¿Cómo narrar un crimen basado en hechos reales (o, más bien, el intento de ocultar tal delito) de un modo en que jamás se haya realizado en el mundo de las series, el streaming y, en definitiva, en el campo de las artes audiovisuales más potentes? Bien, baste al lector ponerse cómodo, ajustar bien la luz y el sonido y darle play a los cuatro episodios que componen la miniserie británica Landscapers. Protagonizada por la ganadora del Oscar Olivia Colman (también protagonista de “La hija oscura”) y David Thewlis, cuenta las peripecias de un matrimonio inglés muy particular, con residencia en París, cuyo oscuro pasado los compromete en el asesinato del padre y la madre de la mujer de la pareja aunque, claro, con la colaboración del esposo, según el relato de ambos.
Sin embargo, nada cierra. Y la policía investigará. Al final de cada capítulo, extractos de noticieros locales de la época dan cuenta de la veracidad del caso. Hasta allí, la sinopsis de una realización fílmica televisiva cuyo planteamiento narrativo puede funcionar.
Pero desde allí, acaban los parecidos con cualquier producción dirigida al público masivo y cualquier otra clase de público. Y en esa particularidad reside el carácter de obra artística que en cuatro episodios -que se pueden ver de un tirón en HBO Max- conquistan al espectador de un modo original, divertido, emocionante, misterioso y desbordado por la pasión del cine llevado al formato de la televisión contemporánea.

Veamos. Es 1998, Susan y Christopher Edwards (Colman y Thewlis) –de alrededor de 50 años– viven en una París en la que Christopher busca trabajo infructuosamente, mientras Susan visita anticuarios donde le ofrecen posters originales de clásicos westerns, de los que ella es fanática. De hecho, mira una y otra vez A la hora señalada y adora a Gary Cooper como sólo puede hacerlo una fan enamorada. A pesar de las dificultades económicas –y de que Susan compre esos posters con dinero que no tienen–, Christopher la acompaña como sólo puede hacerlo un hombre enamorado. Comete el error, entonces, de pedir dinero a una persona en Inglaterra y confiarle el oscuro secreto que une a la pareja. Guiados por la misiva, la policía parte en búsqueda de los cadáveres de los padres de Susan, los suegros de Christopher, enterrados en un jardín. El policial ha tomado control de la pantalla. Pero, ¡atención!: es la pantalla la que ha tomado control de este policial.
Y es que cada episodio se nutre de procedimientos cinematográficos que no se corresponden con una narración clásica y que apelan a que el espectador sea partícipe de los mecanismos de la ficción. Monólogos o diálogos a cámara, trasvasamiento del color al blanco y negro, incorporación de fragmentos de películas como la mencionada A la hora señalada o El último metro, de Francois Truffaut, film que protagonizaron Catherine Deneuve y Gerard Depardieu, que no será ajeno a la trama de Landscapers –a la vez, quienes hayan visto El último metro podrán especular una hermandad en los procedimientos de la miniserie con la escena final de la película-, revelación del equipo técnico que filma.
Con estos recursos, el espectador es consciente de estar frente a una realización audiovisual, distinta a otras producciones que tienen como objetivo que el espectador se sumerja y detenga por un instante su propia realidad para dejar que la ficción lo engulla. Bertolt Brecht creó una serie de procedimientos para sus obras teatrales que producían un “efecto de distanciamiento”, cuyo fin era que el público tomara consciencia de que estaba frente a una construcción dramática y que de este modo pudiera tomar elementos que le permitieran relacionarlos con su propia realidad, con su propia existencia.

Ojo: esto no quiere decir que se apunte a aplicar recursos que lleven de una u otra manera al tedio o la sobre intelectualización: se trata de procedimientos dentro de un marco. En Brecht y en Landscapers no se evade el romanticismo, los pasos de comedia (la pareja de policías y el jefe policial merecen una mención aparte en este punto) ni la entrañable ternura que irradian los protagonistas, quienes serían también unos asesinos.
Habrá notado el lector que no se usa una traducción para el nombre original Landscapers. “Landscape” es, en inglés, “paisaje” y en su etimología sajona se encuentran unas primeras definiciones que aluden a un espacio natural que puede ser abarcado de un vistazo. “Landscapers” significa “paisajistas”. Pero “landscapers” convive en su pronunciación con “land escapers”, es decir, “fugitivos del terruño”. ¿No podrían aplicarse esas dos nociones (paisajistas y fugitivos del paisaje) tanto a los personajes de esta miniserie como a la miniserie en sí misma, con su bagaje rupturista? Quizás sí, quizás no. Lo cierto es que quienes vean estos cuatro episodios deberán estar dispuestos a presenciar de lo mejorcito de las producciones actuales. En cuatro horas, nada más. Una ganga, como quien dice.
*Landscapers. Gran Bretaña, 2021. Protagonizada por Olivia Colman y David Thewlis. Escrita por Ed Sinclair y dirigida por Will Sharpe. Se puede ver en la plataforma HBO Max.
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