
“Se acentúa la caída”, es lo primero que dice Juan Manuel Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro, institución que, como cada año, presenta su Informe de producción del libro argentino. En esta ocasión, el referido al 2024, el primer año del gobierno de Javier Milei. No hace tanto que hubo un ida y vuelta entre el sector y Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, quien pretendía eliminar la Ley de Precio Único, iniciativa que finalmente desistió.
Luego de los chispazos iniciales entre una industria que ya se encontraba en pleno deterioro y un nuevo plan económico que pretendía desregularlo todo —y en muchos casos lo hizo—, la misma crisis argentina aceleró el proceso con algunos fenómenos novedosos, como el cierre de varias librerías. Pese a todo, el mundo siguió girando, los escritores escribiendo, los editores editando, los libreros vendiendo libros y los lectores leyendo. Pero, ¿qué pasó durante el 2024? ¿Qué números dejó?
Las dos variables cuantitativas más relevantes y generales son títulos y ejemplares. Empecemos por el primero. Según el informe de la CAL, el registro de libros cayó un 8% respecto del 2023 (de 34.002 a 31.574 libros), aunque un poco menos que el 11% que cayó en comparación al 2022. Y si hablamos puntualmente del Sector Editorial Comercial (SEC), que son los libros que se venden en librerías o internet, la disminución fue del mismo porcentaje, 7%, alcanzando un total de 10.104 títulos.

Para sorpresa, la cantidad de ejemplares impresos totales subió un 9.6%: pasó de 47.988.761 en 2023 a 52.635.858 en 2024, “pero aún se mantiene por debajo de los valores alcanzados en 2022″, se aclara. La letra chica está en el aporte de la edición pública educativa: de esos 52 millones de 2024, 15 millones fueron editados por instituciones públicas de educación, un 29%. En 2023, esa porción representó un 27%; en 2022, 28%; en 2021, 14; y en 2020, el año de la pandemia, 68%.
Pero si hilamos fino y nos centramos en el Sector Editorial Comercial (el 57% de su actividad está en CABA), hubo una caída en la cantidad de ejemplares registrados, que fue de 11.1 millones, un 14% menos que en 2023. Lo que también cayó fue la tirada promedio por título en el SEC: pasó de 1.891 en 2023 a 1.646 en 2024. “Esto indica que las editoriales están siendo más cautelosas a la hora de imprimir, debido a la incertidumbre del mercado y a la caída en la demanda”, se explica en el informe.
La diferencia en la cantidad de publicaciones entre grupos editoriales y pymes sigue estable. Los grupos publican el 24%, las pymes el 76% (en 2023, la relación fue 28%-72% y en 2022 24%-76%). En cuanto a ejemplares también se mantiene: en 2024, 42% para los grupos, 58% para las pymes, en 2023 43% y 57% y en 2022 41% y 59%. Lo que sí está bajando es la tirada promedio: de 2022 a 2024, las pymes bajaron de 1422 a 1226 ejemplares (13%) y los grupos de 3537 a 3151 (10%).

Creció la cantidad de ejemplares registrados en el Circuito Editorial Institucional (CEI) y bajó en el Circuito Editorial en Kioscos (CEK). En este último segmento, cuyo género principal son los libros infantiles, se achicó tanto en la tirada media como en la tirada de moda. La media es el promedio de todas, y ese número pasó de 8281 a 6264 en solo un año, mientras que la tirada moda —el número que más repite— pasó de 6 mil a 4 mil. En el SEC la moda se mantuvo en mil pero la media bajó de 1635 a 1522.
“El mercado nos obliga a hacer menos novedades. Muchas veces si tenías proyectadas 30 novedades anuales, hoy salís con 18, 20 y tiradas más chicas. La posibilidad de hacer de a 100 en 72 horas es algo absolutamente palpable, con un precio no tan malo en relación a lo que era antiguamente”, dice Pampín subrayando también el rol de las nuevas tecnologías de impresión. Al igual que el SEC, el segmento de la autoedición mantuvo la moda (cien ejemplares por tirada) pero la media bajó de 304 a 285.
“Muchas editoriales hacen una tirada de 700 ejemplares, incluso las más chicas puedan hacer menos, y después eventualmente hacen una reposición”, dice Pampín y agrega: “Por ley en Argentina se declara la primera tirada. Las reimpresiones no estás obligado a declararlas. Por eso nosotros siempre tomamos la primera edición. Si hacés 700 ejemplares y después hacés 20 una vez por semana, por decir cualquier cosa, no estás obligado a declararlo. Si tenés que pagar derecho de autor y todo lo demás, claro”.

“Los editores pymes reducimos la cantidad de ejemplares para aumentar la cantidad de novedades. A la larga es un achicamiento del mercado, porque si yo, sobre una base de 1200 librerías hipotéticas que tiene Argentina, tengo mil libros, puedo pensar en enviar eventualmente un libro a cada librería. Pero si tengo 700 no. En vez de hacer tres novedades de mil, hacés cinco de 700, pero eso también es una manera de achicar el mercado porque influye mucho las distancias que tenemos en Argentina”, agrega.
“Hay que tener en cuenta —explica el presidente de la CAL— que este año la compra de libros de texto se redujo bastante. Estamos en mayo cuando habitualmente deberían estar en febrero en los colegios”. Dos últimos datos del informe. Uno, consolidación del japonés en las traducciones: “El manga está teniendo un circuito cada vez más grande. Hace cuatro años eran como el resto. Hoy ya es un porcentaje pleno: 5%”. Dos, ebooks: “la proporción de libros en formato digital se mantuvo estable en un 28%”.
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