La increíble arenga del "Flaco" Menotti antes del alargue en la final Argentina-Holanda del Mundial del 78

La definición del primer título mundial de la Selección tuvo un momento de máxima tensión: el tiro en el palo de Rensenbrink. Pero el entrenador encontró un particular modo de sacar adelante al plantel con un particular discurso

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"Cuando terminaron los 90 minutos, pensé: 'Marchamos'".

La sinceridad brutal del testimonio del recordado René Houseman, fallecido el 22 de marzo, ofrece un panorama claro. Es que el epílogo del tiempo regular de la final Argentina-Holanda en el Mundial de 1978 había dejado una foto inquietante.

"Cuando está por terminar el partido antes del suplementario, la pelota da en el palo, y le quiero pegar de voleo para que se vaya a las nubes. Y le pego con la canilla, una vergüenza", refleja Américo Rubén Gallego el nivel de tensión por la jugada que pudo llevarse el trofeo a Europa.

En efecto, el balón de Rob Rensenbrink que rebotó en el parante, con el resultado 1-1, sembró temor en la intimidad de Argentina antes del tiempo extra. Pero ahí apareció el discurso de César Luis Menotti para enjuagar cabezas, para empujar corazones.

El momento de la resurrección: el “Flaco” y su charla técnica, que templó espíritus
El momento de la resurrección: el “Flaco” y su charla técnica, que templó espíritus

"Teníamos el espíritu argentino y las palabras de César -contó el Loco Houseman, con su impronta que lo hace inolvidable-. Nos dijo: 'No nos pueden pasar por arriba nunca estos. ¿Qué son? ¡Holandeses! Nosotros somos argentinos. Ellos comen chucrut, nosotros bifes de chorizo'. Fue una arenga linda del Flaco".

"El Flaco nunca renunció a cómo jugar. Con Mario (Kempes) y con esa fuerza, no tuvimos problemas. La final la jugamos como se debe jugar una final", aportó Gallego a la historia.

El instante de los himnos en el Monumental. La previa de una final inolvidable
El instante de los himnos en el Monumental. La previa de una final inolvidable

Y el final fue el que debía ser: 3-1 para la Selección, delirio en el Monumental. Delirio literal. Lo confirma Leopoldo Jacinto Luque: "Yo me quería abrazar con todo esto. Esto -señala al estadio- temblaba".