Un óleo atribuido a Rembrandt enfrenta una revisión tras casi cuatro siglos de controversias

El retrato, propiedad de Sir Francis Newman, se exhibirá junto a la pieza oficial del Instituto de Arte de Chicago, reavivando la disputa sobre su autenticidad y valor en la historia del arte europeo

Guardar
El debate sobre la autenticidad del retrato atribuido a Rembrandt enfrenta a expertos en arte de Reino Unido y Chicago -  (Cortesía del Instituto de Arte de Chicago)
El debate sobre la autenticidad del retrato atribuido a Rembrandt enfrenta a expertos en arte de Reino Unido y Chicago - (Cortesía del Instituto de Arte de Chicago)

Un experto en arte puso en duda la clasificación tradicional de un retrato considerado una copia hecha en el taller de Rembrandt, al sostener que la pintura sería una obra original del pintor neerlandés del siglo XVII. Por primera vez en casi cuatrocientos años, este óleo, propiedad de Sir Francis Newman y conservado en el Reino Unido, se expondrá junto al retrato universalmente atribuido a Rembrandt en el Instituto de Arte de Chicago, reavivando el debate sobre su autenticidad.

El especialista Gary Schwartz argumenta que el cuadro catalogado como copia reúne características técnicas y documentales atribuibles únicamente al propio Rembrandt. Schwartz, considerado una referencia en los estudios sobre el maestro holandés, señala diferencias en el método de ejecución y aporta precedentes históricos sobre artistas que repetían sus cuadros más emblemáticos, a fin de defender que esta denominada “reproducción de taller” merece ser reconocida como original.

Para Schwartz, estudios recientes muestran que la calidad de la pincelada, la coincidencia de materiales y la ausencia de correcciones propias del trabajo de un aprendiz refutan que el cuadro británico sea una simple copia. Los análisis compararon detalles de ejecución con la pintura indiscutida, destacaron la coincidencia de pigmentos y lienzo, y llevaron a revisar el criterio de atribución. Esta disputa dio paso a nuevas posibilidades para la reinterpretación de otras obras similares.

El cuadro de Sir Francis Newman solo fue expuesto públicamente en 1952 y ha sido punto de controversia histórica sobre su autenticidad -  (Cortesía del Instituto de Arte de Chicago)
El cuadro de Sir Francis Newman solo fue expuesto públicamente en 1952 y ha sido punto de controversia histórica sobre su autenticidad - (Cortesía del Instituto de Arte de Chicago)

Análisis técnico y debate sobre la autenticidad

Schwartz sostiene que las pinceladas del Anciano con la cadena de oro evidencian la mano de Rembrandt. Recordó que, en el siglo XVII, era común que los propios autores realizaran réplicas de sus creaciones.

El bisabuelo de Newman adquirió la obra en 1898 convencido de su autenticidad. En 1912, el historiador de arte Wilhelm Bode la catalogó como copia al aparecer el retrato sobre tabla que hoy custodia el Instituto de Arte de Chicago.

Según The Guardian, imágenes de rayos X e infrarrojos de la pintura de Chicago revelaron rectificaciones en la indumentaria del retratado, mientras que la versión británica no presenta tales correcciones. Schwartz subraya que si el cuadro hubiera sido ejecutado por un alumno, habrían quedado rastros de enmiendas realizadas por el maestro.

Las diferencias técnicas fueron objeto de investigaciones especializadas. Por ejemplo, las pestañas del retrato en el Reino Unido se pintaron sobre colores claros, mientras que en la pieza de Chicago se crearon raspando pintura oscura aún húmeda.

Autorretratos de artistas -  Rembrandt
Gary Schwartz replantea la atribución del óleo de Sir Francis Newman, argumentando la autoría directa de Rembrandt

Un estudio del Hamilton Kerr Institute encontró que tanto el lienzo como los pigmentos del cuadro de Newman coinciden con los de Rembrandt y su círculo, y detectó el mismo revestimiento al óleo doble registrado en al menos ocho cuadros del maestro entre 1632 y 1633.

El Instituto de Arte de Chicago, organizador de la muestra, sostiene que los escaneos y análisis científicos sugieren que la versión británica sigue siendo una reproducción de taller. “El debate sobre el propósito y la autoría de estas copias sigue evolucionando”, indicó el museo al citado medio.

Historia y controversias de la atribución

Desde su adquisición, el cuadro generó controversias sobre su procedencia y autenticidad. El cambio de atribución se formalizó en 1912 con la opinión de Bode, que consideró la pieza británica una copia tras la aparición de la obra sobre tabla exhibida en Chicago.

La pintura de Newman solo se expuso públicamente una vez, en 1952, durante una muestra en la Royal Academy de Londres, donde inicialmente se le adjudicó la autoría al maestro neerlandés. Sin embargo, las posturas de otros especialistas y publicaciones posteriores como la revista Burlington reafirmaron el diagnóstico de reproducción de taller, perpetuando la discusión en la esfera pública sobre su autenticidad.

La posible reatribución a Rembrandt abre debates sobre la autenticidad de otras obras y su impacto en el mercado del arte clásico -  (Cortesía del Instituto de Arte de Chicago)
La posible reatribución a Rembrandt abre debates sobre la autenticidad de otras obras y su impacto en el mercado del arte clásico - (Cortesía del Instituto de Arte de Chicago)

Las divergencias en las técnicas utilizadas profundizaron las discrepancias entre los expertos. Algunos subrayan la fidelidad estilística al autor original, mientras que otros apoyan la clasificación institucional vigente como copia y mantienen la prudencia en el dictamen final.

Consecuencias para la historia del arte y el mercado

La revisión de la autoría podría influir de forma relevante en el futuro y la valoración del cuadro. Schwartz advierte que atribuir la obra a Rembrandt permitiría reconsiderar otras pinturas similares, ya que “esta suposición explica la excepcional calidad del lienzo”.

Newman expresó a The Guardian su fascinación por el misterio, resaltando que la incertidumbre le permitió disfrutar la presencia del cuadro sin la carga de su posible trascendencia.

Si finalmente se confirma que el óleo corresponde a Rembrandt, la obra pasaría de una colección privada a integrar el patrimonio público, modificando su valor, proyección y el enfoque sobre piezas vinculadas al maestro holandés. El resultado de este debate marcará el destino del retrato y su posición dentro del legado de los grandes artistas europeos.