"Yo quiero conocer a Benedetto. Al Pipa y a Guillermo, ese es mi sueño", afirma Thiago Boneiro, un fanático del Xeneize que el jueves hará realidad el deseo que lo moviliza.  Su historia es fuerte, conmovedora. Cuando aún no tenía un año su mamá hizo una consulta porque le llamaba la atención un detalle que notaba en él cuando le tomaban una foto. Ellos, oriundos de la localidad bonaerense de Tres Arroyos, fueron derivados al Hospital Garrahan donde le diagnosticaron cáncer, enfermedad con la que convive desde entonces, hace 11 años. "Me quiere pelear y yo no voy a dejar que me lleve", dice Thiago, un luchador noble, un guerrero que conmovió con un video a la familia de Boca que, Daniel Angelici mediante, será recibido el próximo jueves en la Bombonera para conocer el estadio, al plantel y al entrenador.

Stella Maris Boneiro, mamá de Thiago, contó la historia a Infobae.

¿En qué instancia de la enfermedad está Thiago?

"Él tiene tres tipos de cáncer, todos de máxima gravedad. El cirujano y el equipo médico del Garrahan me dijeron que pocas veces ocurren estas cosas. Ahora está recibiendo tratamiento en casa, nos dijeron que lo mimemos, que cumplamos sus sueños porque la medicina ya hizo todo cuanto podía".

¿Qué fue lo que determinó que hicieras una consulta por primera vez?

"Thiago tenía dos pequeñas manchitas en los ojos y yo me preguntaba siempre por qué él siempre salía en las fotos con el efecto de los ojos brillantes, algo que le pasaba también cuando estaba cerca de un foco o una luz fuerte. La gente me decía que era normal pero yo no veía que a otros chicos les pasara. Me llamaba la atención, para mí no era normal, entonces hice una consulta en mi ciudad, que es chica. El médico le hizo un fondo de ojo y nos derivaron urgente al Garrahan".

A Thiago Boneiro le detectaron un tumor en un ojo. Cuando tenía dos años lo operaron y fue necesario extraerlo. Stella Maris, conocida por todos en Tres Arroyos como Coca, registra cada detalle de la historia, cada segundo. "Tuvieron que cerrarle un ojito porque, de lo contrario, (el tumor) se iba al cerebro. Había que decidirlo rápido, es muy duro, pero no quería arriesgar su vida. Creí que había terminado todo ahí pero no…"

En septiembre de 2007 Thiago perdió su ojo izquierdo. En octubre la enfermedad se trasladó al derecho. Mismo procedimiento. "Yo ahí me desesperé, no quería que quedara ciego y me dijeron que era la única forma de sacar los tumores y bueno, les dije que sí, que lo hiciera. Me devolvieron un nene ciego pero con vida", recordó.

Thiago con su abuela
Thiago con su abuela

La historia de Coca y de Thiago tiene mucho de padecimientos que, sin embargo, no han logrado vencerlos. Provenientes de un una clase humilde, enmarcados en un contexto de violencia y sufrimiento, decidieron luchar ante cada instancia de la vida. "Él es muy inteligente, es un apasionado, un chico que se preocupa por el otro. Escucha a Abel Pintos con sus auriculares, le gusta reírse y saber cómo le va a Boca".

Los avatares económicos tampoco se interpusieron entre Thiago y su amor por el Xeneize. Él quería una camiseta de Boca y tanto su mamá como la pareja mandaron a pedir una a la Feria La Salada. "Me acuerdo que juntamos los 70 u 80 pesos que costaba. A través de una amiga que conocí en el Garrahan la hicimos firmar por algunos jugadores de Boca y no hay forma de que se la saque".

Thiago juega al fútbol con una pelota envuelta en nylon. "Le pusimos eso para que él sepa dónde está y también para que nosotros lo encontremos a él según el ruido del cobertor", explico la mamá.

Como la mayoría de las personas, Thiago tiene pasiones. Además de Boca le encantan los bomberos, sobre todo el sonido de la sirena. El pasado sábado, a su regreso del Garrahan (asiste todos los jueves para su tratamiento), fue recibido por la autobomba de Tres Arroyos y allí recorrió la ciudad ante el aplauso de sus vecinos y acompañado por su mamá y sus tres hermanos (Tania, de 7 años, Tiziano, de 5, y Trinidad, de un año y medio), historia que fue registrada en lu24.com.ar, radio de la ciudad.

El pasado jueves, al salir del hospital, Thiago y su mamá fueron a comer a la casa de una amiga en Buenos Aires, previo regreso a Tres Arroyos. Allí él empezó a hablar de Boca, del amor que tiene por la camiseta, de sus ganas de conocer a Darío Benedetto y a Guillermo Barros Schelotto. La dueña de casa grabó el video que se viralizó en las redes y que llegó hasta los protagonistas que, sin dudarlo, tendieron puentes para cumplir el sueño del niño.

¿Cómo ocurrió el contacto con Boca?

"Mi amiga publicó el video y al otro día, cuando estábamos regresando en el colectivo a Tres Arroyos, me llamó y me dijo: 'Coca, los jugadores esperan a Thiago el jueves'. Yo no lo podía creer y él está enloquecido, con una sonrisa permanente en medio de su estado. Él siempre está muy cansado por la enfermedad y el tratamiento. Pero esto lo tiene como loco, es increíble".

Coca escuchó a la medicina hablar. Llegaron a decirle más de una vez que su  hijo estaba curado. Hace 11 años que entra y sale del hospital, semana a semana. Se quiebra al contar la historia, se resiste. Pide la unión en un solo rezo para el que escuche, para el que lea, para el que quiera. "Yo creo en los milagros, mi hijo es especial y él desea seguir viviendo", lanza como un suplicio y recuerda que al salir de su última estadía en el hospital, el pasado jueves, Thiago le dijo: "Hay algo que me dice que tengo que empezar a luchar por mis sueños, me lo dice mi corazón".

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