Por qué rechazó a la Fórmula 1, su relación con Fangio y el día que casi se pierde su casamiento por una carrera: seis anécdotas de Jorge Cupeiro

El ex piloto argentino y leyenda del deporte nacional murió este domingo luego de haber batallado con una dura enfermedad

 Jorge Cupeiro, una de las glorias del automovilismo argentino
Jorge Cupeiro, una de las glorias del automovilismo argentino

Este domingo se conoció la triste noticia de la muerte de un ícono del automovilismo argentino: Jorge Cupeiro. El ex piloto de 83 años compitió en las 500 Millas Argentinas, en la Fórmula 3 y fue parte de la Misión Argentina de las 84 Horas de Nürburgring, con él se fue una parte de la historia del deporte nacional.

En un episodio homenaje del programa Posición 1 emitido en octubre de 2020 por el Garage TV, el propio Cupeiro repasó momentos inolvidables de su vida profesional y personal.

El día que sacó del barro a los hermanos Löeffel

Ocurrió en la segunda etapa del Gran Premio de 1965 que definía contra Dante Emiliozzi

“Había un lugar que había que pasar lleno de agua. Yo estaba pasando de costado y me paran los Löeffel que se habían metido en el barro. Entonces paramos a sacarlo con el Chevitú y no teníamos nada con qué sacarlos, qué nos imaginábamos... Entonces fue a cortar el alambrado y estaba el dueño, el empleado del campo que le protestaba por todo porque le cortaron el alambrado y El Rengo les decía ‘Manden la cuenta a Carlos Löeffel Marcos Juárez’. El mismo rengo les decía. Nosotros nos lo tomábamos en joda, pero no era para reírse mucho. Él tenía una pata de palo porque le faltaba una pierna de un accidente que había tenido en Fórmula 1 y se queda empantanado con la pierna de palo. Entonces me dice ‘Pará que ahora que me quedé yo empantanado con esta mierda’. La cuestión es que cortamos el alambrado, lo pusimos como pudimos y lo saqué. Pero perdí un montón de tiempo”.

Cómo fue que Juan Manuel Fangio le regaló su número en la Fórmula 3

“¿Sabés quién me pidió que corriera con el número 2? Fangio. Él me decía ‘Gaiego’, porque así me decía, ‘Sabés que te quería pedir algo. Me gustaría que corras con mi número esta temporada’. Y llamaba la atención que yo tenía el dos y Bordeo, que era el pupilo de Fangio, tenía el seis. Y yo sabía cuál era el número de Fangio porque en la Fórmula 1 no se corría con el 1. Eran todos números pares, para que no hubiese 13, eran todos impares. Entonces como no había uno, él tenía el dos. Y le dije ‘Juan, ¿a qué se debe este honor?’ ‘No, es que andás muy bien , muy rápido y no rompés nunca tus autos’. Y le dije ‘Ya que usted tiene esta gentileza conmigo yo le voy a explicar por qué eso. Yo antes de correr en autos, corrí siete años en moto, cuando usted en el auto, por algún problema entra a más rápido a una curva de lo que tiene que entrar, se va al pasto, hace trompo. ¿Con la moto sabe qué pasa? se cae ¿y si se cae sabe qué pasa? se lastima”.

Su oportunidad de ir a la Fórmula 1

Corriendo en Fórmula 3, en una carrera que lideraba, Facetti lo tocó y lo sacó de la pista. Justo después de ese suceso, tuvo un díalogo con Juan Manuel Fangio

“Fangio me viene a hablar y me dice ' Esta gente que te vio en Mónaco me ofrece un Fórmula 1 para que corras vos’. Y yo no quería, la actitud de Facetti (le había tirado el auto encima en una carrera) me mató, dije ‘No Juan, no me gusta acá'. Vos sabés que a Facetti me lo crucé en los boxes y me hizo un gesto como ‘Banquetela’. No quise. No acepté. Sabés qué pasa, qué influía. Yo ya tenía dos de mis hijas, influye mucho, extrañaba. Estaba decidido a volverme. La actitud esa de Facetti, que venía a dormir a mi casa, dormía en el dormitorio de al lado, no se hace eso. Yo nunca lo hice. Y Fangio me dice, ‘Bueno... si vos te vas me vuelvo con vos’. Y se vino conmigo”.

Abandono a la fuerza

Venía ganando una carrera internacional de motociclismo en el Autódromo de Buenos Aires, pero tuvo que desertar por “fallas” técnicas.

“En una carrera de una temporada internacional que corrí con una Guzzi preparada, Fangio vino, estuvo en los boxes. Pero vino como campeón del mundo, no era una cosa de amistad. El sábado había hecho el ‘1’ en la clasificación con la Guzzi preparada acá. Entonces Vianini me dice ‘Mirá, yo tengo el pañuelo acá. Cuando te saco el pañuelo, tenés que abandonar. ¿Sabés por qué, no? Porque la moto en lugar de ser 175 cm3 era 200 cm3…' Largamos y yo estaba adelante. Y Vianini me saca el pañuelo, pero muy rápido, faltaba mucho para terminar. Y como no le daba pelota, se metía en el medio de la pista y me señalaba el pañuelo. Al final paré. La Guzzi venía con frenos de fábrica y se le salía humo a los frenos porque el motor andaba más que los frenos. Pero bueno, son las diabluras de las carreras”.

Se casó y ganó una carrera

Clasificó en Santa Fe, volvió en avión y contrajo matrimonio. A pesar del enojo de sus suegros dejó la fiesta para ir a correr y venció.

“Me casé un sábado a la noche y ese día a la mañana me había ido a clasificar y volví en un avioncito de Carburando. El domingo salimos a las doce de la noche de la puerta de la fiesta. Mi suegra me quería matar. Mi suegro cuando me estaba subiendo al auto me dice: ‘Esto no se lo voy a perdonar en su vida’, porque la fiesta la había organizado Fermín, el padre de Silvia. Era un circuito de óvalo de tierra. Nunca había corrido en F1 MA en tierra. Gané en ese circuito de Esperanza (Santa Fe) y luego gané las 500 Millas (en Rafaela)”.

Ver a su ídolo por primera vez

En un juego con sus amigos vio pasar en la puerta de su casa a Oscar Gálvez.

“De chico vivía en un conventillo en la Avenida Las Heras, entre Callo y Ayacucho. Era Las Heras 838. De chico era fanático de Oscar Gálvez. Un día con los pibes, nos juntamos en el umbral de mi casa para jugar si pasaban más Ford que Chevrolet. Entonces contábamos, ¿no? Y un día miro y con un Ford 50 pasó Oscar Gálvez. No me olvidé más en vida. Luego cuando fui piloto tuve una gran relación con él, con Fangio y con Froilán (González), desde ya. Ellos me respetaron mucho y yo también. Nunca llegué a tutearlos”.

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