
Mientras prueba el micrófono de su teléfono celular para ser entrevistado por videollamada, Guillermo Burdisso exhibe el mismo gesto adusto con el que juega en la cancha. Se lo toma en serio. En ese aspecto y hasta en su timbre de voz se parece mucho a su hermano Nicolás, que tiempo antes de que él debutara como profesional hizo historia con la camiseta de Boca Juniors. El hoy defensor del Deportivo Cali es uno de los referentes del plantel que conduce Rafael Dudamel y buscará esta noche la clasificación a los octavos de final de la Libertadores.
En exclusiva con Infobae, el cordobés de 34 años hizo un repaso de lo que fueron sus dos ciclos con la camiseta xeneize. El amor por los colores, el profesionalismo que lo lleva a no negociar una victoria, la comparativa de Carlos Bianchi entre su época dorada en los alrededores del 2000 y la temporada 2013/2014 en la que lo dirigió y la fatídica noche del gas pimienta contra River Plate.
—¿Cómo llega el Deportivo Cali a esta cita? ¿Reina la motivación en un momento de definición así?
—Motivación sobra. El contexto, la cancha, que sea definitorio... pero obviamente estamos con las ideas claras y concentrados. Tenemos una mezcla interesante de mucha gente joven, pero también de experiencia, en fútbol colombiano y Libertadores. Teo (Gutiérrez), el arquero uruguayo de selección Guillermo de Amores, yo... Una linda combinación que después debe dar frutos y resultados. En el campeonato local no pudimos plasmar todo eso para bien, pero sí en la Copa. Fuimos a escenarios difíciles como La Paz y el Arena Corinthians e hicimos buenos partidos y sacamos buenos resultados (NdeR: 2-2 contra Always Ready y derrota 1-0 ante el Timao). Creemos que tenemos la energía, el espíritu de la gente joven y la experiencia y sabiduría de la gente grande. Lo estamos combinando bien en esta Copa.

—¿Qué se les dice a los más chicos antes de visitar un escenario tan complicado como la Bombonera?
—Traerlos a contexto a los más chicos de lo que nos jugamos mañana es difícil. Se les dice que solamente piensen en fútbol. Si bien es linda La Bombonera llena, los cantos de la hinchada y que también hay que disfrutarlo porque es muy lindo y capaz a ellos les toca vivirlo una sola vez, tienen que pensar en jugar al fútbol. Somos 11 contra 11, ya nos tocó ganar el primer partido de local contra ellos, éste es otro y es otro Boca. Si estamos concentrados, mentalizados en hacer nuestro trabajo dentro de la cancha, son muchas las chances de hacer un buen partido y sacar un buen resultado.
—¿Sos de los que piensan que la gente de Boca le da un plus al equipo en la Bombonera?
—La gente empuja y a veces te hace cometer algunas equivocaciones. Se dice que a estadio lleno no tenés que jugar al ritmo de la gente, que quiere ganar desde el minuto 1 cuando tenés 90. Boca va a tener el apoyo de su gente, pero también en algún momento le puede jugar en contra el murmullo y que pasen los minutos. Eso tiene que jugarnos a favor. Tenemos tiempo, el partido lo podemos manejar nosotros, van a ser minutos difíciles al comienzo, como siempre. Si estamos ordenados y hacemos las cosas bien, el tiempo juega a nuestro favor y tenemos que saberlo llevar.
—¿Por qué les fue mal en el campeonato colombiano y mucho mejor en la Libertadores?
—Terminamos de encontrar el funcionamiento y el equipo a fines de febrero. Terminó el campeonato colombiano pasado, Cali salió campeón, el equipo se desarmó, llegó gente nueva, no se pudo hacer pretemporada y no se encontró enseguida el funcionamiento. Cuando se encontró quizás ya era tarde para pelear el campeonato local y se le dio importancia a la Copa. Empezó el famoso equipo A y B, eso también significa mucho. Motivación en la Copa sobra y también debería haber en el campeonato local, no puede ser que no la haya, pero seguramente también influya jugar en un contexto de estadios llenos, que te vea toda América... eso te pasa por la cabeza y a uno lo hace pensar distinto.
