Veinte años después, ‘El martirio de Santa Úrsula’, el último cuadro conocido de Caravaggio, vuelve a la National Gallery de Londres.
Con luz tenue y paredes oscuras, la habitación número 46 de la galería de arte británica acoge esta exhibición que se compone exclusivamente de dos pinturas, una carta y dos libros.
‘El martirio de santa Úrsula’ (1610) encabeza la muestra, por primera vez junto a la carta que permitió descubrir la autoría de Caravaggio en 1980, año hasta el que se consideró obra de uno de sus seguidores.

Para Francesca Whitlum-Cooper, curadora de la exposición ‘El último Caravaggio’, este momento supone una oportunidad única para “disfrutar de los detalles, del drama y de la intensidad psicológica” del trabajo del pintor italiano, así como de sus últimas semanas de vida. “Tenemos la oportunidad de contar esta historia una vez más a una nueva audiencia”, dijo.
La clave, en las manos
La escasa iluminación de la sala resalta los detalles de los oscuros y contrastados cuadros de Caravaggio, lo que permite observar sus claroscuros con detenimiento y precisión.
Por ejemplo, en ‘El martirio de santa Úrsula’, la clave está en las manos —las de quien dispara la flecha, las de Santa Úrsula, la de un soldado y la de un espectador de la escena—, a través de las que se puede entender al completo la historia de la pintura, como subrayó Whitlum-Cooper.

“Hay un detalle en la esquina de la pintura, que no sé si todo el mundo percibe, y es que hay un soldado con una armadura sujetando con delicadeza el codo de Úrsula, como si estuviera listo para sostenerla si se cae”, apuntó.
También destaca la mano que aparece en el centro del encuadre de ‘Salomé con la cabeza de Juan Bautista’ (1609-1610), sujetando la cabeza decapitada del santo cristiano. En esta obra, el pintor italiano reduce la historia a sus elementos esenciales, “centrándose en la tragedia humana”, como recogió la nota de prensa.
El final de Caravaggio
Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), uno de los pintores italianos más destacados, falleció semanas después de terminar ‘El martirio de Santa Úrsula’, cuando decidió regresar a Roma, de donde huyó tras cometer un asesinato en 1606.

Sin embargo, nunca llegó a la capital italiana, en la que esperaba ser perdonado, y falleció el 18 de julio de 1610 en Porto Ercole.
Esta obra, que incluye un autorretrato del propio Caravaggio observando la escena desde la esquina superior derecha, lidera la exposición en busca de una reflexión sobre la violencia en tiempos del pintor y, por extensión, del concepto en la actualidad.
De acuerdo con Gabriele Finaldi, el director de la National Gallery, su última pintura “parece reflejar el estado mental angustiado y ansioso del artista mientras se prepara para dejar Nápoles y regresar a Roma”.
‘El martirio de Santa Úrsula’, cedido por la colección Intesa Sanpaolo de la Gallerie d’Italia de Nápoles, se podrá ver junto al cuadro de la National Gallery ‘Salomé con la cabeza de Juan Bautista’ hasta el 21 de julio de este año, en el que el museo celebra su 200 aniversario.
Fuente: EFE. Fotos: Cristina Alonso Pascual
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