Día Mundial del Agua: cómo salvar un planeta en crisis

El 22 de marzo es la fecha elegida por la ONU para tomar conciencia sobre la importancia del agua dulce. La humanidad está consumiendo este recurso a un ritmo insostenible. Si no hay cambios, en 2025, dos de cada tres personas vivirán en condiciones de estrés hídrico. Por Nadia Nasanovsky.

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El acceso a agua de
El acceso a agua de calidad, un problema de escala planetaria. Foto: AFP.

La crisis del agua, lejos de ser una amenaza futura, es una amarga realidad para los 700 millones de personas en el mundo que no tienen acceso a agua potable, y muy pronto, en unos diez años, ese escenario se extenderá hasta alcanzar a 1800 millones de personas, que se encontrarán en situación de escasez grave de agua, de acuerdo con datos de las Naciones Unidas.

Este año, en el Día Mundial del Agua, -designado el 22 de marzo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992-, la ONU puso en marcha el Decenio Internacional para la Acción (2018 – 2028): "Agua para el desarrollo sostenible". Con él se busca acelerar el progreso de las metas de la Agenda 2030, aprobada en 2015 por los Estados miembros, donde se definen 17 objetivos que buscan fortalecer una alianza global para el desarrollo sostenible relacionados con el agua.

El lema elegido por la ONU para conmemorar el Día este año es "La Naturaleza para el Agua", con el que se invita a explorar soluciones basadas en lo natural para los desafíos que el agua presenta para la humanidad en el Siglo XXI.

El tiempo apremia. En 2050, la población global pasará de los 7600 millones actuales a 9800 millones. Pero este aumento cercano al 30 % se estima que se traducirá en un incremento en el consumo de agua del 50 %. Es una tendencia que se profundiza: a lo largo del siglo XX, mientras la población se triplicó, el consumo de agua a nivel mundial se sixtuplicó. La Organización Meteorológica Mundial (WMO por sus siglas en inglés) predice que si no hay cambios en los patrones actuales, en 2025 dos de cada tres personas vivirán en condiciones de estrés hídrico. Es decir, la humanidad está consumiendo agua a un ritmo insostenible.

Pero no todos lo sufren ni lo enfrentan de la misma manera. "El problema del agua es muy local, cada área, incluso dentro de un mismo país, tiene su propia situación en relación al agua", explicó a DEF Leah Schleifer, especialista en Comunicación para el Programa de Agua del World Resources Institute (WRI). "La crisis global solo puede ser abordada a nivel local", añadió.

Foto: Archivo DEF
Foto: Archivo DEF

A partir del análisis de múltiples variables como la ocurrencia de inundaciones, las sequías, el acceso al agua potable, entre otras, los investigadores del WRI analizaron el estrés hídrico que experimenta cada país y a partir de ello elaboraron un atlas interactivo, Aqueduct, que revela que los efectos de la escasez de agua se sienten con mayor severidad en el norte de África, Medio Oriente, India, el Cáucaso, Mongolia y parte de China.

El proyecto considera que una región está bajo estrés hídrico cuando su demanda de agua es alta en relación a la oferta disponible, una situación cada vez más habitual. "Estamos usando más agua de la que se puede reponer", señaló la especialista. "Las dos razones principales detrás de esta crisis son el cambio climático y el crecimiento socioeconómico, esta combinación está haciendo que la oferta de agua sea menor que la demanda", aseveró.

De acuerdo con las proyecciones del WRI, el ranking de los países que enfrentarán mayor estrés hídrico en 2040 si las condiciones actuales se perpetúan está encabezado por los Estados del Golfo, Bahréin, Kuwait y Qatar, Emiratos Árabes Unidos, que también comparten el primer lugar con San Marino y Singapur.

En esta lista, para el año 2040, Argentina aparece en el puesto 65, con un estrés hídrico considerado medio a alto. En cuanto a América Latina, Schleifer señaló a la degradación de los suelos y las sequías como dos de los factores que más contribuyen a agravar la crisis.
La escasez de agua podría costarle a algunas regiones, como África y Medio Oriente, hasta un 6 % de su PBI, así como provocar procesos de migración masiva y tensiones regionales, de acuerdo con un informe del Banco Mundial de mayo de 2016.

