
La Fundación pública para el Patrimonio Cultural Prusiano (SPK) anunció este lunes la ratificación del acuerdo alcanzado hace unas semanas con los herederos del “Kaiser” Guillermo II para poner fin a la disputa sobre la devolución de miles de obras de arte y bienes inmobiliarios, con lo que se cierra un conflicto de décadas.
La solución negociada prevé la creación de forma conjunta de una fundación privada por parte del Estado alemán y el Land de Brandeburgo, entre otras instituciones, así como por Jorge Federico de Prusia, el tataranieto del “Kaiser” Guillermo, según informó la SPK en un comunicado.
En el consejo estarán representados a partes iguales el Estado y la Casa Hohenzollern, que con este acuerdo renuncia a todas sus reclamaciones sobre un total de 1.685 objetos de patrimonio que serán transferidos a dicha fundación.
Entre estos se cuentan porcelanas, muebles, tallas de marfil, instrumentos musicales y otros objetos de “importancia sobresaliente a nivel artístico e histórico” expuestas desde hace décadas en museos públicos y que de esta manera podrán seguir siendo admirados por el público, según la SPK.

A cambio, los herederos de Guillermo II recibirán la propiedad de objetos “menos relevantes”, 2.999 en total, entre ellos 2.122 monedas de las que existen otros ejemplares, así como objetos personales como abanicos o cajitas.
A estos se suman tres objetos más “relevantes”: un juego de mesa, una placa de porcelana de 1832 y la pintura Vista de Potsdam desde Brauhausberg, de Karl Lindemann-Frommel, que hasta ahora pertenecía a la Antigua Galería Nacional de Berlín.
Otras obras célebres de propiedad disputada, como La Danza, del pintor barroco Antoine Watteau, seguirán siendo propiedad de la SPK, igual que hasta el momento.
“El acuerdo con la Casa Hohenzollern es realmente un éxito extraordinario para los visitantes de nuestros museos. Son los que más se benefician, ya que ha quedado asegurado para siempre el acceso público a muchos objetos importantes”, declaró el presidente de la SPK, Hermann Parzinger.

Tras la reunificación alemana, la familia Hohenzollern reclamó una serie de obras e inmuebles que durante la Segunda Guerra Mundial habían sido incautados por las autoridades soviéticas y posteriormente transferidas al Estado de la República Federal Alemana (RDA).
Durante las negociaciones salió a la luz que la propiedad de otros objetos del patrimonio era dudosa debido a regulaciones que databan de la época de la República de Weimar, a la vez que se planteó la pregunta de hasta qué punto la Casa Hohenzollern había colaborado con el régimen nacionalsocialista.
En 2023, los herederos del “Kaiser”, que reclamaban, además de la devolución de 4.000 obras de arte, una indemnización de 1.200 millones de euros del Land de Brandeburgo por los bienes inmobiliarios que le fueron incautados, renunciaron a proseguir con las reclamaciones por la vía judicial y se reanudaron las negociaciones con el Estado para hallar una solución negociada a la disputa.
Fuente: EFE.
Fotos: EFE/ EPA/ Omer Messinger/ archivo.
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