
Andrés Vombergar, de 28 años, está pasando por el mejor momento de su carrera. En julio pasado llegó a San Lorenzo de Almagro como un refuerzo desconocido para el gran público procedente de Atlético San Luis de México, donde había jugado muy poco y no era tenido en cuenta por el entrenador Marcelo Méndez Russo. Sin embargo, fue pedido por el técnico azulgrana Ruben Darío Insúa, quien lo hizo debutar ante Argentinos Juniors por el pasado torneo local que se adjudicó Boca Juniors, marcó un gol y se convirtió en pieza clave. Pero para triunfar en el equipo de Boedo tuvo que atravesar varios obstáculos en su etapa juvenil antes de debutar en Ituzaingó.
Según pudo averiguar Infobae, una lesión en una de sus rodillas durante su paso por las juveniles de River provocó que volviera al León lesionado y se alejara de las canchas durante una temporada para recuperarse, pero su perseverancia y afán por triunfar lo llevaron a convertirse con el tiempo en el goleador del Ciclón líder de la Liga Profesional de Fútbol, con dos tantos en cinco partidos.
En diálogo con este medio, Damián Troncoso, el DT que lo hizo debutar en El Verde, reveló los secretos del goleador nacido en Villa Luzuriaga que ilusiona al mundo azulgrana. Sus cualidades como delantero, su relación fuera de la cancha, las charlas que tuvo con los integrantes del cuerpo técnico de Boedo para recomendárselo, el apodo que le inventó dentro del vestuario y con qué figura de River compartió equipo en El León.
- ¿Cómo conociste a Vombergar?
- En el 2012 cuando llegué para dirigir a Ituzaingó, Andrés volvía desde River, club al cual había ido a probarse con el permiso del club verde por un convenio del 20 por ciento, como suelen hacer los equipos grandes que llevan a juveniles para que se desarrollen en el Ascenso. Llegó junto con Alejandro Benítez, otro chico que hoy está jugando en Talleres de Remedios de Escalada. Al año siguiente, lo hicimos debutar en Primera, en el 2014.
- ¿Cómo se dio la llegada de Andrés al club de Núñez?
- El captador de talento Pedro González lo vio y se lo llevó dos años a River, que luego lo devolvió porque no lo tuvo en cuenta; se lo perdió. Cuando regresó, trabajó con nosotros durante un año, hasta que en el 2014 debutó en la Primera C. Andrés jugó en todas las categorías del fútbol argentino, desde la D hasta la A.
- ¿Qué tal fue su debut en Ituzaingó?
-Me acuerdo de que antes de ingresar a la cancha le di un beso, un abrazo y le dije: “Disfrutá de este día, que no te lo vas a olvidar nunca más en tu vida”. Fue un arranque muy bueno, marcó muchos goles. Eso le valió que en el 2014 se fuera a desarrollar a Fénix, de la Primera B. A partir de ahí, recaló en Los Andes. Luego, se fue al fútbol de Eslovenia, pasó por Rusia, México, y apareció hace un año en San Lorenzo. La realidad es que no era un futbolista muy conocido para nuestro país y como soy amigo de todo el cuerpo técnico azulgrana di una opinión sobre él, al decir que era viable su contratación.
- ¿Qué contención le dieron para que no abandonara la carrera luego de que River lo dejó ir?
- Lo contuve bastante, como hicimos con el resto del plantel. Yo fui un jugador que pasé por momentos complicados en mi carrera y cuando un jugador tiene un problema, me acerco y habló con él. En ese momento no era el jugador que es hoy en día, era un chico más normal como todos los que tenemos. Con el tiempo, se transformó en un futbolista de este calibre. Cuando lo tuve, pintaba bien y tenía condiciones, pero no dejaba de ser un juvenil con el sueño de llegar a Primera. Me tocó dirigir a 50 muchachos, pero Andrés era especial, por eso explotó como lo hizo.
- ¿A qué te réferis con que era especial?
- Sobresalía del resto, tenía algo distinto. Un día dije “éste puede ser importante” porque era (y es) muy buen jugador, con mucha jerarquía.
- ¿Qué fue lo primero que te atrapó de Andrés?
- Su físico y el juego aéreo, su buen cabezazo y los movimientos, que son muy interesantes. Pasó a ser el 9 del equipo con 19 años. Tengo una satisfacción enorme de saber que lo puse de titular, me rindió haciendo goles y se transformó en un jugador fundamental.
- ¿Qué tipo de personalidad tenía a su corta edad?
- Un chico muy educado, respetuoso y abocado al trabajo. Exactamente, como se muestra en la actualidad. Es muy profesional, muy buena persona. No hablaba mucho en el vestuario porque la voz de mando la llevaban jugadores de más experiencia. Pero desde su lugar demostraba tener personalidad, sin duda.
- ¿Cuánto tuviste que ver en su llegada a San Lorenzo de Almagro?
- Colaboré de alguna manera para que hoy pudiera llegar a la Primera del Ciclón, en todos los sentidos. Siento orgullo porque encima soy hincha del club de Boedo, así que es doble la satisfacción de verlo jugar allí. Son esos pequeños recuerdos que uno se guarda en el corazón.
- ¿Se lo recomendaste a Ruben Insua?
