
Con visitas guiadas y exposiciones, un hospital de Roma ha apostado por reforzar sus tratamientos oncológicos con una amplia oferta cultural, y la expectativa de que el arte impulse las “ganas de vivir” de sus pacientes.
El pequeño Hospital de la isla Tiberina, a orillas del río Tíber, se sitúa entre el antiguo gueto judío de la ciudad y el barrio del Trastevere, y alberga un centro de tratamiento de cáncer de última generación.
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Ofrecer arte a sus pacientes es una manera de intentar reconstruir sus “ganas de vivir”, defiende Vincenzo Valentini, el jefe del centro médico y coordinador del proyecto.
Así nació la idea del programa Isola.ART, que propone a los pacientes de cáncer un tratamiento que integra el arte y la cultura, a través de exposiciones de pinturas y ruinas de templos proyectadas en las salas de espera.
El programa incluye además visitas guiadas a monumentos de Roma y proyecciones de imágenes de lugares emblemáticos de la capital italiana durante las sesiones de radioterapia.

Este programa se lanzó en 2013 en el policlínico Gemelli, donde el papa León XIV fue operado la semana pasada de un cáncer de pulmón, y que pertenece al mismo grupo. Desde entonces ha sido extendido a otros hospitales italianos.
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Incorporar arte al centro médico “no es endulzar la realidad del tratamiento, es una realidad terapéutica”, añade el director del programa Isola.ART.
Traer vida
“El arte expresa vida, y eso significa traer vida a los lugares donde la gente teme perderla”, enfatiza el doctor Valentini.
Andrea Viani, de 55 años, fue diagnosticado con cáncer en mayo de 2024. Al día de hoy ha recibido cinco sesiones de radioterapia en el hospital por un tumor en el pulmón.
“Esta belleza (en el hospital) me ayudó mucho, porque me relaja y un cuerpo relajado se repara por sí solo”, confesó Viani.
En el departamento de radiología los pacientes pueden observar a través de los ventanales un santuario del tercer siglo antes de Cristo dedicado a Júpiter.
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Al lado de los bancos de la sala de espera —alrededor de 70 personas son tratadas en el departamento cada día— las estanterías están llenas de libros sobre cultura, y se exponen cuadros de un artista napolitano contemporáneo.
Antes de entrar a la sala de radioterapia, los enfermos pueden escoger, sobre una pantalla interactiva, la música y las imágenes que los acompañarán durante la sesión que dura 10 minutos en promedio.
Cuando los usuarios se acuestan bajo el acelerador lineal —una máquina imponente que destruye las células cancerígenas con descargas de electrones— unas vistas espectaculares de las termas de Caracalla o del Coliseo son proyectadas sobre las pantallas dispuestas en el techo.
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El hecho de que los pacientes escojan las imágenes se hace con el objetivo de intentar “activar sus mecanismos de resiliencia” de cara a la terapia, explicó Francesco Miccichè, el director del departamento de oncología.
Fuera del hospital, se proponen visitas guiadas, a los pacientes y sus familiares, de monumentos históricos como el Coliseo y el Palacio Colonna, en el centro de la ciudad.
El arte como instrumento de sanación
“Un paciente positivo sabe cómo ser resiliente, es decir ver lo bueno incluso en un camino como el de la oncología, y tiene más probabilidades de sanarse”, asegura Valentini, a la cabeza de este proyecto.
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El director del hospital espera que a largo plazo sea posible “prescribir arte como un instrumento de sanación” a gran escala en Italia.
Maddalena Palmiera, de 42 años, hizo las visitas guiadas ofrecidas por el hospital. “Este tipo de días son muy buenos para la mente. Te permite escapar, sentirte bien, y darte tiempo para ti misma”, contó al salir del Palacio Colonna.
Palmiera dijo que el cáncer “les hizo darse cuenta de que el tiempo es realmente limitado, y que por ello tenemos que volverlo valioso”.
Fuente: AFP
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