A veces, las historias más auténticas no nacen en grandes ciudades ni se cuentan con palabras grandilocuentes, sino que se gestan en las raíces profundas de la tierra y laten al ritmo de una cultura viva y la melodia de un carnavalito.
Así ocurre con el universo de Félix González, un artista jujeño que combina música, carnaval y tradición en imágenes llenas de vida. Su relato invita a recorrer la Quebrada de Humahuaca a través de ojos curiosos, pinceles inquietos y un alma que no conoce fronteras entre lo ancestral y lo contemporáneo.
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Su recorrido, iniciado en la infancia entre dibujos y atlas ilustrados, lo llevó a convertirse en un referente nacional siendo “Carnaval”, su muestra plástica con realidad aumentada, declarada Interés Municipal por el Concejo Deliberante de San Salvador de Jujuy.
En charla con Infobae, González compartió su proceso creativo, los desafíos de vivir del arte en Argentina y el significado de símbolos como el diablo del carnaval quebradeño, que atraviesan tanto su obra como la identidad regional.

El arte como forma de vida: vocación, disciplina y profesionalismo
La relación de Félix con el arte comenzó mucho antes de reconocerse como artista. “Desde antes de la primaria copiaba animales de los atlas ilustrados”, recuerda. Sin embargo, el camino no fue directo: trabajó desde los trece años en diferentes oficios hasta que, de adulto, comprendió que su vocación principal no podía esperar más. “Lo profesionalicé y pasó de ser un hobby a algo hecho en serio. Se volvió una sana obsesión”.
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Ese cambio estuvo acompañado de una fuerte necesidad de estructura y formalidad. “Vero, mi esposa, me dijo: si te vas a dedicar a esto, hacelo de la mejor manera posible”, contó. Así adoptó una rutina, impuso disciplina y transformó su pasión en oficio. “Dicen que la inspiración te debe encontrar trabajando. Es real. A veces es difícil arrancar, pero cuando comienzo, pasan horas sin notarlo”.

Su modo de encarar cada obra nunca cambió: “Hago todo con lo mejor de mí, me paguen mucho, poco o nada. No es una frase vacía. Si lo hago, lo hago bien, porque lo contrario sería traicionarme a mí mismo”.
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Del prejuicio a la expansión: el salto al mundo digital
Aunque lo digital suele identificarse como frío, el artista jujeño encontró allí una oportunidad para ampliar su lenguaje artístico. “Tenía el prejuicio de que si no era hecho con pincel, no valía lo mismo. Hasta que aprecié el esfuerzo y aprendí a valorarlo”.

La pandemia marcó un punto de quiebre. Aislado y sin materiales, se volcó a una tableta digitalizadora que le había regalado su esposa. “Busqué tutoriales, estuve cerca de rendirme, pero algo me empujaba a seguir. Pasaba noches aprendiendo”.
La perseverancia dio sus frutos. Participó y ganó el primer concurso nacional de realidad aumentada, un premio que cambió su rumbo: “Fue como que me tiraron la pelota. Dije: esto es lo mío”. Sin recursos para contratar desarrolladores ni acceso a licencias costosas, aprendió a programar y halló herramientas para proyectar sus obras más lejos. “Hoy controlo toda mi obra: diseño el flyer, hago la animación, edito el video, todo”.
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Frente al avance de herramientas como la inteligencia artificial, Félix mantiene su posición: la creatividad humana permanece insustituible. “Nunca me sentí amenazado por la tecnología. Siempre creí que era una herramienta más”, señaló.
Con la realidad aumentada encontró una nueva forma de emocionar: “Cuando se activa esa magia, la obra cobra vida. Es mostrarle al espectador lo que hay detrás. Puedo sumar movimiento, música e interacción. Con cada innovación, surge una nueva inspiración”.

Influencia del carnaval y la figura del diablo en el arte jujeño
La cultura jujeña, y en particular la figura del diablo en el carnaval, ocupa un lugar central en su obra. Criado en San Pedro de Jujuy, Félix vivió de cerca las distintas tradiciones de la provincia: desde el carnaval de las Yungas, con influencias selváticas y bolivianas, hasta la Quebrada de Humahuaca y la Puna, donde el diablo es símbolo de alegría y libertad. “Al dedicarme al arte, entendí que el artista es autorreferencial. Me identifico con esa figura”.
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En sus obras, el diablo representa libertad, alegría y exceso, alejado de prejuicios religiosos. “Mi abuela decía que durante el carnaval la gente deja salir el diablo que lleva dentro. Y Mauro Coletti, de Los Tekis, sostiene que es el diablo bueno, el de la alegría. Eso es lo que pinto”.
El amor por el carnaval y la música fusiona su arte con naturalidad. “He trabajado con varios músicos, pero Los Tekis marcaron mi vida. Los escuchaba desde adolescente. Muchos conocen Jujuy gracias a ellos”, aseguró. “Por eso, mis diablos suelen tener instrumentos. Fusiono al músico con el diablo”.
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Pintar como forma de respirar: el proceso creativo
El proceso creativo de Félix González no sigue una línea recta, pero siempre es consciente. “A la muestra ‘Carnaval’ llegué justo, porque confío en el proceso. Aprendí a disfrutarlo”. Su técnica, definida como caótica y orgánica, le permite trabajar en varias obras simultáneamente. “Doy una pincelada, avanzo en otra, observo la forma que surge y así nace el diablo”.
Trabajar así le permite optimizar tiempos y sorprenderse a sí mismo. “Antes debía terminar algo antes de empezar otra cosa. Hoy entendí que el tiempo ofrece perspectiva. Puedo retocar después y tomar distancia. Eso ayudó a madurar”.
Esa madurez se convierte en un disfrute que trasciende el resultado final. “Si solo disfruto el final, caigo en un error. El proceso construye el resultado. No hay última pincelada mágica. Es la suma de todo lo anterior”.
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Ser artista en Argentina: lucha, resistencia y sentido
Félix no esquiva la realidad: en Argentina, ser artista implica una dificultad constante. “Es muy difícil. Por una cuestión cultural, te discuten el precio y el valor. Usamos mucho material importado que cuesta carísimo”, explicó. No obstante, el desafío forma parte del camino. “He aprendido que se cobra por el conocimiento, no únicamente por el tiempo de trabajo. A veces me lleva dos horas, pero son veinte años de práctica”.
Definir el valor de su trabajo fue una tarea constante. “El valor es sentimental, pero hay que ponerle un precio. A veces no puedo hacerlo solo, por eso necesito ayuda para valorar lo que hago”.
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En esa lucha encuentra sentido: “Es difícil, sí. Pero más difícil es hacer algo que no te gusta. El arte está en todo: en la ropa, los auriculares, el diseño de los objetos cotidianos”.
La obra de Félix González transforma el carnaval jujeño en una experiencia que conecta pasado y presente. A través de la integración de tecnología y símbolos ancestrales, su arte invita a repensar la identidad regional sin dejar de lado la disciplina, la autocrítica y la búsqueda constante de nuevos lenguajes.
Su recorrido ilustra los desafíos y logros de quienes eligen el arte como modo de vida en la Argentina. La creatividad, en palabras y acciones, se convierte así en el hilo conductor entre tradición y futuro, en un diálogo permanente con la tierra y su gente.
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