El 10 de noviembre del 2001, Diego Armando Maradona decidió ponerle punto final a su carrera de manera oficial aunque ya hacía varios años que no estaba en un plantel profesional. El Diez tenía la necesidad de decirle adiós a su gente en su casa, la Bombonera. 19 años más tarde, Maradona volvió a esa cancha y vivió momentos de profunda emoción.
Tres minutos antes de la hora pautada para el homenaje (20.30), el Diez apareció por la manga de la cancha acompañado por sus auxiliares y empezó a recorrer el césped del estadio. Mientras las tribunas explotaban con el “Maradó, Maradó”, levantó sus manos y saludó a los cuatro costados. Inmediatamente, caminó hasta el centro de la cancha para encontrarse con sus ex compañeros Miguel Ángel Brindisi y Hugo Perotti. Le entregaron una camiseta de Boca enmarcada con el número 10 y una plaqueta “en reconocimiento por el título obtenido en 1981”.
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La emoción lo dominó y, a pesar de sus complicaciones para caminar, se animó a saltar durante algunos segundos mientras la cancha entonaba el emblemático “el que no salta es un inglés”. Si bien todavía faltaban varios minutos para el arranque del cotejo, Maradona se sentó en el banco de suplentes y aguardó allí el arranque. Sin embargo, todavía faltaba una sorpresa: aparecieron su hija Dalma y su nieto Benjamín, el hijo de Giannina y Sergio Agüero.
Si bien durante el calentamiento lo habían saludado Esteban Andrada y Marcos Díaz, otros como Miguel Ángel Russo y Frank Fabra, lo hicieron apenas saltaron los equipos a la cancha. Aunque el momento especial se dio con Carlos Tevez: se dieron el pico que habían prometido en la semana.
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Previamente, a más de una hora del inicio del partido entre Gimnasia de La Plata y Boca correspondiente a la 23ª fecha de la Superliga, Diego bajó del micro del Lobo y desató la locura de los hinchas xeneizes. “Vale 10 palos verdes, se llama Maradona, y todas las gallinas le chupan bien las bolas; y cuando va a la cancha, La 12 le agradece todo lo que el Diego se merece”, fue la canción que sonó con la histórica letra relacionada a él.
“Gracias por tu fútbol Diego”, le gritó otro de los fanáticos que estaba al costado del micro.
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El Diez saltó al césped de la Bombonera donde fue agasajado por Brindisi y Perotti. Boca fue el segundo club en la carrera de Diego, cuando en 1981 fue adquirido proveniente de Argentinos Juniors y conquistó el título Metropolitano. En 1982 se marchó a España para jugar en el Barcelona y recién sumó su segunda etapa en el club entre 1995 y 1998.
“Lo más lindo lo vivíamos en la semana. La gente lo vivía a Diego y gozaba cada siete días. Nosotros todos los días y en el entrenamiento con el desafío que tenía con el Loco Gatti con los tiro libres. Seguía la pica y todos a favor de Diego, obviamente. Terminaba el entrenamiento y ya nos preparábamos para el duelo de todos los días en los tiro libres Diego contra el loco”, rememoró Brindisi en la previa sobre aquellos días de entrenamiento de la era de 1981.
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