Llegó al Barcelona con un pasaporte falso, fue multicampeón con Cruyff, se retiró a los 30 años y puso una agencia de lotería en Córdoba

Bernardo Cos saltó desde su provincia al gigante europeo, donde tuvo que hacerse pasar por oriundo de Paraguay para jugar. Allí vivió una época de oro junto al mítico fantasista holandés: “Era mi ídolo”

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Bernardo Cos
Bernardo Cos, con su mural en Belgrano

A los 74 años (nació el 31 de marzo de 1949), Bernardo Cos recuerda su carrera futbolística en una entrevista con Infobae. Sus primeros pasos en San Lorenzo de Córdoba, su participación en un Nacional con un gran Belgrano y la chance de jugar en el Barcelona, aunque con varios obstáculos que atravesar. Su amistad con Cruyff y aquel equipo dirigido por Rinus Michels que contaba con el peruano Hugo Sotil y varias estrellas locales.

-De la B cordobesa al Barcelona en apenas tres años. ¿Cómo se produjo semejante salto en su carrera?

-Yo empecé como delantero en las Divisiones Inferiores de San Lorenzo de Córdoba, en el barrio Las Flores cuando me contrató Belgrano entre 1969 y 1970 y para 1972, gracias a un ojeador de jugadores del Barcelona, Juan Mascaró, terminé jugando allá, aunque también me quería el Málaga, pero no fue tan fácil.

-¿No?

-No, porque en aquel tiempo eran muy pocos los extranjeros que podían jugar en Europa porque había pocos cupos. Mascaró vino a mi casa a ver cómo vivía y como vio que tenía una vida ordenada, le gustó y eso me permitió irme, pero antes me había destacado en Belgrano en aquellos viejos torneos Nacionales. Teníamos un muy buen equipo.

-¿Llegó al Barcelona y jugó de entrada?

-Todo lo contrario. Llegué con un desgarro en la pierna derecha que lo tuve en una final en Córdoba. Me revisó el doctor Moragas y me puso “apto”, pero en el primer entrenamiento tuve un tirón. Yo no me quería operar, pero al final tuve que hacerlo y estuve los primeros seis meses ausente de las canchas.

-Para ser extranjero en esos tiempos del Barcelona, usted debía ser muy bueno.

-Jugaba muy bien, pero en verdad, no fiché como extranjero, sino como oriundo. En esa primera temporada 1972/73 salimos segundos, y para la siguiente temporada, la 1973/74 se habilitaron dos extranjeros en cada equipo de la Liga y al Barcelona llegaron nada menos que Johan Cruyff y el peruano Hugo Sotil. Yo empecé jugando porque era titular. Estuve en los primeros tres partidos junto a Sotil, porque Cruyff se incorporó después. Era un grupo hermoso con jugadores como Marcial, Asensi, Rexach…

-¿Así que usted tenía pasaporte español?

-Bueno, no… En verdad, no tenía ninguna descendencia española, así que fiché como paraguayo, porque Paraguay tenía un acuerdo especial con España. En mi pasaporte aparecía como Bernardo Patricio Fernández Cos, cuando mi verdadero nombre es Bernardo Patricio Cos Luján. Y mi nombre paraguayo figura así en el trofeo que ganamos.

Entrevista con Bernardo Cos, de Córdoba al Barcelona
Bernardo Cos, en el vestuario del Barcelona

-¿Y cómo pudo convivir con eso en una liga tan fuerte como la española?

-En la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao sabían de esta situación y se la pasaban amenazando con que iban a protestar los puntos y cada dos por tres me citaban desde Tribunales, pero yo siempre iba acompañado por dirigentes del Barcelona -entre ellos, Josep María Minguella- que me decían que dijera siempre lo mismo, que era paraguayo.

-Qué personaje, Minguella. Fue el que trajo al Barcelona a Maradona y a Messi.

