Quién es César Zinelli, el comodín del cuerpo técnico de Gallardo y consejero de Enzo Pérez en la epopeya de River en la Copa Libertadores

Fue arquero y trabaja para la estructura del “Muñeco” desde mediados de 2014, cuando comenzó el ciclo más exitoso de la historia del Millonario

Los consejos a Enzo Pérez que se hicieron virales

Última pretemporada del River de Marcelo Gallardo en Estados Unidos. Junio de 2019 en Los Ángeles, en paralelo a la disputa de la Copa América de Brasil. Como es habitual, el cuerpo técnico del “Muñeco” arma un picadito después de un entrenamiento del plantel para amenizar la estadía y de paso realizar actividad física. César Zinelli, integrante multifunción del cuerpo técnico de Gallardo y arquero de uno de los equipos, está bajo los tres palos y a la vez oficia de entrenador de su conjunto. “Vos seguílo, vos seguílo”, le grita a Marcos Loyarte, uno de los kinesiólogos del plantel, a quien le encomendó la tarea de realizarle marca personal a Gallardo, el mejor del equipo rival. Al “Muñeco” la situación lo fastidia, no le agrada, lo pone de mal humor. Loyarte le deja tocar poco y nada la pelota, como pide Zinelli. “Dejalo tranquilo, que disfrute el partido”, le dice el DT a Zinelli, molesto con la indicación que le dio a Loyarte. Cuando termina el partido, el técnico que cambió la historia moderna de River vuelve a la carga contra Zinelli: “¿Para qué le decís eso? Acá nos venimos a divertir”. Y Zinelli, competitivo como su jefe, le responde: “¿Quién se divierte en estos picados? ¿Vos querés perder en estos partidos?”.

Zinelli, a quien le dicen “Loco”, creció del mismo modo que Gallardo: compitiendo. Para ganarse un puesto de titular y también la cinta de capitán en las distintas categorías de las divisiones inferiores de River, adonde llegó en 1985, con apenas once años. Y para intentar ganar partidos: cuando en 1993 se fue del club de Núñez, comenzó un recorrido por distintos clubes del Ascenso y se puso las camisetas de All Boys, Atlanta, Morón, Colegiales y Platense. La semana pasada quedó en el centro de la escena y adquirió un protagonismo inédito para él desde que Gallardo es el técnico de River.

Ocurre que, ante la ausencia de Alberto “Tato” Montes, el entrenador de arqueros de River, por Covid-19, Zinelli fue el encargado de reemplazarlo y se lo vio permanentemente al lado de Enzo Pérez. El mendocino, quien se recupera de una distensión en el isquiotibial derecho, le dijo a Gallardo que quería ocupar el arco ante Independiente Santa Fe para que el equipo pudiera llegar a tener once futbolistas ante el contagio de coronavirus de 20 futbolistas, una lista que hoy es de 22 jugadores. Frente a las bajas de los contagiados Franco Armani, Enrique Bologna, Germán Lux y Franco Petroli, Gallardo accedió a la propuesta de Pérez. Antes del comienzo del partido, los micrófonos de la transmisión televisiva captaron los consejos y las palabras de Zinelli para tranquilizar a Pérez ante ese momento histórico e impensado para su carrera. “Los pibes te van a cuidar, van a bloquear el medio”, le dijo, camuflado por una gorrita de color negro, un “cuellito” y el barbijo que exige el protocolo sanitario.

También le recomendó que cuidara siempre el primer palo y que ante las pelotas aéreas tratara de no complicarse.

Fanático del rock, en otra pretemporada de River en Estados Unidos (en Miami, en enero de 2018) se hizo viral un video de Zinelli animando un viaje del equipo en micro rumbo a un entrenamiento en el que se lo ve cantar “Ji ji ji”, de Los Redonditos de Ricota, y hacer “pogo” junto a los futbolistas. En aquel viaje, cuenta una persona a la que Zinelli ve a diario, se quedó con las ganas de alquilar un descapotable Mustang o Corvet, para sentir en carne propia lo que suele ver en muchas películas estadounidenses.