—¿Qué virtudes le destacás al entrenador de Deportivo Cali, Rafael Dudamel?
—Tiene muy buen manejo de grupo, desde el primer día me sentí muy bien acogido con el cuerpo técnico y las autoridades. Trabaja bastante en lo táctico, que fue nuestra falencia. Movimientos defensivos, los cierres de los laterales, las coberturas de los centrales, las incorporaciones del mediocampo a los centrales. Son cosas básicas que cuando no se dieron los resultados empezó a trabajar y me pareció muy bien; ahí el equipo creció y encontró mejor funcionamiento. Quizá se tardó en encontrarlo, pero llegó.
—¿Cómo es Teo Gutiérrez en el vestuario? ¿Tiene tanta pica con Boca como aparenta?
—Es un referente nato, es el capitán. Sabe muy bien distinguir los momentos donde hay que ser duros y serios para guiar al grupo y cuando tiene que divertirse con los más jóvenes y hacer chistes, algo que está bueno porque para muchos de ellos es un ídolo. Con respecto a Boca, la pica siempre la tuvo. Es algo que a él le siente cómodo, le gusta que lo insulten, que haya esa rivalidad, saber que cada vez que la toque, lo silben. Quizás otros lo sufren, pero a él eso lo agranda. Lo sabe manejar muy bien, sabe que va a suceder eso y está preparado.
—¿Con qué intención va a salir Deportivo Cali mañana a la cancha?
—Jugar de igual a igual. Nuestro peor error sería meternos atrás y darle la oportunidad a Boca de atacarnos mucho, que nos tire centros de todos lados y nos llene el área de gente. Hay que plantear jugar de igual a igual sin exponernos atrás, es lo mejor. Cuando atacamos, tenemos gente que maneja muy bien la pelota, tiene ideas claras. Cuando Teo tiene la pelota hace cosas distintas y tenemos gente rápida también. Esa es nuestra mejor forma de defendernos. Obviamente va a haber momentos del partido en los que vamos a estar los once atrás de la pelota y en nuestro campo defendiéndonos a muerte, pero la idea es jugar de igual a igual y lastimar a Boca para sacar una ventaja y jugar más tranquilos.
—En la ida le marcaste un gol a Boca y celebraste por el embarazo de tu esposa, pero no le gritarías un gol, ¿no?
—Lo primero que se me cruzó por la cabeza cuando le hice el gol fue que estaban mi mujer y mis hijos ahí viéndome. Nos habíamos enterado de que íbamos a ser padres y la alegría fue contarle a mi familia y amigos de Argentina, que no lo sabían. Nunca le gritaría un gol a Boca, ni de visitante ni de local. Todo el mundo sabe que soy hincha, le tengo mucho respeto. El apellido Burdisso, sobre todo por Nicolás, está muy asociado a Boca. El respeto ante todo. Lo hice con Independiente y tampoco lo haría con Lanús, Central o el que sea.
—¿Por quién creés que va a hinchar Nico, por Boca o por su hermano?
—Me tocó vivirlo de su lado y la sangre tira, es así. No sé qué pensará él, pero lo viví con Nicolás y seguramente me pase con nuestro hermano menor que es Mateo y en cualquier momento debutará. Puede jugar contra el equipo de tus amores o contra vos mismo, pero querés que le vaya bien.
—¿Hiciste alguna vez una comparativa del ciclo de Nicolás con Carlos Bianchi y el tuyo cuando te dirigió?
—Fueron momentos muy distintos. Sobre todo porque yo conocía mucho el ciclo de Bianchi del 98 al 2002 y después en 2003 y 2004. Vi todo de cerca por Nico y después lo viví en carne propia en 2013. Los resultados obviamente fueron distintos. En mi época Carlos ya era otro entrenador, con otra edad y otro cuerpo técnico. Varias cosas influyeron para que los resultados no fueran los mismos. Jugué bastante y luego me tocó irme por perder el puesto. Siempre lo digo, como entrenador no me dejó mucho porque lo tuve poco tiempo y a lo último no terminé jugando, pero como hincha de Boca para mí es el número 1, el mejor del mundo. No hay dudas por todo lo que consiguió, algo que difícilmente alguien vuelva a conseguir.
