La falta de Dani Alves a Agüero: era penal y roja para el lateral; terminó en el 2-0 de Brasil

El arbitraje del ecuatoriano Roddy Zambrano no estuvo a la altura de las circunstancias del clásico Argentina-Brasil: no supo controlar las fricciones y falló en dos jugadas decisivas en la semifinal de la Copa América, en la que los locales se impusieron por 2 a 0. El juez omitió dos claros penales en favor de la Selección y la Asistencia Arbitral por Video (que estuvo a cargo del uruguayo Leodán González) no los advirtió.

Primera acción polémica: 25 minutos del segundo tiempo. Sergio Agüero pisó el área y Dani Alves lo cruzó con el muslo y lo derribó. Sin embargo, el árbitro dejó seguir, a pesar de que los futbolistas de Argentina se quedaron observándolo, esperando la sanción. La pelota derivó en Gabriel Jesus, quien recorrió 50 metros (sin ser cortado con falta; he ahí un error del combinado nacional) y cedió para que Roberto Firmino anotara el 2-0.

Zambrano se tomó unos segundos para permitir que Argentina sacara del medio mientras el VAR revisaba la jugada. Pero no retrotrajo la acción. Era penal para el seleccionado y tarjeta roja para Alves, quien impidió una oportunidad manifiesta de gol.

Segunda omisión controvertida: 83 minutos de juego. Tras un córner, Arthur, en la marca de Nicolás Otamendi, quien ingresó al área para cabecear, lo frenó con el antebrazo, con total identidad de falta. También Zambrano se tomó su tiempo, mientras dialogaba con el VAR. Pero no hubo sanción. Otra vez correspondió que cobrara remate desde los 12 pasos. Y el mediocampista del Barcelona debió recibir la tarjeta amarilla, por la temeridad de la jugada.

La falta de Arthur a Otamendi. Otra vez Zambrano no se comprometió con la acción

"El árbitro condicionó. Las chiquitas las cobró todas para Brasil. No me gustó cómo dirigió", reclamó Lionel Scaloni.

La designación de Zambrano, un árbitro con poca experiencia internacional para un encuentro de tamaña envergadura, y que fue desafectado de la nómina para el Mundial de Rusia 2018 porque su rendimiento no se hallaba a la altura, había generado polémica en la previa. Y la actuación en el Mineirao dejó todavía más dudas. En el Superclásico de las Américas, el árbitraje jugó. Y resultó determinante.

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