
En el portal Bidsquare subastan una elegante mesa. Al cierre de esta nota, la oferta que podía hacerse empezaba en los 2200 dólares. Son nueve imágenes donde se muestra el mueble de diferentes ángulos y detalles, con sus pies, sus partes plegables,su color, su finura, su utilidad. En una de esas fotos está Joan Didion cruzada de piernas y acodada contra esa mesa. Sobre ese mueble murió la escritora el año pasado de un ataque al corazón.
La imagen corresponde a la fotógrafa Jennifer S. Altman para Los Angeles Times en septiembre de 2006. Es en la casa de Nueva York de Didion. Ese mueble junto a otros 200, son ahora subastado la casa Stair. “Mesa de Pembroke de caoba con incrustaciones de ébano de estilo Regencia tardía” se lee en la descripción. También se aclara que está “manchada, descolorida, perforada y rayada en todas partes, particularmente en la parte superior”.

“Fue en esta mesa donde John Dunne sufrió el fatal ataque al corazón que le quitó la vida”, se lee junto al precio. Junto a esa misma mesa también murió su esposo, John Gregory Dunne, con quien llevaba casada cuarenta años, en la noche del 30 de diciembre de 2003, en medio de la cena, junto a la fogata. Lo recuerda Megan Garber en The Atlantic: “El silencio, el pánico, los paramédicos, el desfibrilador, el médico, el sacerdote”.
Como se ve, no es cualquier mesa. Ocupa un lugar central en El año del pensamiento mágico, las memorias de Didion sobre la muerte de su esposo y su intento por encontrar sentido en medio de tanto dolor. Ese libro es un relato autobiográfico deslumbrante, de “registro minucioso y conmovedor del duelo y el enajenamiento provocados por la muerte de su marido”, escribió Hinde Pomeraniec. Salió en 2006 y fue escrito en ochenta días, tras su repentina viudez.

El año del pensamiento mágico es su respuesta a la muerte de su marido y a la severa enfermedad de su hija, Quintana. Puso el punto final en la víspera de Año Nuevo. Pero la muerte de su hija llegaría dos años después de la de su marido, a los 39 años. “La locura retrocede, pero ninguna caridad ocupa el espacio que deja libre”, escribe allí, y también: “Nuestros días estaban llenos del sonido de la voz del otro”.
No es solo la mesa, son más de 200 artículos de su departamento. En todos parecen estar las cicatrices de Didion, marcas de su vida alegre y plena, pero también de su tristeza final, con las muertes de su marido y su hija. La subasta, que se conoce con el nombre de “Un ícono estadounidense”, cuenta con objetos de los más variados, como sus sujetapapeles. “Resulta que se puede poner precio a la mitología”, escribió Garber.

Cubiertos, vajillas, libros, esculturas, pinturas, fotos, portarretratos, una caja de 12 bolígrafos con ruedas Pilot Precise V7, un reloj, juegos de sillones, una colección de cuadernos en blanco, sus amadas gafas de sol, todo está a la venta. Incluso la famosa mesa. Pero no todo es frivolidad: las ganancias se destinarán a una beca de escritura y a la investigación de Parkinson.
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