Coria y Gaudio, una historia de peleas dentro y fuera de los courts
Coria y Gaudio, una historia de peleas dentro y fuera de los courts

Cinco enfrentamientos. Varias historias. Una final en el recuerdo. La cronología de la tensión que tuvo como protagonistas a Gastón Gaudio y Guillermo Coria sumó muchos capítulos dentro y fuera de la cancha, con un cierre para la historia: la definición de Roland Garros, hace exactamente 14 años atrás.

El principio, no casualmente, fue aquella primera vez profesional. Ese 18 de febrero del 2001 en el que se encontraron en Chile para definir el título del ATP de Viña del Mar. Por primera vez, se enfrentaban como tenistas del circuito ATP en una cancha con el sueño de sumar a su historial un torneo oficial por primera vez. No picaron demasiadas pelotas de un lado y el otro para evidenciar que allí no había una relación de camaradería entre compatriotas.

Coria ganó y logró irritar al "Gato" con su festejo a lo "Marcelo Salas", rodilla al piso y dedo índice al cielo. La sangre en el ojo de Gaudio no quedó durante demasiado tiempo: el ATP de Buenos Aires se presentó como una especie de revancha apenas cinco días más tarde.

Gastón se quedó con la victoria por 6-3 y 7-6 en los cuartos de final, pero algo más importante ocurrió: dejó en claro que la guerra ya era un hecho. Ganó, celebró con un bailecito y levantó la temperatura al quitarse la remera para continuar el festejo, bandera de Independiente en mano. "Fue un poquito gozador", denunció el "Mago".

“Él hacía bastantes cosas para sacarme del partido y volverme loco”, afirmó Coria (NA)
“Él hacía bastantes cosas para sacarme del partido y volverme loco”, afirmó Coria (NA)

"Él hacía bastantes cosas para sacarme del partido y volverme loco. Eso me demostró que me respetaba. Yo los puntos los festejo con mi equipo para sacarme presión. Reconozco que estuve mal. A mí me encanta cómo juega él pero me dolió que siendo los dos argentinos me hiciera eso acá", agregó el tenista nacido en Rufino.

Su rival, en aquel entonces, se sacó la pelota de encima: "No soy de festejar pero tenía ganas de ganar y cada uno lo expresa a su manera".

Debieron esperar dos años para volver a encontrarse, pero la llama no había desaparecido. Coria ganó 6-3, 1-6 y 6-3 en las semifinales de Buenos Aires, devolvió el baile de celebración aunque sin tantas estridencias como lo había hecho dos temporadas antes el "Gato".

Tres meses más tarde la guerra fría explotó: Coria se impuso en las semifinales del Masters Series de Hamburgo por 6-3, 6-7 y 6-0. El "Mago" se dejó caer tras el punto definitorio, hizo gestos de dolor antes de pararse para ir a saludar a Gaudio y luego fue rengueando. "¿Qué te pasa? Si mirás mal te cago a trompadas gil", disparó sin dudarlo el derrotado delante del juez de silla.

Los rumores se instalaron y la leyenda cuenta que en el vestuario el hermano de Gastón se tomó a golpes de puño con Coria, indignado por considerar que el vencedor en aquella jornada había fingido una lesión.

Coria recién debutó en el equipo de Copa Davis en el 2004 cuando ocupaba el puesto 5 del ranking. Lo hizo con dos triunfos en singles ante Marruecos. Acusando diversas lesiones evadió los llamados previos y los rumores instalados estaban enfocados en que Gaudio era uno de los líderes de ese team, algo que promocionaba su distanciamiento. El "Mago" apareció en ese 2004 con una rareza: era una condición estar allí para poder ingresar a los Juegos Olímpicos de Atenas que se celebraron ese año, los cuales finalmente se perdería por una lesión.

Unos meses más tarde llegó el final de esta novela con un partido de película. La segunda definición más apasionante de la historia, según marcaron en Roland Garros durante 2014.

Aquellas tres horas y media de partido son una piedra angular del tenis argentino. Coria arrasaba en los primeros 60 minutos con un contundente 6-0 y 6-3. Parecía historia sentenciada. Algo cambió en ese tercer set cuando Gaudio caía 4-3 y se preparaba para emitir su servicio. Bajó la raqueta, miró a las tribunas y comenzó a aplaudir. Se quedó con los tres siguientes sets para sostener el sueño.

El parcial siguiente fue un trámite de media hora para el "Gato" que lo cerró 6-1 y forzó la definición al quinto. El momento clave de la película se dio allí.

Coria servía para partido y llegó a su primera oportunidad de campeonato. Su intento de profundizar con un revés paralelo se un centímetro afuera. Un burdo error de Gaudio lo volví a poner frente a frente con la copa. Esta vez lo traicionaría la confianza en su drive. Otra vez por unos pocos centímetros.

“Quiero felicitar a Gastón. Tuvimos problemas antes pero como jugador es un grande”, lo elogió el “Mago”
“Quiero felicitar a Gastón. Tuvimos problemas antes pero como jugador es un grande”, lo elogió el “Mago”

Siete minutos más tarde, el "Gato" lanzaba su raqueta al aire y gritaba enardecido su histórico ingreso al Olimpo del tenis.

"Quiero felicitar a Gastón. Levantó dos match points y eso no lo hace cualquiera. Se lo merece  por los momentos difíciles que ha pasado en su vida. Felicitaciones, Gastón. Tuvimos problemas antes pero la verdad que como jugador sos un grande", reconocía Coria los evidentes conflictos entre sí en la premiación posterior.

Hace unos meses atrás, tocó el tema de la final de un modo sincero: "En el cambio del 4-3, ya dos sets a cero, que sacaba Gastón, digo: 'Puede ser el último cambio de lado'. Ahí empecé a ponerme nervioso… Ya faltaba poco. Empecé a pensar. Empiezo a pensar en todas esas cosas y Gastón justo empieza a hacer lo de la ola. Para el partido y empieza a jugar con la gente. Ahí empecé a ponerme cada vez más nervioso".

El "Mago" nunca más volvió a ser igual. Apenas conquistó un título y comenzó a evidenciar sus problemas con el saque. Derrapó por una curva descendente que lo hundió en un pozo del que no pudo salir. A comienzos del 2009 decidió ponerle punto final a lo que ya era un martirio tras caer en un challenger. Apenas tenía 27 años.

"Vos vas a Roland Garros y está escrito ahí quién ganó. No ponen ganó, pero por esto… Ganó. La historia de la vida: te cae de tu lado o del otro", sentenció sin tapujos Gaudio tiempo después en una nota.

En el 2014, el hijo de Coria cayó y salvó su vida de milagro. O por unos "centímetros", como bien lo definió el propio tenista posteriormente: "Esos centímetros por los que tanto putee durante tiempo o en ese momento por qué no ganar un torneo por esos centímetros, y justo diez años después mi hijo se termina salvando por cinco centímetros de que no se rompa la cabeza contra el hormigón".

"Jamás jugaría con él. "La revancha de Roland Garros…". La copa la tiene en su casa, ya la ganó. Podemos jugar 20 veces que ya pasó. ¿Para facturar? No me importa. Prefiero hacer plata con otra cosa", cerró el circulo el propio Coria en una entrevista que realizó en los últimos años.

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