Obras de Joaquín Sorolla, Antoni Tapies o Miquel Barceló buscan dueño en TEFAF, la feria de arte que anualmente se realiza en la ciudad neerlandesa de Maastricht, donde la pieza más cara que se ofrece este año tiene a Vasili Kandinsky como autor y lleva la huella de los saqueos nazis a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El espectáculo de arte, antigüedades, joyas y piezas históricas de lo más variado ha vuelto a Maastricht en su 37.ª edición y este año tampoco defrauda.
Este viernes solo se puede acceder por invitación y el sábado abrirá sus puertas al público hasta el jueves 14 de marzo, con museos americanos y europeos entre los visitantes más esperados, aunque los coleccionistas privados y los marchantes de arte también acuden con su lista de la compra y ganas de negociar. Este año, serán 270 expositores de 22 países.
“Tenemos cosas a partir de 900 euros hasta 120.000 euros, que es lo más caro. Intentamos tener algo para todo el mundo. El estilo de la casa es siempre tener un poquito de coleccionismo, aunque también nos gusta tener algún objeto de poner, como una colección de pendientes y anillos, para quien le gusta la joyería antigua y ponérsela todos los días”, explicó Elvira, una familia de anticuarios españoles con especialidad en artes decorativas de hierro y joyería de alta época.

El catálogo de obras que traen los galeristas de todo el mundo es casi infinito: están Frans Hals, Van Gogh, Lavinia Fontana, Artemisia Gentileschi, Monet, Dalí o Lucio Fontana, y la oferta no se limita a los cuadros, más bien se extiende a todos los terrenos, como ánforas griegas, cascos de combate, figuras y esculturas, joyería antigua, manuscritos iluminados, mobiliario exquisito, y arte africano y asiático.
Entre las piezas que expone, está Capezzale con forma de colgante devocional que representa a María Magdalena (de 1700) en coral y plata; un relicario de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, de principios del siglo XVIII, en plata dorada y cristal de roca, y un medallón devocional de Sicilia del siglo XVIII, en oro y coral.
Desde la sección de Antigüedades, el galerista catalán Artur Ramón explica que puede “llevar seis cuadros que sean muy representativos del arte español, sobre todo moderno”, por lo que la galería ha escogido el cuadro, por ejemplo, Retrato de Julia (1900), de Ramón Casas; Playa de Valencia (1908), de Joaquín Sorolla, y Tres marcas sobre blanco (1962), de Antoni Tàpies.

Esta feria es “una especie de burbuja” en la que el costo es “altísimo”, pero “la fuerza que da es increíble” para los galeristas, asegura. TEFAF está destinada a un público muy selecto, especial y muy fiel, y participar es “un gran reconocimiento”, subrayan desde la galería Mayoral, que tiene piezas de, entre otros, Antoni Tàpies, Picasso y Chillida.
El catálogo de obras que traen los galeristas de todo el mundo es casi infinito: están Frans Hals, van Gogh, Lavinia Fontana, Artemisia Gentileschi, Monet, Dalí o Lucio Fontana, y la oferta no se limita a los cuadros, más bien se extiende a todos los terrenos, como ánforas griegas, cascos de combate, figuras y esculturas, joyería antigua, manuscritos iluminados, mobiliario exquisito, y arte africano y asiático.

Una de las piezas estrella es Vista de Murnau con la iglesia (1910), de Kandinsky. El propietario quiere al menos 50 millones de euros por este cuadro, que estuvo en el centro de la polémica durante años en Países Bajos porque la obra fue saqueada por los nazis durante la guerra y ha estado en posesión de un museo neerlandés desde 1951.
Los herederos de Johanna Margarethe Stern-Lippmann (1874-1944), coleccionista de arte judía alemana víctima del Holocausto, han exigido su devolución durante años y solo lograron recuperar el cuadro en 2022, para subastarlo al año siguiente. El propietario actual lo adquirió por 45 millones y lo vende ahora en Maastricht.
TEFAF durará ocho días, en lugar de los once habituales, para alivio de los expositores, y se esperan alrededor de 50.000 visitantes dispuestos a admirar 7.000 años de arte, joyas y muebles. A veces, los tratos comerciales se cierran de inmediato durante la feria, y hay quien acude a Maastricht con el negocio hecho, las intenciones claras y el dinero garantizado.
Fuente: EFE
Fotos: Imane Rachidi/EFE;
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