Sol besa la anhelada medalla que le augura un futuro inimaginable en el remo (Foto: NA)
Sol besa la anhelada medalla que le augura un futuro inimaginable en el remo (Foto: NA)

Damián Ordas buscaba mentalizarse en su participación en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, invertía todo su esfuerzo, pero su cabeza no dejaba de viajar a San Nicolás. Su esposa Dolores, también olímpica en la misma disciplina (remo), pero en 1996, no había podido viajar para acompañarlo: estaba embarazada. Todo el proceso de sus carreras, compartidas con el trabajo y las obligaciones, había transcurrido con poco o nulo apoyo oficial. Damián no podía darse el lujo de abdicar. Un día antes de la ceremonia de apertura de la gesta en Australia, llegó ella, Sol, a la que el papá conoció una vez que culminó su participación en los Juegos.

Damián (quien sufrió un accidente cerebrovascular en 2008) fue tres veces medallista en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999. Pero la heredera cumplió con el sueño de la dinastía. Se consagró campeona olímpica en la pista de Puerto Madero, rodeada del calor del público argentino.

A los 12 años, sin la obligación del mandato familiar, empezó a remar. Y no paró hasta colgarse la medalla de oro. Orientada por Martín Cambareri, entrenador del equipo de Remo de cara a Buenos Aires 2018, trabajó durante cuatro años junto a  Tomás Herrera y Felipe Mondarelli, los integrantes del doble par masculino que ayer lograron la primera presea de la cosecha argentina.

Representante de Regatas de San Nicolás, alcanzó su pasaje a Buenos Aires 2018 en el preolímpico que se disputó en Laguna Curauma, en Valparaíso, Chile. Y en 2017 fue subcampeona mundial en pistas mucho más largas, por lo que tuvo que adaptarse a los 500 metros de Puerto Madero.

Sol acaba de alcanzar la gloria y celebra en el dique de Puerto Madero Foto: Joe Toth para OIS/IOC
Sol acaba de alcanzar la gloria y celebra en el dique de Puerto Madero Foto: Joe Toth para OIS/IOC

Apuntalados por el preparador físico Pablo García, tanto Sol, como Herrera y Mondarelli contaron con la contención de un psicólogo deportivo: Raúl Barrios. Licenciado en Psicología y profesor adjunto a cargo de la Cátedra de Psicología del Deporte en la UBA, con experiencia en el club San Cirano de rugby, Barrios se encargó de ayudarlos a "absorber la presión" que implicaba el hecho de entrar en el lote de "candidatos" a medalla de la delegación de 141 atletas de Argentina. "Sabíamos que la localía podía ser una presión. Pero, bien manejada, podía ser un plus", dijo Cambareri.

La medalla dorada luce en el pecho de Sol. La presea con la que soñaban sus papás hace 22 y 18 años al fin viaja a su hogar.

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