Pero la gravedad de la crisis, no solo por la escasez de este recurso vital sino sobre todo por la contaminación de los cursos de agua, a donde se arrojan unos 2000 millones de toneladas de desechos humanos a diario, cobra verdadera dimensión cuando se analiza su impacto en la salud humana.

De acuerdo a estadísticas de Unicef, 88 % de los casos de diarrea en el mundo son atribuibles al agua no segura, saneamiento inadecuado o higiene insuficiente. Diariamente mueren 4000 niños por enfermedades causadas por la contaminación del agua y la falta de saneamiento y cinco millones de personas al año sufren de tracoma, una enfermedad contagiosa que provoca ceguera, algo que se previene con solo lavarse la cara con agua limpia.

Las dificultades para conseguir agua
Las dificultades para conseguir agua impactan negativamente en el desarrollo de un país. Foto: AFP.

Las consecuencias de la falta de agua segura también llegan a afectar el nivel educativo de la población. Un informe de Unicef de 2010 revela que en 60 países en vías de desarrollo más de la mitad de las escuelas primarias no cuentan con infraestructura de agua adecuada, y casi dos tercios carecen de saneamiento adecuado. "Millones de chicos en países en vías de desarrollo van a escuelas que no tienen agua potable o letrinas limpias, cosas básicas que muchos de nosotros damos por sentado", expresó Sigrid Kaag, director de Unicef para Medio Oriente y el Norte de África durante la presentación del documento.

Por otra parte, además de los niños, las mujeres también son las que más sufren la escasez de agua. "El problema del agua agrava la discriminación de género, ya que encargarse de su provisión para el núcleo familiar se convierte en una prolongación de los menesteres domésticos", sostuvo Aníbal Faccendini, fundador y director ejecutivo de la Cátedra Libre del Agua de la Universidad de Rosario, espacio único en su tipo. Millones de mujeres y niñas en el mundo abandonan sus actividades y su escolaridad para ir a buscar agua a lugares alejados, algo que les lleva la jornada entera y las deja sin posibilidad de desarrollarse.

Una cuestión de seguridad

Se trata de una crisis que también impacta negativamente en la seguridad internacional. En 2011, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoció al agua como el medio por el que el cambio climático va a demostrar con mayor fuerza sus efectos y advirtió sobre las implicancias para la seguridad global. En aquella oportunidad, el entonces Secretario General de la ONU expresó: "Alrededor del mundo, cientos de millones de personas están en peligro debido a la falta de comida y agua, que amenaza las bases de la estabilidad local, nacional y global. La competencia entre comunidades y países por recursos escasos, especialmente agua, está en aumento, exacerbando antiguos dilemas de seguridad y creando nuevos". La crisis del agua supone un riesgo a la seguridad global y reconocerlo es necesario para prevenir conflictos regionales, de acuerdo con la ONU.

"El agua y la seguridad están inextricablemente vinculadas en todas las regiones del mundo", asevera Joshua Busby, profesor de Asuntos Públicos de la Universidad de Texas en Austin en un documento publicado por el Council of Foreign Relations. "Algunos de los Estados afectados por escasez crónica de agua también tienen una gobernanza deficiente, y algunos ya están experimentando conflictos", se lee en el informe. Busby también destaca que si bien la violencia no es de ninguna manera inevitable, "es probable que los conflictos por el agua se vuelvan más severos en un mundo de casi 8000 millones de personas con aumentos en la demanda de agua, una creciente urbanización y con cambio climático".

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Mientras la demanda aumenta, la oferta de agua se vuelve cada vez más incierta. Foto: AFP.