- Sí. Primero me llamó Fabián García, ayudante de campo del Gallego. Me dijo: “Che, nos están ofreciendo a Vombergar, que vos lo tuviste en Ituzaingó”. Le di las características y le dije “Mirá, es un estilo Martin Palermo: cabecea muy bien, es buen definidor y tiene buen porte físico”. Me repreguntó: “¿Si lo mandás a presionar, presiona?”. Le respondí: “Sí, es un delantero que tiene muy buen estado físico y va a todas”. Mira las vueltas que da la vida que hoy se destaca en una posición donde hace un desgaste físico tremendo.

- ¿Como extremo por derecha?
-Sí, en esa ubicación la está rompiendo y es todo mérito del entrenador Insua. A los dos días, estuve cenando con Rubén y me volvió a preguntar lo mismo que García. Además, le mostré un video de cuando jugó en Eslovenia, donde hizo dos millones de goles en todas sus formas. También se lo pasé al Toti Iglesias, ya que nos juntamos los jueves por la noche a cenar junto con Leonardo Madelon, Walter Perazzo, el Gallego, García, entre otros. Al otro día, me llamó Matías Caruzzo, manager de San Lorenzo, y me volvió a preguntar lo mismo sobre Vombergar.
- ¿En qué posición jugaba en Ituzaingó?
- De 9. Pero Insua se dio cuenta de su buen estado físico, y como tiene a Adam Bareiro en el equipo, dijo: “Lo pongo de extremo a Andrés y al paraguayo de centro delantero”. El Gallego tiene personalidad y claridad en los conceptos futbolísticos. Sabe mucho de fútbol. No lo tuve como entrenador, sino lo trato como amigo. Y cuando habla le llega muy bien al futbolista y lo convence.
- Al final, ¿cuántas consultas recibiste sobre Vombergar?
- Fueron varias, y dije la verdad de lo que opinaba y lo que había vivido con Andrés. No recibí ni un peso por la transferencia ni soy su representante, solamente fue con la intención hablar de fútbol y con amigos, ¿viste? Lo hice de manera desinteresada, de la misma forma que le recomendé a Madelón a Rodrigo Aliendro, que lo quería llevar a Unión, pero finalmente se lo llevó Atlético Tucumán. Uno recomienda futbolistas que se destacan en el Ascenso y podrían jugar en Primera. Cuando llegó a San Lorenzo, marcó un gol ante Argentinos Juniors y luego arrancó el furor por él.
- ¿Con qué futbolista de River compartió plantel en Ituzaingó?
- Con Aliendro, con el Peti, como le decíamos en el vestuario. Es otro caso similar al de Vombergar. Vino a préstamo de Chacarita, con dos jugadores más, y cuando lo vimos jugar dijimos “es cosa seria”. Pasaba a los rivales como si fueran conos. La verdad es que ambos jugaban, y juegan, muy bien.
- ¿Llegaron a compartir equipo en algún partido?
- Sí, el día que debutó Andrés jugó al lado de Aliendro. Fueron 23 minutos en el segundo tiempo, ya que Vombergar ingresó desde el banco de suplentes, y le ganamos 1 a 0 a J.J. Urquiza con el gol de Jonathan Requia.
- ¿Qué apodo tenía Vombergar?
- Le decíamos alemán. Era por sus características físicas. Es rubio de ojos claros. Tiene lazos eslovenos por parte de sus abuelos.
- ¿Es verdad que a su corta edad manejaba muy bien el idioma esloveno?
- Sí. Nosotros entrenábamos por la mañana y a la tarde estudiaba el idioma esloveno. Vivía del fútbol no necesitaba otro trabajo como le pasa a la mayoría, ya que es un chico de buena familia. No necesitaba otro laburo. Sabíamos que al ser de la colectividad tenía el idioma esloveno muy bien incorporado, pero no le dábamos tanta importancia hasta que nos enteramos de que iba a jugar en la selección de Eslovenia. Debutó contra Japón, hizo un gol en ese partido y es un pibe que tiene una estrella.
- ¿En qué sentido?
- Es un tipo que no pasa desapercibido, es un iluminado por su personalidad, su porte y sobre todo por su juego. Su manera de expresarse es el fútbol. Si lo escuchás hablar, es un chico muy tranquilo y humilde, muy educado. Es más, yo creo que a otro futbolista acostumbrado a jugar de 9 le decís “vas a jugar de extremo y hacer la banda”, te dice “no, yo juego de centrodelantero, maestro”. Sin embargo, él accedió y se tira de cabeza. La personalidad y la forma en que te educaron mucho tienen que ver.
- ¿Andrés alguna vez te agradeció por tu recomendación a Insúa?
- Sí, personalmente. El año pasado, cuando estaba dirigiendo a Berazategui jugamos un amistoso con San Lorenzo y nos vimos. Se acercó y me agradeció de muy buena manera. Igualmente, yo no esperaba el reconocimiento, ni que me regalara plata o me diera una camiseta; no me manejo así.

- Siendo de San Lorenzo y conociendo a Vombergar, ¿no tenés su camiseta?
- No, porque soy tímido en ese aspecto y no me gusta pedir nada. Ya va a llegar el momento. De Aliendro tengo su casaca de cuando estuvo en Atlético Tucumán porque me llamó y me dijo “te la regalo”.
- ¿Mantenés una relación cercana con Vombergar?
- Sí, le mando mensajes cuando marca goles o por alguna situación en particular nos escribimos. Cuando finalizó el 2022, le envié un Whatsapp y le dije. “Andrés, la verdad me hiciste quedar muy bien y te felicito por todo lo que estás haciendo”. Me respondió: “Gracias Dami por haber hablado muy bien de mí”. No más que eso, porque no me gusta ser cargoso, y quiero ser ubicado.
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