
El hombre que convirtió la canción pop de fácil escucha (easy listening, todo un subgénero de la música pop del siglo XX) murió en su casa de Los Ángeles, a los 94 años. Inspirado compositor, dotado arreglador, director de orquesta, productor discográfico y eventual cantante, Burt Bacharach firmó varias de las más grandes canciones románticas y optimistas de la década de los años 60 y de ahí en adelante, su obra cobró estatura de arte. Canciones como “Do you know the way to San Jose”, “I say a little prayer”, “This guy’s in love with you” y “Raindrops keep fallin’ on my head” brindaron una banda sonora alternativa al rock dominante en esos tiempos en que el mundo pasó del blanco y negro al technicolor.
Bacharach compuso más de 500 canciones, muchas de ellas con una delicada melodía de piano y arreglos de viento sutilmente seductores. Escribió éxitos para cantantes como Dionne Warwick, The Carpenters, Aretha Franklin, Dusty Springfield y Tom Jones. Más de 1.200 artistas interpretaron sus canciones, entre ellos Los Beatles, Perry Como y Elvis Costello. Obtuvo seis premios Grammy y tres premios Oscar.
Su exitosa sociedad con el letrista Hal David tuvo 30 éxitos Top-40, solo en los años 60. “Era simplemente diferente”, dijo de él David. “Innovador, original. Su música me habló. Escuchaba sus melodías y escuchaba letras. Escuchaba rimas, escuchaba pensamientos y los escuchaba casi de inmediato”, contó. Para Bacharach, su talento era simple: “Soy una persona que siempre trata de lidiar con la melodía”. Su “(They long to be) Close to you” fue un éxito mundial para The Carpenters en 1970 y “What the world needs now is love”, originalmente grabada por Jackie DeShannon, fue versionada más de 150 veces. Además, le dieron un toque mágico a Dionne Warwick en sus hits “Walk on by”, “I say a little prayer” y “In between the heartaches”.
“Alfie”, escrita para la película que protagonizó Michael Caine en 1966, fue un éxito para Cilla Black y Tom Jones cantó el tema principal de What’s mew pussycat, de Woody Allen, en 1965. Otros temas cinematográficos incluyeron “Raindrops keep fallin’ on my head” de Butch Cassidy and the Sundance Kid”, por la que Bacharach y David ganaron dos premios Oscar y un Grammy a la mejor banda de sonido. En 1982, él y su entonces esposa, la letrista Carole Bayer Sager, ganaron el Oscar por “Best That You Can Do”, tema principal de Arthur” (“Arthur, el millonario seductor”).

Bacharach fusionó melodías simples con la música sinfónica menos grandilocuente de finales del siglo XIX, a caballo de un pulso rítimico efervescente que era interpretado por orquestas pop. Fue un innovador y al mismo tiempo un admirador del pasado, y su carrera parecía ir en paralelo (pero a contramano) con la era del rock. Creció escuchando jazz y música clásica, y no era muy asiduo al rock cuando comenzó a trabajar en la industria del entretenmiento en los años 50. Su sensibilidad solía parecer más alineada con Tin Pan Alley antes que con Bob Dylan y John Lennon. Aún así, esa nueva generación de músicos y fans, apreciaban la profundidad de su aparentemente anticuado sentimiento.

“La versión resumida de él es que tiene algo que ver con lo que es fácil de escuchar”, dijo Elvis Costello, quien compuso el álbum de 1998 Painted from Memory con Bacharach. “Quizá sea agradable escuchar esas canciones, pero no hay nada sencillo en ellas. Intenta tocarlas. Intenta cantarlas”. Justamente, para el próximo 3 de marzo, se anuncia la edición de una caja de álbumes y material especial, titulada The Songs of Bacharach & Costello.
Una historia de vida
Nacido como Burt Freeman Bacharach en Kansas City, Misuri, el 12 de mayo de 1928, aprendió a tocar el piano -al principio lo odiaba pero su madre insistió- después de que su familia se mudó a Nueva York. Luego sirvió en el ejército de Estados Unidos durante la Guerra de Corea de los años 50, pero vestía un esmoquin en lugar de uniforme militar y tocaba el piano en clubes de oficiales en todo Estados Unidos.
Más tarde, trabajó en clubes de Nueva York y se convirtió en pianista y arreglista de cantantes como Marlene Dietrich, Vic Damone, Polly Bergen y Paula Stewart, quien se convirtió en su primera esposa. Eventualmente, decidió que podía escribir mejores canciones que las que se presentaban a los cantantes para los que trabajaba.
Al principio de su carrera, trabajó junto con otros compositores en el famoso Brill Building de Nueva York. “Eran tiempos emocionantes porque el Brill Building tenía siete pisos de estudios de música”, recordó en una entrevista de 2016 con el Huffington Post. “No tuve éxito de la noche a la mañana. Pasé mucho tiempo con mucho rechazo, así que también debes tener estómago para eso”.
En 2007, su única hija con Angie Dickinson, Nikki, se suicidó a los 40 años después de toda una vida luchando contra el autismo. Cuando tenía más de 80 años, escribió una canción y la banda sonora de la película Po, sobre un hombre que cría a una hija autista.

Si bien los grandes cantantes hicieron que sus temas fueran éxitos, Bacharach dijo que también disfrutaba el escenario y establecer una conexión personal con audiencias más pequeñas. “Lo que trato de hacer... es subirme al escenario y conocer gente a través de la música”, dijo en la misma entrevista
Fuentes: Reuters - AP - EFE
Seguir leyendo
Últimas Noticias
El Museo Nacional de Sudán perdió más del 60% de sus piezas durante la guerra
La desaparición masiva de tesoros resguardados hasta 2023 evidencia obstáculos crecientes para reconstruir vínculos sociales e institucionales en el país africano

‘Una revolución sin revolucionarios’: el nuevo libro de Ana Arzoumanian pone a la inteligencia artificial en el centro del debate
La autora explora los límites del alma y el lenguaje en la era de los circuitos y la saturación de imágenes. Una propuesta inquietante sobre qué permanece y qué muta

El escritor Alfredo Bryce Echenique murió en Lima a los 87 años: pidió que sus restos fueran al mar
Sus premiadas novelas y relatos impulsaron la renovación de la literatura latinoamericana e influyeron en la voz narrativa de nuevos autores

Por qué Paul Thomas Anderson es el gran favorito a mejor director en los Oscar
El cineasta de “Una batalla tras otra” llega a la gala como claro aspirante tras triunfar en premios clave, mientras sigue cosechando nominaciones en la temporada de premios

Benicio Del Toro confiesa sobre su personaje en ‘Una batalla tras otra’: “Hay mucho de mí”
El actor puertorriqueño encarna a un singular entrenador de karate en la película dirigida por Paul Thomas Anderson, por la que tiene una nominación al Oscar. “Me sorprendió, no me lo esperaba”, confiesa