—¿Cómo fue tu segunda experiencia en Boca y qué balance hacés de ese ciclo con el Vasco Arruabarrena?
—El Vasco es un técnico muy trabajador. Me ayudó mucho porque al principio no jugaba, en lo individual me ayudó a mejorar con la pelota, que era mi déficit. Me fue muy sincero y se lo agradezco, eso terminó ayudándome. A fines de 2014 me dijo que no me iba a tener en cuenta y me buscara club. Le pedí que me dejara hacer la pretemporada para estar bien físicamente y que algo me iba a conseguir. En esa pretemporada no llegaron centrales, no pudieron cerrar a nadie más, el Cata Díaz tenía una suspensión en la Libertadores entonces el Vasco se acercó y me dijo “mirá, Guille, me equivoqué y quiero que te quedes”. Yo en ese sentido no tengo orgullo así que me quedé. Me estaba preparando bien para irme a otro lugar, pero qué mejor que quedarme y rendir. Ese semestre jugué bastante, hicimos una gran fase de grupos de Libertadores con 18 puntos que terminó con el episodio del gas pimienta. Fue un semestre muy positivo en lo personal.
—¿Todavía tenés la espina clavada por el Superclásico del gas pimienta y cómo se resolvió la serie?
—Me molestó que no se haya terminado en una cancha, que no se haya jugado nunca ese segundo tiempo. Me molestó la gente que dijo “pero si Boca no pateó al arco, no iba a ganar ni dar vuelta la serie”. Yo siempre recuerdo, sobre todo a mis amigos de River, que diez días antes le habíamos ganado un partido a River en ese mismo estadio 2-0 por el torneo local. En el primer tiempo no habíamos pateado al arco, pero a los 35 minutos del segundo hizo un gol Pavón y después Pablo Pérez y ganamos 2 a 0. Este partido podía darse igual. Poner como excusa que Boca estaba jugando mal no me parece...
—¿Creés que los dirigentes de River estuvieron bien en “madrugar” a los de Boca?
—Nunca vamos a saber la verdad de esta historia. Ni quién fue el culpable ni quién fue el héroe de esa situación. Lo único que puedo decir de mi lado es que nosotros después de ese partido esa noche seguimos concentrados porque integrantes de la Conmebol nos dijeron que se podía jugar al otro día. Cuando el estadio se vacía y los jugadores se van, se arregla todo en el escritorio. Nuestra ilusión era grande.
—¿Pensás en volver a Argentina? ¿Desearías retirarte acá? ¿Seguirás los pasos de tu hermano Nicolás cuando dejes el fútbol?
—Pienso seguir jugando a alto nivel, en Primera División, jugando copas y competencias internacionales. Mientras pueda hacer eso y estar a la altura, tres o cuatro años voy a hacerlo. No tengo pensado dónde retirarme: puede ser en Colombia en unos años o en Argentina. Si te digo un lugar, miento. A veces me dan ganas por cercanía de terminar el último o los últimos dos años de carrera en Córdoba para estar cerca de mi pueblo (Altos de Chipión), pero tampoco tengo ningún vínculo con algún club cordobés. Pensar eso hoy es difícil. Estoy en el tercer año del curso de entrenador y me encanta. Tuve muchos técnicos que me dejaron muchísimo y creo haber tenido la inteligencia de prestar atención por ejemplo a los 21 años con Claudio Ranieri, de ver cómo manejaba el grupo, sus trabajos. O Roberto Mancini en Galatasaray. Técnicos italianos que te dan mucho desde lo táctico. Y los argentinos siempre me dieron alguna cosita para poder guardarme y plasmarla, así que no hay duda. Si bien es lindo lo que está haciendo Nicolás (NdeR: es director deportivo de la Fiorentina de Italia), no me interesa, ja. No sé dónde ni cuando arrancar, pero las ganas las tengo. Me motiva mucho estar frente a un plantel, una sensación que le pregunto a todos los técnicos. Se lo consulté a Dudamel, a Zubeldía hace unos meses y a Holan en Independiente. Cómo es estar con 30 tipos que piensan todos distinto a vos. Es lo que más trato de buscar en los técnicos, el manejo del grupo, que para mí es lo esencial.
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