
El Museo Thyssen-Bornemisza presenta la exposición Picasso y Klee en la colección de Heinz Berggruen, una muestra que enfrenta a dos de los grandes referentes de la pintura del siglo XX para mostrar cómo estos artistas, aparentemente opuestos, comparten afinidades y sintonías.
“Mientras que Picasso es una gran sinfonía, Klee es música de cámara”, afirma Olivier Berggruen, hijo de Heinz Berggruen, el marchante y coleccionista que centró su labor en quienes consideraba “los dos creadores fundamentales de la primera mitad de nuestro siglo”.
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El museo de la colección Heinz Berggruen, adscrito a la Neuenationalgalerie de Berlín, se encuentra en proceso de remodelación y, en lugar de mantener sus obras resguardadas en un almacén, ha decidido mostrarlas en exposiciones internacionales como homenaje a uno de los grandes marchantes y coleccionistas del siglo XX.

Australia, Tokio, Venecia, París y ahora Madrid, donde la muestra recala en el museo de otro gran coleccionista, Heinrich Thyssen-Bornemisza, aportando algunas obras propias a la exposición y evidenciando la sintonía no solo entre los artistas, sino también entre los mismos coleccionistas.
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La exposición, que podrá visitarse hasta el 1 de febrero, reúne 49 obras del Museo Berggruen y 14 del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Seis de las piezas que aporta el Thyssen son de autores de pintura antigua y resaltan la influencia de los clásicos sobre Picasso y Klee, como ocurre con Retrato de una mujer (1539), de Lucas Cranach el Joven, que inspira Retrato de mujer según Cranach el Joven, pintado por Picasso en 1958.
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Para el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, se trata de una exposición “de ajuste fino y mirada detenida”, donde se perciben “afinidades muy sutiles que solo aparecen muy de cerca y muy despacio” entre dos grandes maestros clásicos y modernos.
“Ambos eran dibujantes apasionados; Klee recibió la herencia del cubismo inventado por Picasso y los dos fueron admirados por los surrealistas”, apunta Solana en la presentación de este “segundo gran duelo entre titanes” que acoge el Thyssen.
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El catálogo destaca que “Picasso, más terrenal, excesivo, meridional y sensual, y Klee, más introspectivo, nórdico, espiritual e intelectual, poseían personalidades opuestas, pero mostraron interés mutuo y tanto sus procesos creativos como sus obras guardan muchas semejanzas”.

Resalta la unión por el espíritu de experimentación, la facilidad para el dibujo, el interés por los mismos géneros y temas, la inclinación por la sátira y el sarcasmo como modo de transgresión y la deformación de las formas y el cuerpo humano.
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“A través de un lenguaje plástico cargado de radicalidad, contribuyeron a transformar la manera de mirar y acercarse al mundo, dejando una profunda impronta en el desarrollo del arte contemporáneo”, afirma la comisaria Paloma Alarcó, quien trabajó junto al director del Museo Berggruen, Gabriel Montua, en esta exposición concebida para mirar despacio.
Fuente: EFE
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