Prisión efectiva y prohibición del ingreso de por vida al club: la Justicia condenó a la barra Chicago por el enfrentamiento del verano

La pelea en la cancha se había dado entre la facción oficial de la barra, llamada Los pibes de Chicago cuyo poder se asienta en la zona del Mercado de Hacienda y parte de Ciudad Oculta, contra sus rivales de La Bajadita, bando que tiene también miembros en Ciudad Oculta y en el barrio Los Perales ubicado detrás del estadio

Imágenes de los incidentes del 16 de febrero en la cancha de Nueva Chicago
Imágenes de los incidentes del 16 de febrero en la cancha de Nueva Chicago

El 16 de febrero de este año el país asistía a una función dantesca en el estadio de Nueva Chicago: en la previa al partido contra Temperley transmitido por televisión, las dos facciones de la barra del Torito se enfrentaron en la tribuna a puro facazo tratando de hacer realidad el nombre de la cancha, República de Mataderos.

Acostumbrados a la impunidad, muchos de los barrabravas pensaron que otra vez quedarían libres de culpa y cargo. Pero diez meses después, la Justicia porteña acaba de dar un fallo contundente: penas de prisión efectivas y lo más importante, la prohibición de concurrencia a perpetuidad al club y a la cancha de Chicago para los dos líderes de la barra, Alejandro Chana y Ariel Fortuna, quienes recibieron además una condena de dos años y un año y medio respectivamente.

Es la primera vez en la Ciudad de Buenos Aires que se aplica la prohibición judicial para siempre a un estadio (además tienen prohibido acercarse a cualquier otra cancha por un lapso de cinco años, el máximo que marca la ley), y la segunda a nivel nacional tras un fallo similar contra barras de Almirante Brown en Provincia dictado en 2014.

“Esta decisión sienta un precedente. Teníamos mucho material probatorio gracias al trabajo del Cuerpo de Investigaciones Judiciales y del departamento de Inteligencia de la Policía Federal, y los dos barras terminaron aceptando en el juicio abreviado un acuerdo que incluye que jamás podrán volver a pisar el estadio del equipo del que dicen ser hinchas. Desde ahora todos los barras saben que les puede pasar lo mismo, así que ojalá esto obre como un elemento disuasivo a la hora de que piensen en generar actos violentos. Fijate que estaban más preocupados por esta accesoria que por la pena en sí, a punto tal que cuando la jueza Cavalieri debía confirmar o rechazar el juicio abreviado pidieron que les saquen la pena de perpetuidad a los estadios, no la de prisión efectiva. Pero la jueza actuó bien y convalidó todo”, le dice la fiscal del caso, Adriana Bellavigna, a Infobae.

La pelea en la tribuna incluyó facas y palos
La pelea en la tribuna incluyó facas y palos

La pelea en la cancha se había dado entre la facción oficial de la barra, llamada Los pibes de Chicago cuyo poder se asienta en la zona del Mercado de Hacienda y parte de Ciudad Oculta, contra sus rivales de La Bajadita, bando que tiene también miembros en Ciudad Oculta y en el barrio Los Perales ubicado detrás del estadio.

Aquella tarde el incidente había comenzado antes del partido, en la calle, por el reparto de las entradas de protocolo que siempre bajan dirigentes amigos. En esa pelea, fue agredido Alejandro Chana, alias Kili, el jefe de la barra desde un lustro atrás. Entonces rearmó su grupo cuyo segundo es Ariel Fortuna y fueron a buscar facas que tenían escondidas dentro del estadio, siempre sabiendo que la interna podía explotar. Y se metieron armados a la tribuna a atacar a sus rivales para echarlos definitivamente de la popular.

Como el partido era televisado por TyC Sports, el país entero vio en vivo la danza macabra de los barras tirando facazos y pegando con caños al que se le pusiera enfrente. Hubo cuatro heridos graves y pocas horas después ambos líderes fueron detenidos. Prófugo quedó Alejandro Chana hijo, alias Kilito, quién al día de hoy sigue sin ser ubicado por la Policía. Pero con el trabajo de audio y video se lograron identificar otras 17 personas que participaron de la gresca aunque en menor grado, por lo cual lograron acceder a probation pero también con prohibición de ingresar a los estadios, en este caso medida que rige entre uno y cinco años según la participación de cada uno.

Pero los dos jefes no sólo no lograron ese beneficio sino que terminaron aceptando su culpa en los incidentes para lograr una pena de prisión menor (podrían haber sufrido hasta cuatro años de reclusión) pero con el agregado de que jamás volverán a la cancha de Chicago.

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