Zinelli parece ser de las personas que pagarían para pasar desapercibidas. Al menos en el plano profesional, su perfil es inalterable: subterráneo a más no poder. No es de dar notas periodísticas, a excepción de una larga charla que mantuvo con el periodista Diego Borinsky, autor de los libros “Gallardo Monumental” y “Gallardo recargado”.

En “Gallardo Monumental”, Zinelli se define como un “neurótico colorido”. En la página oficial de River en Internet figura como uno de los preparadores físicos del plantel, junto a Pablo Dolce, Diego Gamalero y Marcelo Tulbovitz. Sin embargo, es un integrante multifunción del cuerpo técnico encabezado por Gallardo: también es analista de rivales y co-entrenador de arqueros detrás de “Tato” Montes.

Técnico recibido, Zinelli tiene 47 años y llegó a River con edad de Prenovena. En enero de 1993, a poco de haber comenzado a alternar con el equipo de Reserva, viajó con River a Colombia para participar de un torneo internacional de preparación para el seleccionado Sub-20 de ese país que se aprestaba a participar del Mundial de la categoría en Australia. Dos de los compañeros de Zinelli en aquel equipo fueron los actuales ayudantes de campo de Gallardo: Matías Biscay y Hernán Buján. Zinelli jamás imaginó que ese torneo marcaría el principio del fin en su sueño de llegar a la Primera de River.

En los cuartos de final, a River le tocó enfrentar a la Sub-20 de Colombia. Se trató de un partido caliente ya desde el arranque, jugado en un estadio muy particular en la ciudad de Buga: no tenía vestuarios ni alambrado perimetral en algunos sectores. El árbitro, muy localista, cobró todas las dudosas para Colombia y hasta llegó a darle un golpe a Biscay en medio de una discusión. Los pibes de River escucharon frases ofensivas vinculadas a la guerra de Malvinas y en un momento reaccionaron, lo que derivó en el ingreso al campo de juego de hinchas locales y también de la policía, que comenzó a reprimir con sus machetes. Zinelli, junto a Biscay y a Ricardo Castellani, otro de los integrantes del equipo juvenil “millonario” (falleció en Italia por un virus en 2008), terminaron detenidos en una comisaría y debió intervenir el cónsul argentino para que los liberaran al día siguiente.

El mediocampista devenido arquero, junto a Zinelli (Juan Ignacio RONCORONI / POOL / AFP)
El mediocampista devenido arquero, junto a Zinelli (Juan Ignacio RONCORONI / POOL / AFP)

La FIFA tomó cartas en el asunto y Zinelli fue suspendido por dos años para jugar, al igual que Biscay y Castellani. “Se me vino el mundo abajo. No me fui por una puerta chica de River, me fui por el ojo de una cerradura. Me costó años superar el duelo. Recién cuando atravesé el curso de técnico, a los treinta y pico, lo logré. Estuve muchísimos años sin entrar a River, me superaba la situación”, dijo Zinelli en “Gallardo Monumental”.

De tan traumático, ese episodio hasta afectó su físico. “Me perdí muchas cosas. Vivir la transición de un jugador amateur a profesional, empezar a jugar con otras presiones y otra responsabilidad, que te hagan goles y equivocarte, en otro ambiente, con cancha llena, con otros ojos, con otras expectativas. En ese momento tenía una melena que parecía el Rey León, y de pronto se me empezó a caer el pelo. Tuve úlcera duodenal. Necesitaba una forma de escape, por eso empecé con terapia. Hoy la disfruto, mi personalidad ha mutado para bien”, afirmó el hoy calvo colaborador de Gallardo.

Una vez cumplida la suspensión, se fue para All Boys y se reencontró con Buján. Luego pasó por Atlanta, Morón y Platense, donde jugó algunos encuentros en el Nacional B. “No fueron muchos partidos los que jugué, realmente los sufría. Todo lo bueno que tenía técnicamente lo despilfarraba con mi inestabilidad emocional. Jugaba con muchas presiones, jugaba con culpa, me autoboicoteaba. Y todo por responder agresiones un día adentro de la cancha, una locura, una verdadera locura. Por eso le doy mucho valor a lo que vivimos hoy, y si nosotros entrenamos a las nueve, a las siete ya estamos en el predio, y camino por los pasillos del Monumental y digo para mí, y también a veces en voz alta: ‘De acá no me quiero ir nunca más’”, relató Zinelli, quien mientras jugaba también realizó el Profesorado de Educación Física en la Universidad de Flores.

