
“La guerra tiene su olor particular, no se olvida nunca”. El escritor español Arturo Pérez-Reverte, autor de superventas como la saga del capitán Alatriste, nutre sus obras con retazos de sus dos décadas como reportero en conflictos.
“Un escritor es lo que ha leído, más lo que ha vivido, más lo que imagina [...] Tengo la ventaja de que yo tengo una mochila de vida importante para mí”, explica el autor, uno de los más conocidos de las letras españolas actuales.
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“Cuando cuento el dolor, el fracaso, la muerte, no me lo estoy inventando... me basta recordar”, dice el escritor en París, donde promociona Línea de fuego, sobre la guerra civil española (1936-1939).
Pérez-Reverte, autor de superventas como El maestro de esgrima y La tabla de Flandes, empezó su trayectoria profesional como corresponsal de guerra, en los años 1970, lo que le llevó a cubrir una veintena de conflictos en América Latina, Oriente Medio, África y Europa del Este.
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En una entrevista con esta agencia en la sede de la prestigiosa editorial Gallimard, que publicará en Francia a finales de agosto su novela sobre el conflicto español, Pérez-Reverte se explaya sobre algunos de los momentos que vivió durante su etapa de corresponsal, en las contiendas en Líbano o Etiopía.
“La guerra tiene su olor particular, no se olvida nunca”, asegura este murciano de 74 años. “Es una especie de olor a carne podrida, a plástico quemado”.
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Los dos bandos
Precisamente en Línea de fuego, publicada en español en 2020 y reeditada en 2026 en conmemoración de los 90 años del estallido del conflicto, Pérez-Reverte volcó parte de su “mochila de imágenes” para construir este fresco histórico centrado en una decena de días durante la batalla del Ebro, en 1938, la más sangrienta de la guerra.
En esta novela coral, ganadora en España del Premio de la Crítica 2020, el escritor presenta a combatientes de los dos bandos enfrentados –el franquista y el republicano–en pleno ataque a una pequeña localidad. Entre estrategias, destacamentos, granadas y disparos, los personajes sobreviven como pueden en el frente.
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Pérez-Reverte describe con minuciosidad los avances de unos y otros, los heridos en el frente, el cansancio y la sed, la angustia de los que quieren huir.
Ante los que critican el hecho de presentar los dos bandos al mismo nivel, el escritor insiste en que para él los que estaban en las trincheras son todos “seres humanos”.
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“Chiquillos asustados, padres de familia preocupados por sus hijos, por su mujer, mujeres que sufren, hombres que matan, que sufren”, enumera. “Son por la mañana héroes y por la tarde villanos”.
El escritor, miembro de la Real Academia Española desde 2003, es autor de medio centenar de libros, traducidos en más de 40 idiomas, pero nunca antes había centrado una de sus obras en la guerra civil española.
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¿Qué le motivó ahora a hacerlo? “Los políticos españoles, tanto de derecha, de extrema derecha como de extrema izquierda, que no conocen ya la guerra civil ni saben nada de ella, la han recuperado como una herramienta política”, responde.
“Están contando la guerra civil gente de una generación que ni la vivió, ni la leyó, ni se la han contado”, dice el escritor, cuyo padre y tío combatieron en el conflicto.
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2,5 millones de seguidores
Pérez-Reverte publicará su próxima novela, La hipótesis más peligrosa, en octubre, y poco antes verá la luz la miniserie en Netflix sobre El problema final, una adaptación más que se suma a las ya conocidas La novena puerta con Johnny Depp o Alatristre con Viggo Mortensen, entre otras.
Aunque se define como “analfabeto digital”, el novelista se mantiene muy activo en las redes sociales, donde cuenta con 2,5 millones de seguidores sólo en X.
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Para él, su cuenta en X “es una herramienta útil, eficaz, que me da alegría, me divierte mucho”.

Y eso pese a las frecuentes polémicas que desata con sus mensajes, desde criticar a políticos a quejarse por un inodoro tecnológico con instrucciones de uso.
Sobre la inteligencia artificial, asegura que no la necesita. Afirma que utiliza de vez en cuando Google, pero que sobre todo recurre a su inmensa biblioteca, con más de 35.000 volúmenes.
“Mi IA son los libros”, dice.
Fuente: AFP.
Fotos: AFP/ Joël Saget.
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