La historia viva del Buenos Aires Lawn Tennis Club, cuna de campeones y símbolo del deporte nacional

Fundado por inmigrantes británicos, recibe cada año al Argentina Open y fue sede de varios de los capítulos más relevantes del tenis nacional. La Catedral es el club con más títulos de Interclubes de la AAT y su identidad combina tradición y futuro

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La institución sede del Argentina Open atesora historias imborrables a lo largo de 134 años

Hay lugares donde la historia no solo se construye: se respira en cada rincón. El Buenos Aires Lawn Tennis Club es uno de ellos. Con 134 años de vida, el escenario que vio desfilar a leyendas como Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini sigue siendo un faro del tenis argentino y una referencia ineludible dentro del deporte nacional.

Fundado en 19 de abril de 1892 por la comunidad británica radicada en la Argentina, el club nació con el propósito de instalar la práctica del entonces llamado lawn tennis, un deporte importado desde Inglaterra que con el tiempo terminaría arraigado a la identidad deportiva del país.

Un año más tarde comenzó a disputarse allí el Campeonato del Río de la Plata, que nació como una competencia interna entre los socios y hoy es el Argentina Open. El torneo que se juega esta semana en las instalaciones del club es el cuarto certamen internacional más antiguo del mundo, detrás de tres de los cuatro Grand Slams: Wimbledon (1877), el Campeonato de los Estados Unidos -antecesor del US Open- (1881) y Roland Garros (1891).

Cada febrero, desde que fue incorporado en 2001 al calendario de los ATP 250, el torneo inaugura la gira sudamericana de polvo de ladrillo. Su historia, sin embargo, es mucho más amplia y está repleta de campeones icónicos. Guillermo Vilas, socio honorario del club, es el rey absoluto con 8 títulos individuales en su haber. Enrique Morea lo sigue con 6.

Buenos Aires Lawn Tennis Club,
Buenos Aires Lawn Tennis Club, cuna de campeones y símbolo del deporte nacional

A lo largo de su historia, el Buenos Aires Lawn Tennis no solo fue protagonista en la difusión del deporte, sino también en la construcción de su tradición competitiva. Es el club con mayor cantidad de títulos en el Campeonato Interclubes de la Asociación Argentina de Tenis (AAT): 44 estrellas en caballeros (la última fue en diciembre) y 29 en damas hablan de un compromiso.

“El espíritu inicial tenía que ver con la práctica del deporte, pero también con la caballerosidad, la camaradería y la vida social que rodea al tenis. Queremos honrar esa tradición sin quedarnos solo en el pasado: buscamos seguir siendo un ícono del tenis nacional y escribir nuevas páginas gloriosas”, explica el presidente del club, Federico García Tiberti.

Un club que formó generaciones

El Buenos Aires Lawn Tennis se transformó con el tiempo en un polo formativo. Jugadores de todo el país llegaron para entrenarse e incluso algunos vivieron en el club durante sus etapas de desarrollo.

El Buenos Aires Lawn Tennis
El Buenos Aires Lawn Tennis Club en 1927, durante el Campeonato del Río de la Plata (Fuente: BALTC)

“Tenemos una historia muy rica no solo en formación, sino también en haber recibido chicos del interior que venían a perseguir sus sueños”, destaca García Tiberti.

La profesora y referente histórica Marcela Voyame de Airoux es una de las voces autorizadas para describir el espíritu del club. Su vínculo comenzó en la adolescencia.

“Vine por adopción. Yo jugaba en Santa Fe, me probaron para representar al club cuando tenía 12 años y quedé. Como digo siempre, me adoptaron y a partir de ahí surgió la magia. Este lugar significa muchísimo para mí; es casi una primera casa”, cuenta.

Desde su rol formador, fue parte del crecimiento de jugadores que luego dejaron su marca en el tenis nacional. Para ella, la esencia del deporte también explica la vigencia del club.

“El tenis es hermoso porque abarca todas las edades y personalidades. Hay quienes juegan por placer, otros buscan competir y algunos persiguen objetivos más altos. Es un deporte para toda la vida: todavía tengo alumnas que empiezan a los 80 años”, relata.

Guillermo Vilas el día que
Guillermo Vilas el día que le ganó a Björn Borg en la final del Abierto de la República en 1973 (Fuente: BALTC)

Historia pura

Inaugurado hace casi un siglo, el estadio Horacio Billoch Caride -en homenaje a quien fuera presidente del Buenos Aires Lawn Tennis Club durante 35 años- llegó a ser el más grande de Latinoamérica en su momento. Albergó series de Copa Davis y torneos internacionales que ayudaron a consolidar la popularidad del tenis en Argentina.

