Transcurrían 24 minutos del primer tiempo del encuentro entre San Martín y Racing en Tucumán; la temperatura en el público local estaba elevada por la expulsión del arquero Arce. Y fue Renzo Saravia el que pagó las consecuencias: recibió una agresión desde la tribuna que lo derribó y puso en riesgo la continuidad del partido.

Al lateral, de 25 años, que marcó con pericia a Neymar con la camiseta de la Selección en el último Superclásico de las Américas frente a Brasil, le lanzaron un proyectil (un rollo de papel) que impactó en su cabeza y lo tumbó cerca de la línea de cal. Enseguida, el árbitro Nicolás Lamolina se acercó a controlar su estado de salud y, al verlo afectado, convocó a la atención médica.

Los futbolistas de San Martín se preocuparon al notar las muestras de dolor y se acercaron a las tribunas de La Ciudadela para intentar calmar los ánimos de los hinchas locales. Incluso, el 10 del Ciruja, Matías García, se enfrascó en una discusión con un grupo de fanáticos, que se mantenían exaltados.

Finalmente, Saravia se puso de pie y, cuando daba la sensación de que la continuidad del duelo corría riesgo, aceptó continuar. Lamolina se trasladó hasta donde se hallaban los responsables del operativo para pedir colaboración. De todos modos, las agresiones continuaron: instantes después, dos rollos de papel pasaron cerca de la cabeza del arquero Javier García.

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