
Escalandrum estaba en pleno ensayo y desde afuera todo parecía caótico, como esas tormentas que se ven detrás de un vidrio mojado. La dinámica propia de un sexteto atomizado en distintas miradas que se superponen y confrontan. Tres, cuatro diálogos a un mismo tiempo. Pedidos, respuestas, sugerencias. La música que traza su camino entre las palabras. Todo se prueba una y otra vez. Y cambia para volver a cambiar en busca de la versión definitiva.
Con Esteban y Nicolás tras el sonido que demanda cierto pasaje. Con Pipi y Mariano ajustando la rítmica, mientras Damián y Martín diagraman entradas y abordajes. Y a un costado, como un viajero venido del futuro, Gustavo y su computadora, rastreando el color del EWI que solo él tiene en mente. Aquel martes los nuevos temas se sucedían vertiginosos y el futuro Escalectric, el álbum número quince de Escalandrum que Warner editaría sobre final de año comenzaba a tomar forma, evidenciando desde el título mismo su propia personalidad.

“Parque Chas”, con un extenso solo de Guerschberg. “El Gaita”, un homenaje a Horacio Sarria con un frenético solo de batería y el EWI con sus ráfagas punzantes. “Leyenda” y su elaborado juego de teclados. “Terrestre” con el bajo iniciando el camino. Y los saxos, protagonistas de “La hermandad”, superponiendo capas y recorridos antes de la melancólica cadencia de la “Milonga del fin del mundo”. También “Bolombolo”, que llegaría en octubre a las plataformas como un adelanto del disco y que desde su título recuerda el peligroso trayecto del grupo por la selva colombiana. Y entre uno y otro, nuevas ideas que surgen y demandan cambios, tan espontáneos como las bromas que provocan risas entre acordes y melodías.
Dice Simon Frith en su Ritos de la interpretación: “La música se convierte en música porque el oyente la escucha como tal (…) porque hacer música no es solo juntar sonidos en forma organizada, sino también asegurar que esos sonidos dejen una huella”.

En ese trazo, en esa necesidad de construir obra, se encontraban aquel martes en Domus los seis amigos que, a finales del 2023 cumplirían 25 años de camino conjunto. Un periodo de excepción en el que grabaron, giraron por el mundo, cosecharon premios y distinciones y mantuvieron una vigencia singular dentro de un género de formaciones fugaces. Lejos de la zona de confort. Cultivando la semilla siempre latente de la inspiración. Asumiendo los retos que su propia creatividad les imponía. Dejando huella.
Y cuando el tiempo pase, quizás otro proyecto habrá comenzado a germinar en el inquieto interior del grupo. Y los seis amigos partirán en busca de nuevas músicas. De otros enfoques. De inspiraciones y desafíos renovados. Entonces otra historia estará por escribirse.
* Escalandrum se presenta el viernes 19 de abril en doble función, a las 20 y 22.30 hs. en Thelonious Club (Nicaragua 5549, C.A.B.A.).
[Fotos: Laura Pribluda - Hernan Halak]
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