El duelo entre River y Platense por los cuartos de final del Torneo Apertura ofreció máxima tensión desde el inicio. Pero el final directamente fue tumultuoso y mucho tuvo que ver el árbitro Yael Falcón Pérez. No sólo por sus decisiones, sino por su conducción. La jugada que decretó el 1-1 y derivó el choque en los penales quedó en el ojo de la tormenta y provocó la protesta masiva de los jugadores del Calamar y del cuerpo técnico, con Sergio Gómez, uno de los orientadores del equipo, totalmente exaltado, al punto que abrazó con énfasis para hablarle al juez, quien se lo quitó de encima.
Ambas partes venían con los ánimos caldeados con la autoridad del encuentro. El local, por los constantes frenos de Platense a la fluidez de las acciones, más allá de que fue parte de la estrategia, que le dio resultado. Y, el Marrón, por la no expulsión a Marcos Acuña, quien ya estaba amonestado y cometió otra infracción.
En el segundo tiempo, Falcón Pérez dio seis minutos de adición y, luego, añadió tres más. Fue allí que Zapiola disputó en campo contrario una pelota con Martínez Quarta. Se le fue larga, trabó, y en última instancia la pelota rozó en el central antes de perderse en un lateral.
De esa secuencia, llegó el balón para Miguel Borja dentro del área, quien ganó la posición y Oscar Salomón, en el afán de rechazar, terminó levantando de más la pierna y golpeándolo en el pecho. La infracción existió, la falla estuvo en el inicio de la acción. Enseguida, todo Platense rodeó al juez, quien acertó. El problema es que el VAR, por protocolo, no puede intervenir en este tipo de casos. La falla fue del juez asistente, Diego Bonfá. Eso sí: Falcón Pérez no logró encaminar el partido desde la conducción, lo que se notó en la efervescencia que generó en la situación, como corolario de un déficit general.
Mastantuono se hizo cargo del disparo y puso el 1-1 (el elenco de Vicente López había abierto el marcador en el primer tiempo, a través de Vicente Taborda). Y una vez que el árbitro pitó, el caos volvió. Toda la delegación visitante lo persiguió y allí, según el testimonio de Cozzani, arquero de Platense, pidió disculpas si se había dado una falla, porque el VAR en ese contexto no tenía permitido intervenir en la secuencia del penal.
Ya en la definición desde los 12 pasos, Ignacio Vázquez, uno de los más furiosos, al punto que ni siquiera miró al árbitro a la hora del sorteo, fue el primero en patear. Sin embargo, logró despojarse de las tensiones previas y abrió la serie. Y en el séptimo disparo se dio otra intervención del juez y la tecnología, esta vez acertada.
Franco Zapiola probó y Franco Armani, arrojándose a su izquierda, tapó su segundo penal. Sin embargo, el VAR a cargo de Mauro Vigliano advirtió que el arquero no mantuvo un pie en la línea y dio el salto antes. Por ende, el remate se repitió y el ex Estudiantes no perdonó. Luego, Cozzani le ganó el duelo a Driussi y Schor definió la llave y ubicó a Platense en semifinales -se medirá ante San Lorenzo el domingo- Así, las polémicas quedaron en un segundo plano.
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