el diferencial de tasa entre los bonos argentinos y emisiones similares de los EEUU, llegó a 3.233 unidades por la mañana. Los bonos en dólares de referencia registraron una caída de precios superior al 6% en promedio.

Los activos argentinos son de los más débiles a nivel global por el difícil proceso de reestructuración de deuda que el Gobierno busca llevar adelante contra reloj. Pero hoy son un número rojo más en medio de un mar de pérdidas para acciones y bonos de todo el mundo. El panel S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires cayó 0,8% y se alejó de los 30.000 puntos.

Wall Street extendió su racha negativa después de que el presidente Donald Trump anunció nuevos planes destinados a contener el número de víctimas humanas y el impacto económico del empeoramiento del brote de coronavirus que ha azotado los mercados mundiales. El índice Dow Jones cayó más de 2.300 puntos, cerca del 10%, en otra jornada negra, tras el derrumbe que sufrieron los mercados el lunes pasado.

“Donald Trump no pudo calmar las preocupaciones sobre la posible desaceleración económica a causa del coronavirus”, sintetizaron desde Research for Traders.

Los ADR de compañías argentinas que se negocian en dólares en las bolsas de Nueva York anotaron una caída promedio de 12 por ciento. El certificado de YPF perdió un 14,2%, a USD 4,65, un mínimo histórico de cierre.

Incluso activos que habían sido demandados como refugio inversor en las últimas jornadas asimilan el impacto negativo de los activos. El oro cayó más de 4%, por debajo de los USD 1.600 la onza, la plata restó un 6,6% y el Bitcoin se hundió casi 23%, a USD 6.026, su precio más bajo desde mayo de 2019.

“La falta de una acción coordinada de los Gobiernos del mundo, al menos por el momento, es lo que profundizaba el pánico. Todo así se aceleraba… y la atención no sólo está sobre la tasa de expansión del virus en el mundo, sino sobre las acciones que se hacen para buscar frenarlo y lógicamente los estímulos. Dos carriles que deben ir juntos, y coordinados en el mundo”, precisó Portfolio Personal Inversiones en un reporte.

El Dow Jones de Wall Street resta 28% o casi 8.000 puntos en el último mes, desde el récord del 12 de febrero

En un discurso televisado, Trump dijo que planeaba suspender los viajes desde ciertas áreas de Europa a los EEUU durante los próximos 30 días. También anunció planes de préstamos de USD 50.000 millones a bajo interés para las empresas afectadas y sugirió un retraso en el plazo de presentación de impuestos del 15 de abril.

Las bajas de los contratos del S&P 500, Nasdaq y Dow Jones fueron tales que llegaron a activar los llamados “disyuntores” para evitar más pérdidas, que frenan las operaciones por algunos minutos en momentos de derrumbe.

En Europa, el índice general STOXX 600 bajó más de 10%: es la peor caída de un día, atribuida la serie de impactos de la pandemia. Este referencial está compuesto de las 600 principales compañías por capitalización bursátil del Viejo Continente. El Ibex de la Bolsa de Madrid restó 14% en el día, una caída récord, y Milán se hundió 16 por ciento.

En la City porteña, el dólar “contado con liquidación” ascendió a $89,77 pesos, después de haber tocado los 91,80 pesos cerca de la 11 de la mañana. La cotización libre, que surge de la diferencia entre las valuaciones en pesos y en dólares de bonos y acciones, reacciona así a las presiones cambiarias que genera la devaluación de la mayoría de las monedas emergentes, entre ellas el real brasileño.


Seguí leyendo: