Lionel Messi dejó una huella imborrable en el Barcelona. En Cataluña se terminó de formar y se convirtió en la pieza clave de un equipo inolvidable, con su sociedad con Busquets, Xavi Hernández y Andrés Iniesta como entramado virtuoso. Allí ganó 34 títulos, derrumbó todos los récords posibles y cimentó una carrera que lo llevó al olimpo del fútbol. Luego, llevó su talento al PSG y al Inter Miami, brilló e hizo historia con la selección argentina (sumó a sus vitrinas dos Copas Américas y un Mundial, además de una Finalissima), pero la Pulga y el Barsa se transformaron en una dupla indivisible.
Francisco Trincao estuvo una temporada en el Barcelona. El portugués arribó luego de destacarse en el Sporting Braga y compartió plantel allí con la leyenda albiceleste. Tras no lograr asentarse, fue cedido al Wolverhampton y recuperó su mejor forma en su país, con la casaca del Sporting Lisboa, elenco con el que celebró la Primeira Liga en 2024.
En diálogo con Relevo, el atacante describió aquellos días suyos en el gigante catalán y habló de su relación con Messi. “Tener 20 años y que venga un club como el Barça y te diga que te quiere, no creo que alguien pueda decir que no y que tienes que dar un paso más pequeño. Ahí tú piensas que hacer las cosas bien y jugar ahí, nunca hubiera dicho que no al Barça, pero la madurez viene con el paso del tiempo”, explicó la génesis del desafío y por qué no alcanzó su versión top en esa temporada.
La curiosidad surgió al hablar sobre el líder del equipo. Allí, el luso contó que le costó adaptarse a una costumbre del ídolo a la que definió como “rara”. “Convivir con él es un poco raro al principio y además es algo cultural de Argentina y Uruguay, que se dan muchos besos para saludarse y él me daba un beso por la mañana. Y, claro, yo llego al Barça y Messi te saludaba con un beso, era un poco raro. Después me acostumbré, pero al principio, en las dos primeras semanas, cuesta, claro, pero son personas como nosotros, es lo mismo”, se explayó.

“Él era muy tranquilo, era más ejemplo que de hablar mucho. Nos ayudaba en el campo, nos decía dónde teníamos que estar, que nos quedásemos en un sitio, que fuésemos a otro. Te decía algo y tú escuchabas porque sabías que lo que decía era verdad, él entendía el partido muy bien y cuando te decía algo, era muy tranquilo”, definió cómo se dirigía a sus compañeros dentro del terreno de juego.
Hoy ya sin Messi a su lado, Trincao sigue dando de qué hablar: este martes, buscará sacar un buen resultado con el Sporting ante el Borussia Dortmund, por la fase de playoffs de la Champions League. Por su parte, la Pulga, en Norteamérica, se prepara para el inicio de la MLS con el Inter Miami. Este viernes, las Garzas se probarán en un amistoso ante Orlando City, en una nueva edición del clásico del sol.
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