El estadio contiene al Court Central Guillermo Vilas, el más icónico del país y escenario de algunas de las páginas más memorables de este deporte en suelo nacional.

La huella de los grandes jugadores se percibe en cada rincón del club. Los pasillos exhiben galerías con retratos de números uno del mundo, símbolos de la Copa Davis y referentes nacionales que compitieron en sus canchas.

Un grupo de socios posa
Un grupo de socios posa en el frente del club house original (Fuente: BALTC)

Es extensa la lista de estrellas que jugaron en el Buenos Aires Lawn Tennis Club: Ivan Lendl, Björn Borg, John McEnroe, Roy Emerson, Rod Laver, Fred Perry, Ilie Nastase, Gustavo Kuerten, Carlos Moyá, Gastón Gaudio, David Nalbandian, Guillermo Coria, Juan Carlos Ferrero, Rafael Nadal, David Ferrer, Dominic Thiem, Juan Martin Del Potro, Stan Wawrinka, Carlos Alcaraz y las firmas siguen.

Entre las mujeres, Gabriela Sabatini, la mejor tenista argentina de la historia y socia honoraria del club, ganó sus primeros títulos relevantes en el BALTC, incluyendo el Campeonato de la República en 1986 (venció a Arantxa Sánchez Vicario en la final) y en 1987.

Mary Terán de Weiss, figura de los años 40 y 50 y primera jugadora argentina en alcanzar el top 10, disputó finales memorables en el club. Norma Baylon, quien llegó a ser número 4 del mundo en los 60, también dejó una huella imborrable en sus canchas. Además, la mayoría de las exponentes del Siglo de Oro del tenis femenino jugaron en el BALTC: Venus y Serena Williams, Steffi Graf, Martina Navratilova, Monica Seles, Margaret Court y Billie Jean King.

Una adolescente Gaby Sabatini en
Una adolescente Gaby Sabatini en 1986, tras vencer a Arantxa Sánchez Vicario en la final (Fuente: BALTC)

Presente y futuro

Hoy el Buenos Aires Lawn Tennis cuenta con 20 canchas y más de 1000 socios, y mantiene una particularidad que remite a otra época: el juego es libre y no se reservan canchas. Solo cuando todas están ocupadas, el dobles tiene prioridad para favorecer la participación.

El club también apuesta al futuro con proyectos de infraestructura, nuevas superficies y un gimnasio orientado a la preparación física, además de una escuela que ya muestra resultados en categorías juveniles.

“Queremos ser una escuela de excelencia y eso se está reflejando en las promesas que hoy compiten en los primeros lugares del ranking nacional”, señala García Tiberti.

El Buenos Aires Lawn Tennis
El Buenos Aires Lawn Tennis Club recibe al Argentina Open esta semana (Fuente: Omar Rasjido / Prensa AAT)

El lazo con la Asociación Argentina de Tenis (AAT) es otro pilar histórico. El Buenos Aires Lawn Tennis fue uno de los clubes fundadores de la entidad en 1921, una alianza que -remarca el presidente- sigue siendo “inquebrantable”.

“Trabajamos en conjunto con el objetivo de hacer crecer el tenis como deporte. Es una relación cotidiana que fortalece a ambas partes”, afirma.

La estela de Adolfo Bioy Casares

Por sus canchas también pasaron figuras de la cultura argentina, como Adolfo Bioy Casares, lo que confirma que la institución siempre funcionó como un punto de encuentro entre deporte y vida social.

En 1931, el escritor ganó el certamen de menores del Buenos Aires Lawn Tennis. Solía pasar horas en el club y hasta llegó a ser vicepresidente.

La casa de madera original
La casa de madera original de la sede de Palermo (Fuente: BALTC)

Entre las figuras que marcaron la identidad de la institución aparecen nombres ilustres como Ricardo Cano, el propio Billoch Caride y Julio Barboza (titular entre 2008 y 2014).

Si hubiera que resumir su identidad en una idea, García Tiberti no duda: “Lo que define al club es la tradición viva. Honramos nuestra historia, pero la vivimos en el día a día. No nos quedamos solo con los orígenes: queremos seguir siendo La Catedral del tenis argentino”.