La lucha de “Nacho” Cuffaro: su último club fue el DK Drava de Eslovenia
La lucha de “Nacho” Cuffaro: su último club fue el DK Drava de Eslovenia

La conmovedora historia de Ignacio Cuffaro movilizó al mundo del fútbol la última semana. Su inesperado tuit dejó perplejo a más de uno y al mismo tiempo transmitió serenidad por la entereza con la que afrontó su enfermedad. En diálogo con Infobae, el jugador de 22 años dio detalles de su lucha contra el cáncer.

Nacho es rosarino y despuntó el vicio por el fútbol desde chico en el club 7 de septiembre. También pasó por Sarmiento y supo ser figura de la selección sub 17 de la Asociación Rosarina antes de ser reclutado por Newell's Old Boys, cuadro del que es hincha.

Militó en las juveniles de AFA de la Lepra -y también en las alternativas- y llegó hasta la Reserva, donde se dio el gusto de ser campeón en un equipo dirigido por Juan Pablo Vojvoda (actual DT de Talleres de Córdoba). En medio, tuvo pruebas en Elche y Betis de España que no prosperaron, pero tendría revancha en Europa cuando Newell's decidió dejarlo libre por diferencias contractuales.

Cuffaro marcando a Ignacio Scocco en un entrenamiento con Newell’s
Cuffaro marcando a Ignacio Scocco en un entrenamiento con Newell’s

El habilidoso volante ofensivo se decidió a embarcarse al Viejo Continente para incorporarse al NK Drava Dakinda Ptuj de la segunda división de Eslovenia. Fue en agosto de 2017 cuando tomó coraje y afrontó esta aventura en busca de seguir cumpliendo sueños.

"Fue difícil, es un fútbol muy distinto y nadie hablaba español, a lo sumo inglés", contó durante los primeros meses de experiencia Nacho, que no tiene parentesco con el ex futbolista y entrenador de Rosario Central, Ariel Cuffaro Russo.

Firmó por tres años pero la vida en Eslovenia se le hizo difícil pese a haber retornado a Argentina para compartir las Fiestas con su familia a finales de 2017. Permaneció durante todo el año pasado allá y regresó en el receso invernal. Tenía decidido encontrar otro destino e iba a rescindir su vínculo con el NK Drava por una deuda pendiente.

Un gol en el clásico ante Central jugando para las inferiores “leprosas”
Un gol en el clásico ante Central jugando para las inferiores “leprosas”

Un fin de semana se detectó una dureza en el testículo izquierdo y se lo comentó a su madre, quien de inmediato sacó turno con un especialista para descartar cualquier tipo de enfermedad. Pero los diagnósticos no fueron los esperados: le detectaron un pequeño tumor que por haberse revisado a tiempo no se propagó.

"Hoy me toca parar la pelota y hacerle frente a la peor enfermedad que existe, no me importa… te voy a ganar y me verás volver", fue el mensaje que publicó en su cuenta de Twitter y se viralizó en cuestión de minutos en todas las redes sociales.

El martes 12 de febrero le diagnosticaron la enfermedad y le indicaron que dejara todo tipo de actividad física hasta su intervención. Una semana después (martes 19) la operación en el Instituto Gama de Rosario fue exitosa y, no bien retomó la consciencia, se le vino a la cabeza el balón de fútbol y su figura corriendo atrás de él.

"Volver a jugar es lo que más quiero. Soy feliz jugando aunque irte lejos y solo, en mi caso, a un país tan difícil como Eslovenia requiere de un sacrificio. Ese esfuerzo pesa menos haciendo lo que más me gusta", dice Nacho, quien recibió apoyo masivo de todo el mundo del fútbol, incluidos ídolos de su club como Maximiliano Rodríguez, Mauro Formica y Nahuel Guzmán, pero también de Talleres, Godoy Cruz y hasta de Central, clásico rival, entre otros.

Además, la dirigencia rojinegra se comunicó con él y le ofreció recuperarse físicamente en la institución junto al plantel cuando reciba el alta médico, una motivación extra. "Lo del fútbol en estos casos es súper favorable", reflexiona. Y tiene bien claro que la fortaleza mental es determinante para su pronta recuperación.

A la espera de la biopsia para empezar la rehabilitación, compartió su visión: "Quiero que pase este momento lo más rápido posible y dejarlo atrás para seguir con mi carrera. Lo tomo como una lesión que requiere tratamiento, no como una enfermedad. Si bien lo es, en mi cabeza es una lesión más. He hablado con gente que lo pasó y aconsejó que la cura está en la cabeza. El estar fuerte para lo que haya que atravesar".

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