-Sí, estuvo varias veces en mi casa de Córdoba y pasamos dos noches fantásticas en un club malagueño de mi ciudad. Yo le enseñé a jugar al truco. Nos divertimos mucho.

-Usted jugó en Belgrano junto con Juan Carlos “Milonguita” Heredia y volvió a reunirse con él en el Barcelona.

-Sí, con “Milonga” hicimos un gran Nacional en aquel Belgrano y a él se lo llevó enseguida Rosario Central y yo me quedé en el “Pirata”. En julio de 1972 nos fuimos juntos al Barcelona pero él no pudo jugar como extranjero por falta de plazas y entonces se fue a préstamo al Porto y luego al Elche. Cuando volvió a los dos años, compartimos equipo en amistosos y en un par de partidos oficiales.

-¿Qué significa haber compartido equipo y tantos momentos con Cruyff?

-Johan es mi ídolo. Estuvimos tres años juntos. Era un superdotado. Terminaba el primer tiempo y se iba a fumar al vestuario. En las pretemporadas íbamos muchas veces a Holanda, a campos de golf y siempre iba adelante. Recuerdo una anécdota en un lugar de entrenamiento en el que había una arboleda y teníamos que correr mucho. Johan la vio y nos dijo a un grupo de seis jugadores ‘paremos acá’. Veíamos pasar a todos y de repente, nos tocaron la espalda y no era otro que el entrenador, Rinus Michels, que nos puso una multa, aunque luego nos perdonó. Johan era líder, cabeceaba bien. Un capo. Muy buena persona. En el Ajax hizo una revolución. Fuimos a su despedida. En el primer año en el Barcelona hizo una temporada excepcional. Seguimos luego teniendo una comunicación pese a estar lejos.

Entrevista con Bernardo Cos, de Córdoba al Barcelona
Cos, jugando para el Barcelona frente al Real Madrid

-Se dice que Cruyff cambió la mentalidad de los hinchas y del Barcelona en general, que antes de él pensaban mucho en el Real Madrid.

-Nosotros, en esa época, pensábamos en nosotros, y eran ellos los que se tenían que preocupar por el Barça. Éramos el mejor equipo del mundo.

-Pero no ganaban Copas de Campeones de Europa, lo que hoy es la Champions League…

-Perdimos una semifinal ante el Leeds cuando la final era en París. Habíamos perdido 2-1 en Inglaterra y en la revancha nos hicieron un gol, empatamos, pero nos quedamos afuera.

-¿Hoy por hoy mira fútbol?

-Sigo el europeo, el argentino no me gusta porque no hay jugadores hábiles y se corre mucho, se pega mucho. Siempre veo al Barcelona. En Córdoba hay una peña del club, cuyo presidente es Pepe Abad, y nos pasan videos, nos dan informaciones. También veía al PSG cuando Messi jugó allí.

-¿Pudo regresar a Barcelona?

-Sí, en 1999, para el Centenario del club, regresé con mi familia, invitado. Estuve con mi esposa y mis dos hijos. Y le voy a contar algo: unos años después, yo estaba jugando con los veteranos en el Miniestadi, y alguien me dijo “Cuchi -mi sobrenombre- hay un argentino, rosarino, que juega muy bien”. Yo soy miembro de la Asociación de ExFutbolistas y me mandan banderines, almanaques y el presidente es Asensi -exmundialista con España- que fue compañero mío.

-¿Se arrepiente de no haber jugado más tiempo en el Barcelona?

-Yo no debí salir del Barcelona. Cuando compró mi pase, pagaba muy bien, mucho más de lo que cobraba un jugador en el torneo argentino, pero al llegar allá, me di cuenta de que no era para tanto para lo que se pagaba en España y mi contrato era por tres años. En una ocasión, yo estaba lesionado, y el paraguayo Eulogio Martínez, que había jugado en los sesenta, me dijo “si vos te vas de acá, sólo hacelo si te vas muy bien pago”. Terminé la temporada 1974/75 jugando un muy buen partido ante el Athletic, tenía a mis padres enfermos en Argentina, y me planteé irme. Justo se fue Michels, fuimos a la pretemporada por quince días, el nuevo DT (el alemán Hennes Weisweiler) no entendía el castellano y le traté de explicar mi idea de marcharme. A él le molestó mucho pero viajé igual y no me puso en ningún partido, ni en el banco. Hasta que vino Cruyff y le preguntó directamente “¿Por qué no juega Cuchi?” y él contestó “ah, sí, sí, el 16″, pero me terminé yendo.

