La historia de la familia argentina que se radicó en Nueva Zelanda para desarrollar el fútbol y sigue a la Selección en el Mundial femenino

Alejo Pérez Leguizamón es impulsor de la disciplina en uno de los países organizadores y disfruta del evento con sus tres hijos: “La cábala es ver los partidos con el mate”

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La familia en el Michaels Avenue con Tazuni, la mascota del mundial
La familia en el Michaels Avenue con Tazuni, la mascota del mundial

Alejo Pérez Leguizamón con sus tres hijos Benjamín, Astor y Vicente. Son argentinos y se han radicado en Nueva Zelanda para cultivar el fútbol local. ‘De tal palo, tal astilla’, dice la frase popular argenta, y así se dio en este caso; padre entrenador, hijos jugadores. Como si fuese poco los mellizos y el mayor se paran de diez. El más grande es categoría 2006, mientras que los otros dos son 2009 y por supuesto lucen el doble apellido como su padre, el pasaporte devela ‘Pérez Baldoni’.

La primera vez que Alejo pisó la lluviosa isla oceánica fue hace 24 años junto a su pareja, llegó en 1999 con el propósito de estudiar. Luego la familia se fue ampliando y de a poco se sumaron los hijos. Benjamín y Vicente nacieron en Argentina, mientras que Astor es Neozelandés de origen. Pero los tres defienden los colores albicelestes. Como la familia se mueve en torno al trabajo de sus padres, los jóvenes vivieron en Argentina, en Dubai y en Nueva Zelanda. Manejan a la perfección el idioma, están insertos en la cultura local pero con el corazón siempre cerca de la patria.

El lugar habitual de entrenamiento de la familia es el Michaels Avenue Reserve. El mismo fue designado para que la selección argentina se concentre en la ciudad de Auckland. “Soy entrenador y preparador físico, vine al club a trabajar y después traje a mis hijos a jugar, ahora dos de los tres juegan en el aquí y uno se fue a otro”. Así que el club es casa, es familia y se ha visto toda la semana. Por supuesto Alejo ha tenido la oportunidad de compartir de cerca con todo el plantel de AFA. Intercambiar ideas, presentar cómo se desarrolla el fútbol infanto juvenil en el club y por supuesto fomentar el semillero a través de la presencia de las jugadoras.

Kiwis o argentinos, todos luciendo los colores de la selección y viviendo el fútbol con pasión, con gritos, mates y mucha convocatoria. “Es una experiencia muy buena lo del Mundial aquí, la mejor parte es que está Argentina y yo soy de Argentina, que jueguen acá es lo que más me emociona”, comentó Benjamín, uno de los mellizos.

Y agregaron en conjunto los tres: “Vivir en Nueva Zelanda es lindo, la infraestructura es buena. Cuando no llueve está muy bien. Auckland es una ciudad donde hay muchos latinos”. Lo cual hace más fácil sentirse integrado y cerca de la cultura. Para poder combinar lo mejor de los dos mundos, las tradiciones maoríes y las criollas.

Teniendo un entrenador argentino inmerso en el mundo deportivo local es imposible no preguntar: ¿Cómo se vive el deporte en Nueva Zelanda, que fútbol se juega? “El rugby es el deporte nacional pero cada vez hay más fútbol por estos lados. Es el deporte principal ahora para los chicos y los jóvenes. Pero acá tiene una impronta muy británica, de mucho roce, muy físico, es distinto a como lo vivimos nosotros”. Y queda demostrado en la gran inversión tanto para traer este evento FIFA, como en la mejora de la infraestructura y la predisposición a insertar el balón redondo en las escuelas.

Alentando a la selección, a pura camiseta
Alentando a la Selección

¿Y qué sucede con la Selección? Además de ver los entrenamientos la familia va a la cancha. “La cábala es ver los partidos siempre con el mate. Pero ahora vamos a ir a las canchas, así que esperemos que nos dejen entrar el termo”, dice Astor entre risas con unos verdes entre las manos, mate siempre mate. ¿Cuáles son las expectativas? “Siempre hay muy buenas expectativas para Argentina. Después de Qatar ese sentimiento se reforzó, aún más para los que estamos afuera. Ojalá que se dé para las chicas, porque nosotros somos hinchas”, comentó Alejo.

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