
“El arte debe recordar a los seres humanos lo que son y lo que podrían llegar a ser”, escribió Ernst Fischer. Esta frase encabeza la presentación del libro Colección Pampa, que tendrá lugar el viernes 29 de agosto, a las 14, en el Centro Costa Salguero, en el marco de arteba, en un evento que, según los organizadores, busca “invitar a pensar el arte como motor de transformación, diálogo y memoria, con el Sur como punto de partida y horizonte”.
La Colección Pampa surgió “de la pasión por el arte, el deseo de visibilizar y proyectar las artes visuales argentinas, tanto en el país como en el mundo”. A lo largo de los años, la colección ha construido un perfil propio, guiado por el objetivo de “reunir obras que dialoguen con nuestra identidad, nuestro territorio y nuestras preguntas como comunidad”.
Uno de los ejes centrales de la Colección Pampa es su compromiso con la democratización del acceso al arte. “Desde su sitio web y sus redes sociales, la colección es de acceso libre y gratuito para eliminar barreras geográficas y socioeconómicas”. Esta política de acceso abierto busca “ampliar públicos y fomentar la reflexión crítica”, bajo la premisa de que el arte constituye un “patrimonio colectivo y herramienta de cambio”.

El acervo de la colección abarca desde piezas históricas hasta producciones emergentes, atravesando “lenguajes, generaciones y estilos”. Entre los hitos destacados figuran obras como Villa Tachito de Antonio Berni, Tiempos de Guerra de Pablo Suárez, Orna de Carmelo Arden Quin, así como trabajos de Tomás Maldonado y Nicolás García Uriburu, entre otros “imprescindibles”. La diversidad de la colección se refleja en la selección de obras que incluye tanto a figuras consagradas como a artistas contemporáneos.
El libro Colección Pampa reúne textos críticos de Laura Isola, Ariel Schettini, Rafael Cippolini, Graciela Speranza y Gonzalo Aguilar. Algunos de estos autores participarán en la presentación oficial en arteba.

Entre las obras mencionadas en la colección se encuentran Sur andino (1992) de Nicolás García Uriburu, un óleo sobre tela de 150 por 150 centímetros; Calefón (1996) de Marcelo Pombo, realizado en esmalte sintético sobre una carcasa de calefón de 69 por 35 por 21,5 centímetros; y Elefante (2022) de Ad Minoliti, acrílico sobre tela de 120 por 120 centímetros.
También figuran Rollo de siempre (1965) de Rómulo Macció, óleo sobre tela de 200 por 230 centímetros; No gaste una vida siendo cool (2012) de Diego Bianchi, una pieza compuesta por cemento, telgopor y papel higiénico de 254 por 30 por 40 centímetros ; y Alchimie 151 (1990) de Julio Le Parc, acrílico sobre tela de 100 por 100 centímetros.
La colección también incluye Mesada (1980) de Pablo Suárez, óleo y azulejos sobre tela de 150 por 120 centímetros, y Abstracción formas planas III (1954) de Juan Del Prete, óleo sobre madera de 203 por 75,5 centímetros, entre otras.
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