
Harvey Keitel protagonizó una agenda intensa en el 60° Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (KVIFF), que se celebra en la ciudad balnearia checa hasta el sábado 11 de julio. El veterano actor neoyorquino reveló que rueda un nuevo filme escrito por su esposa, la actriz y directora Daphna Kastner, alertó sobre los peligros de la inteligencia artificial en el mundo de la actuación y entregó el premio honorífico Crystal Globe al legendario director de fotografía Robert Richardson.
La visita de Keitel al festival —la tercera en su carrera— tuvo como eje central la presentación especial de Mean Streets (1973), de Martin Scorsese, en el imponente Gran Salón del Hotel Thermal de la ciudad costera. Antes de la proyección, el director artístico del festival, Karel Och, subrayó la trascendencia de ese filme en la trayectoria del director: “Con su tercer largometraje, Scorsese encontró su voz”, afirmó Och, quien añadió que, tras ver el corte terminado, el cineasta John Cassavetes le dijo “¡Eso es todo!”.
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En su discurso ante el público, Keitel apeló a la cercanía con los espectadores. “Soy uno de ustedes. Sé lo duro que han trabajado para desarrollar su oficio. He pasado por todo lo que ustedes están viviendo, solo que en Estados Unidos”, dijo el actor. Recordó que en los años setenta, durante el rodaje de Mean Streets, él y Scorsese tenían que juntar su dinero para comprar comida. “Cuando digo que soy uno de ustedes, lo digo de verdad”, enfatizó, antes de cerrar su intervención con un guiño a sus orígenes: “Como decimos en Brooklyn, ¡nos vemos en la piscina!”.

En una entrevista con Variety al margen del festival, Keitel reveló que trabaja en un proyecto que “realmente me entusiasma”: un filme escrito por Daphna Kastner, con quien comparte vida y vocación artística. “Es una especie de guerra de guerrillas. No es una película de Hollywood, aunque se rueda en Hollywood porque vivimos allí. Tenemos muchos estudiantes universitarios en el equipo”, describió, sin ofrecer más detalles sobre la trama o el título.
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Michael Caine con IA
La presencia del actor en Karlovy Vary también incluyó una reflexión sobre el avance de la inteligencia artificial en la industria del entretenimiento. Keitel citó el caso del audiolibro de La Odisea, de Homero, narrado con una réplica generada por IA de la voz del actor británico Michael Caine. La producción, de 13 horas de duración, fue elaborada por la empresa de tecnología de audio ElevenLabs —valorada en 11 mil millones de dólares— a través de su plataforma Iconic Voice Marketplace, donde Caine había licenciado su voz en noviembre de 2025. “Usaron su voz, pero no había emoción en ella. No pudieron reproducir la belleza de Michael Caine”, señaló Keitel, quien calificó al intérprete de Alfie y Hannah y sus hermanas como “uno de los mayores artistas del mundo”.
Para Keitel, ese episodio ilustra una contradicción de fondo en el negocio de las voces digitales: “Esta nueva industria que se desarrolla, donde los actores venden su imagen y sus voces, pero no pueden reproducir su vida emocional”. El actor no descartó usos positivos de la tecnología, pero advirtió: “Vamos a tener que encontrar gente buena”. “El peligro está frente a nosotros”, resumió.
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Homenaje a Robert Richardson
El domingo 5 de julio, Keitel subió al escenario del Gran Salón para entregar el Crystal Globe —el máximo galardón del KVIFF— al director de fotografía Robert Richardson, tres veces ganador del Oscar y conocido por su trabajo con Quentin Tarantino, Martin Scorsese y Oliver Stone. Keitel presentó a Richardson con una frase que luego materializó de forma teatral: tras ver la retrospectiva de su obra, rompió en pedazos el papel con el discurso preparado y lanzó los fragmentos al aire. “Ver el trabajo de Bob habla por sí solo. Tenemos ante nosotros a uno de los más grandes directores de fotografía del mundo. Eso es todo lo que tengo que decir”, declaró.
Richardson, apodado “El Diablo Blanco” por su larga melena, devolvió el gesto con una anécdota que arrancó carcajadas entre el público: contó que, cuando vio Mean Streets por primera vez, creyó que el actor que lo deslumbró era Robert De Niro. “El tiempo pasó, hablo de la película y la persona que creí que era Bob De Niro era Harvey Keitel. Su actuación fue tan poderosa", relató. Keitel, entre risas, replicó: “¿Estás intentando hacerme matar?”.
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El actor, que en 2004 recibió su propio Crystal Globe en la 39ª edición del festival y en 2015 regresó para presentar Youth, de Paolo Sorrentino, defendió la vigencia de los festivales de cine ante la convulsión política y social global. “Los festivales son más importantes hoy que en ningún otro momento de mi vida”, afirmó, y citó al filósofo griego Aristóteles para cerrar su argumento: “Para cambiar a una persona, hace falta una fuerza estética. La fuerza de las artes”.
[Fotos: Festival Karlovy Vivary]
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