Dejó de jugar a los 29 años y comenzó a dar clases en un gimnasio y también como entrenador personal. Una de sus alumnas le preguntó un día si podía entrenar a su marido. Él le dijo que sí, que le dijera que lo llamara. Lo llamó Enzo Francescoli, que necesitaba ponerse en forma para el partido despedida de Zinedine Zidane. El llamado, que lo tomó por sorpresa, fue un desafío para él. En treinta días, lo puso en forma al uruguayo para que pudiera participar de la despedida de Zidane. El vínculo entre Zinelli y Francescoli fue creciendo porque el uruguayo siguió requiriendo de sus servicios para prepararse para otros partidos. El actual manager de River lo invitó a un cumpleaños en la parrilla “El pobre Luis”, cercana al Monumental, y allí Zinelli se reencontró con Gallardo, a quien conocía de haber compartido algunos partidos en las Inferiores de River. Charlaron un rato, y Zinelli jamás imaginó que ese diálogo fue la puerta hacia su trabajo actual, ese que lo inunda de felicidad.

En 2010, es decir diecisiete años después de su salida de River, regresó al club de Núñez pero para realizar el curso de entrenador de fútbol. Sus días transcurrían mayormente entre las clases personales y en el gimnasio, y el curso de técnico. Su primera experiencia como entrenador fue en las Inferiores de Platense. Luego fue entrenador de arqueros en All Boys. Pero el destino parecía querer que Zinelli terminara cerca del “Muñeco”: un día, al salir de dar clases en un gimnasio de Martínez, encontró al técnico de River en un Starbucks.

“¿Viste cuando tenés que estar? Bueno, un día, por fin, la bola me cantó un pleno. Marcelo justo había salido campeón en Nacional como jugador y se había retirado. Me contó de sus planes de ser entrenador, nos quedamos charlando. Las cosas se dieron de manera increíble. A los dos días de ese desayuno, fui al Starbucks que está en Libertador, al lado de la cancha de Defe (Defensores de Belgrano), ¿y a quién me encuentro? A Matías (Biscay). Me contó que estaban por arreglar para agarrar Nacional y me pidió si lo acompañaba a ver a Victorio Cocco, de la Asociación de Técnicos, porque faltaba que les aprobaran el título o algo por el estilo. Lo acompañé y seguimos charlando de la posibilidad de hacer algo en algún momento”, comentó Zinelli en “Gallardo Monumental”.

Gallardo, acompañado por Biscay y Buján, dirigió un año en Nacional y consiguió su primer título como entrenador al ganar el campeonato uruguayo. Regresaron a Buenos Aires y tuvieron dos años sabáticos hasta que asumieron en River. En esos 24 meses, los contactos entre Zinelli y Gallardo se volvieron cada vez más frecuentes. “Sé que Matías le habló mucho de mí y fue el impulsor para que me sumara a su cuerpo técnico, pero Marcelo también te escucha y te va conociendo, ve tu madera, si sos confiable o no. Les estaré eternamente agradecido a los dos por darme esta oportunidad de volver al lugar donde crecí. Y a Enzo (Francescoli), que al enterarse que yo estaba en el grupo de trabajo de Marcelo, no lo podía creer. Ese fue el moño. Asi que agradecimiento total a ellos... y a Starbucks, claro, el lugar clave en esta historia”.

Hoy, además de Biscay, Buján y Zinelli, en el cuerpo técnico de Gallardo trabajan los preparadores físicos Pablo Dolce, Gamalero y Tulbovitz; el entrenador de arqueros “Tato” Montes; Sandra Rossi, la especialista en neurociencia; los médicos Pedro Hansing y Federico Brandt; los kinesiólogos Jorge Bombicino, Enrique Confalonieri, Gastón Pandini y Marcos Loyarte; el videoanalista Nahuel Hidalgo; el nutricionista Marcelo Pudelka; el psicólogo Pablo Nigro; el jefe de prensa, Matías Ghirlanda; los utileros Raúl “Pichi” Quiroga y Manuel Tula; y los integrantes del equipo de seguridad Luis Valla y Diego Moreno.

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