
Los brasileños celebraron la nominación de la película El agente secreto en cuatro categorías de los Oscar, hecho que muchos consideraron una confirmación del auge del cine brasileño y de su atractivo universal. La obra de Kleber Mendonça Filho –nominada a mejor película, mejor actor, mejor película internacional y logro en casting– ahora comparte el récord brasileño de nominaciones, junto con Ciudad de Dios (2002) ambientada en una favela de Río de Janeiro.
El agente secreto sigue la historia de un padre viudo –interpretado por Wagner Moura– que se convierte en objetivo de la dictadura militar brasileña en la década de 1970, simplemente por enfrentarse a un empresario vinculado al régimen. El director Kleber Mendonça Filho afirmó que más de un millón de espectadores han visto la película, en un video publicado en redes sociales el jueves tras conocerse las nominaciones.

El año pasado, el largometraje brasileño Aún estoy aquí también fue un éxito de taquilla, atrayendo a millones de espectadores. Fue nominado en tres categorías, y ganó el premio a mejor película internacional, dando a Brasil su primer Oscar.
Los éxitos consecutivos están llevando a muchos a decir que Brasil está viviendo un momento especialmente fructífero para su cine –incluido el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien señaló que la industria local atraviesa actualmente “uno de los mejores momentos de su historia”–. Las nominaciones son “un reconocimiento a nuestra cultura y a la capacidad de Brasil para contar historias que conmueven al mundo”, afirmó en redes sociales.
Aún estoy aquí también está ambientada durante la dictadura, y observadores señalan que ambas películas han contribuido a una discusión nacional sobre el oscuro período de la historia de Brasil de 1964 a 1985, cuando hubo personas torturadas y desaparecidas bajo el gobierno militar.
Memoria y verdad
Lúcia Espírito Santo, una abogada jubilada de 78 años, contó que ella misma tuvo que cuidar sus palabras cuando estudiaba derecho en la universidad por miedo a desaparecer. “Lo que vemos en la película pasaba mucho. La gente desaparecía y no se sabía por qué. Amigos míos de la facultad desaparecieron porque hablaron, porque defendían la libertad y la democracia”, relató al salir del cine después de ver la película.
Sabrina Guimarães, una estudiante de 20 años de una universidad de Río de Janeiro, que fue a ver la película el jueves, señaló que aprender la historia del país es fundamental. “Aunque en la escuela aprendemos estas cosas, no les dedicamos mucho tiempo y no es muy específico. Sentir que estás ahí, en los zapatos de esa persona, saber lo que sucedía en ese momento es muy interesante”, dijo.
“Es bueno entender lo que pasó en el pasado para no repetir esas cosas en el futuro.” El director Mendonça Filho afirmó que la película es una reacción a la década pasada de agitación política en Brasil, incluida la administración de extrema derecha del expresidente Jair Bolsonaro, quien el año pasado fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por intentar un golpe de Estado.
Pero la película también dialoga con el clima político de otros lugares del mundo, señaló en una entrevista. “La película es muy brasileña, pero también es universal, así que puede usarse para discutir temas en Estados Unidos, en Europa o en Brasil”, dijo Mendonça Filho. “El tema del poder utilizado para aplastar a personas y clases sociales es un tema actual, no solo histórico.”

“Emoción intensa”
El director de casting Gabriel Domingues, nominado en la nueva categoría de casting, señaló que la oleada de apoyo a la película refleja el entusiasmo general por el cine brasileño. “El cine brasileño realmente transita por un momento de emoción intensa, más allá de la euforia. La gente se emociona mucho con esta participación en eventos y premios internacionales y todo eso”, dijo Domingues, comparándolo con la atmósfera que se vive en Brasil alrededor del fútbol.
Ana Paula Sousa, experta en cine y profesora en la Universidad ESPM de San Pablo, indicó que los logros de Aún estoy aquí y El agente secreto están cambiando la relación de los brasileños con la industria cinematográfica en un país donde históricamente la asistencia a las salas es baja. “La gente está hablando de cine brasileño y piensa que es genial hablar de ello. (…) Eso es algo que antes no ocurría, y es realmente maravilloso”, expresó.
Sousa dijo esperar que los éxitos inspiren una asistencia al cine más constante entre los brasileños.
Lúcia Espírito Santo, la espectadora mayor en Río, afirmó sentirse increíblemente orgullosa del cine brasileño tras las nominaciones al Oscar. “Estamos mostrándonos, pisando la alfombra roja en el extranjero”, dijo. “Brasil está empezando a parecer un productor de películas, de historias bien contadas.”
Fuente: AP.
[Fotos: AP/ Andre Penner; Reuters/Mario Anzuoni; y Europa Press]
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