Entrevista con Bernardo Cos, de Córdoba al Barcelona
Cos, junto con Cruyff en Barcelona

-¿Cómo fue esa salida?

-Primero apareció el Elche. Arreglé todo con ellos, pero el Barcelona no quiso. Luego vino el Málaga y pedí una cifra altísima para ir, y no aceptaron. Y luego vino el Sporting Gijón y tenía casi todo listo, pero perdieron y echaron al DT (Pasieguito) y lo reemplazó un francés que ya no quiso pagarme la cifra que yo pedía. Y al final vino el Burgos, que era el líder del torneo de Segunda, en diciembre, cuando quedaba medio campeonato, y arreglé por dos años con su presidente, el señor Martínez Laredo. Cuando me iba a despedir de mis compañeros viene Rexach y me dice “¿sabés el frío que hace en Burgos?” (risas), pero cuando le dije cuánto me iban a pagar, me dijo “andá”. Al final, me quedé tres años, un año más de lo previsto, y en 1978 quedé libre y volví a Belgrano, luego a Deportivo Maipú de Mendoza y me retiré a los treinta años. Hice el curso de director técnico, pero no me gustaba mucho.

-¿Y entonces qué fue de su vida?

-Puse una agencia de lotería en el cerro de las Rosas en 1988 junto con mi hijo, y cobramos allí también impuestos del Banco de Córdoba. También voy a homenajes, como hace poco organizó San Lorenzo local. Me dieron una camiseta, un diploma. Era un homenaje a tres jugadores surgidos del club, Sebastián Viberti, el “Hacha” Ludueña, el “Cuti” Cristian Romero y yo.

-Jugando para el Barcelona y como oriundo, ¿tuvo la chance de vestir la camiseta española?

-Para la pretemporada de 1973/74 nos fuimos a Alemania, Holanda y Bélgica. Jugamos un partido ante el Fortuna Düsseldorf un sábado y resultó que en la cancha estaba Ladislao Kubala, que era el entrenador de la selección española. El domingo hubo otro partido y jugaron los que no lo habían hecho el sábado, pero Kubala ingresó en el vestuario y se puso a hablar conmigo. Unos compañeros me advirtieron que “si Kubala quiere hablar con vos es porque te quiere citar” y de hecho, me contó sus intenciones, pero le dije el asunto de mis papeles y el pasaporte paraguayo. Recuerdo que le dije “yo soy argentino, pero acá, no”. Y no me citó. Recuerdo que Rinus Michels también tenía miedo por mis papeles. Distinto fue lo del Burgos.

Entrevista con Bernardo Cos, de Córdoba al Barcelona
Bernardo Cos, con el plantel del Barcelona

-¿Por qué?

-Porque por la muerte de Francisco Franco hubo un indulto para los extranjeros en la Liga. Recuerdo que entró al vestuario el presidente del club y dijo “Cos, no se cambie. Mañana usted y yo nos vamos a Madrid para los verdaderos papeles. Estuvimos quince días en Madrid. Debuté en el Burgos y al tercer partido, que fue televisado, tuve una fractura de tibia y peroné.

-Qué mala suerte…

-Recuerdo que el presidente del Burgos pedía que el jugador que me lesionó (Gallegos) fuera suspendido por el mismo tiempo que demandaría mi recuperación pero le dieron siete u ocho fechas de suspensión.

-¿Y su historia cómo siguió?

-Volví a jugar a los siete meses. El médico me recomendó clavos en vez de yeso.