Pero los efectos más serios de la crisis del agua se observan a nivel subnacional. En la actualidad, la mitad de la población mundial vive en ciudades, y se espera que en 2050 los citadinos sean casi el 70 % del total. De acuerdo con el Banco Mundial, la combinación de aumentos poblacionales, aumento de los ingresos promedio y la expansión de las ciudades provocará un incremento exponencial en la demanda de agua, mientras que su provisión será cada vez más errática e incierta. En su informe, el organismo multilateral advierte que para 2050 la disponibilidad de agua potable en las ciudades podría reducirse en dos tercios con respecto a los niveles de 2015.

"El del agua es uno de los conflictos del siglo XXI que se desarrollarán fundamentalmente en conglomerados urbanos", aseguró a DEF Faccendini. Desde la Cátedra abogan por "ciudades amables" en materia de agua. Por eso promueven en Rosario iniciativas simples pero significativas, como la instalación de bebederos públicos de agua segura, el acceso gratuito a jarras de agua en bares y restoranes y el derecho a sanitarios libres en instituciones públicas o privadas con funciones públicas.

Para el especialista, los problemas del agua revelan profundas injusticias sociales. "Si no hay un criterio ambiental inclusivo, las guerras van a ser por el agua y van a ser guerras clasistas, porque siempre en el mundo son los más pobres los que más sufren la escasez de agua", advirtió. "Si no hay innovación y un abordaje desde el bien común, la situación en las grandes ciudades va a colapsar", añadió.

Un derecho humano

El acceso al agua y al saneamiento fue reconocido formalmente como un derecho humano en 2010 por la Asamblea General de Naciones Unidas, entendiendo que cada ser humano tiene el derecho a tener acceso a suficiente agua para uso personal y doméstico (entre 50 y 100 litros de agua por persona por día), que sea segura, aceptable, asequible (no debe costar más de 3 % del ingreso familiar), y físicamente accesible (no deben estar a más de 1000 metros del hogar y juntarla no debe llevar más de 30 minutos). Previamente, en 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, había establecido que "el derecho humano al agua es indispensable para llevar una vida con dignidad. Es un prerrequisito para ejercicio de otros derechos humanos".

Por su parte, el papa Francisco, en su célebre encíclica Laudato Si', advirtió sobre el agotamiento de los recursos naturales a partir del consumo desenfrenado, y su relación con el problema de la pobreza. En ese contexto, Francisco denunció la carencia de una administración adecuada e imparcial del agua, a la que definió como "indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos", y como abastecedora de los sectores sanitarios, agropecuarios e industriales.

En su encíclica Laudato Si’,
En su encíclica Laudato Si’, el Papa advirtió sobre el agotamiento de los recursos naturales y su vínculo con la pobreza. Foto: AFP.

En la encíclica, el pontífice cuestionó además la "tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado" y destacó que se trata de un derecho humano básico, fundamental y universal, que determina la sobrevivencia de las personas. "Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable", se lee en el documento.

Para Faccendini, Laudato Si' "viene a consagrar el ambientalismo inclusivo, integral". El catedrático sostuvo que Francisco logró "un salto cualitativo al incluir como problema ambiental el problema del agua y la pobreza, rompiendo así con la idea de que van separados, de que hay una fragmentación".

La crisis del agua, y la necesidad imperiosa de remediar sus efectos, está ganando atención a nivel global. El objetivo número 6 de la Agenda 2030 de la ONU establece como meta el lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos. Ahora, con el lanzamiento del Decenio Internacional para la Acción, se busca poner en marcha un plan de acción detallado que lleve a la humanidad toda a ese destino

Aunque la crisis es de gravedad, las perspectivas no son desalentadoras si se actúa ahora. De acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2010 se alcanzaron hitos a nivel global que marcan avances en la dirección correcta. Desde 1990, 2600 millones de personas ganaron acceso a fuentes mejoradas de agua y 3100 millones accedieron a infraestructura de agua corriente. Además, el porcentaje de la población mundial con acceso a fuentes mejoradas de agua potable aumentó de 76 % a 91 % entre 1990 y 2015.

Los países pueden neutralizar los efectos negativos de la escasez de agua si toman medidas urgentes para asignar y usar los recursos hídricos de manera más eficiente.

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*La versión original de esta nota fue publicada en revista DEF N.° 117.