Corentin Moutet volvió a dar la nota, esta vez, en el Abierto de Santiago de Chile, donde derrotó por los cuartos de final al local Nicolás Jarry y crispó los nervios de todos los presentes por su actitud en cancha. El francés se impuso con un doble 7-6 y ahora tendrá que vérselas con otro chileno como Alejandro Tabilo en las semifinales del ATP 250.
El tenista número 140 del ranking, que había llamado la atención en el Argentina Open por tomar gaseosa de cola en medio de un partido, comenzó de forma desafiante su duelo contra Jarry (22° del ranking mundial). Con el saque a favor, lanzó desde abajo y ganó un ace para el que fue el primer punto del match, lo que generó el veloz repudio de todos los presentes que alentaban al trasandino.
Pero la historia no quedó ahí, porque la silbatina persistió casi ante cada uno de sus servicios y se extendió frente a cada punto concretado por el francés, que venía de eliminar al argentino Thiago Tirante en octavos y al español Roberto Carballés Baena en primera ronda (Jarry, preclasificado, solamente había despachado al argentino Federico Coria en la fase anterior).
Sobre el final, en el punto que definió el encuentro en tie break, Moutet tiró su raqueta al polvo, se agachó un tanto y emitió un grito desaforado con mirada desafiante frente a las tribunas. Apretó los puños y lanzó un alarido más, antes de rescatar su elemento y dirigirse hacia la red para estrecharse la mano con su contrincante, quien aprovechó para desquitarse y marcarle su polémica actitud ante las cientos de personas que observaron la acción en vivo.
Ignorando la indicación de Jarry por completo, se dio vuelta, levantó los brazos y saludó agitando sus manos hacia los cuatro costados, saboreando el repudio y abucheo generalizado que caía de las gradas. Enseguida se llevó las palmas de sus manos al pecho y simuló ofrecer algo hacia cada uno de los lados, previo a volver a poner una de sus manos a la altura del corazón y saludar en alto con la otra. El show continuó: juntó sus palmas en el típico ademán de rezo o perdón y se inclinó ante los presentes. Acto seguido, volvió a agitar un puño al aire y gritó para festejar otra vez su clasificación a las semifinales.
A la hora de ser entrevistado por la transmisión oficial, Moutet casi que le sacó de las manos el micrófono al periodista designado e intentó dialogar con el público sin éxito. “Por favor, un minuto por favor”, les pidió una y otra vez, mientras la silbatina persistía y los fanáticos chilenos hacían lo posible para que no se oyeran con claridad sus palabras. Recién después de largos segundos pudo expresarse.
“Jarry me dijo ‘patético’ y no sé por qué, me porté bien. Había mucha gente en mi contra abucheando y haciendo ruido cuando servía. Así que creo que no hice nada ‘patético’. Creo que sobreviví bien, jugué bien”, declaró después.
Moutet, que venía de perder en la primera ronda del ATP 500 de Río, donde accedió mediante la qualy, se las verá hoy con el otro preclasificado chileno, Alejandro Tabilo (51°). En la otra semi actuarán el argentino Sebastián Báez (21°) y el español Pedro Martínez (101°).
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