
Tatiana Yablonska (también puede encontrarse su nombre como Tetyana) nació en Smolensk, Rusia, el mismo año de la revolución, 1917. Nacida en el seno de una familia de maestros, Yablonskaya se mudó con su familia a Odessa en 1928, en Kamianets-Podilsky , y luego a Lugansk, en la década de 1930. Estudió en el Instituto Nacional de Arte de Kiev con el pintor Fedir Krychevsky y más tarde enseñó allí también. Su prolífica obra estuvo influida por diferentes movimientos artísticos. Solo quería ser artista y de hecho, contaba que cuando era pequeña, cada vez que veía una estrella fugaz pedía solo eso, ser una buena artista.
Yablonska fue miembro del Parlamento de la República Socialista Soviética de Ucrania entre 1951 y 1958 y miembro de la Academia de Bellas Artes. Recibió el título de Artista del Pueblo de la URSS en 1982, Artista del Año (UNESCO) en 1997 y durante el período soviético recibió diversas condecoraciones. Sin embargo, según su hija, Gayane, en su pintura no se guió por las exigencias del gobierno: “Mamá siempre fue ella misma, nunca fue oportunista: todas sus obras pintadas al estilo realismo socialista están inspiradas en vida, impresiones reales, son sinceras y, por tanto, son más que pintura soviética “.
En sus memorias la artista aseguró que nunca respondió a la presión por denunciar a nadie ni durante sus estudios ni durante los años más duros del régimen soviético. Luego del colapso del comunismo, como muchos otros artistas que tuvieron que lidiar con las presiones y la censura, sintió que había llegado el tiempo de crear en libertad. “Parecería que siempre pinté todo lo que quise de la manera que quise. Pero ahora, después de que todo el sistema se derrumbó, siento claramente de lo que nos deshicimos”, escribió. “Antes a veces no sentíamos esta opresión, ya que nacimos en la esclavitud. Y ahora me gustaría mucho pintar algunos de mis cuadros con bastante libertad, generosidad, quitando para siempre de mi conciencia los ojos sin pestañear de ese censor terrible y silencioso”.

Según la crítica Natalia Azarenko, Yablonska poseía un inagotable amor por la vida y optimismo, lo que permitió mantener su fuerza y sus ganas de pintar incluso en las circunstancias más difíciles. Su energía era arrolladora, podía pintar un cuadro en dos días incluso a una edad muy avanzada, cuando ya tenía más de ochenta. Y en su juventud, le reprochaban que conducía de manera arriesgada su automóvil y su bote a motor. Su modo de hablar podía ponerla en dificultades, igual que algunas de sus obras. El mayor problema durante los tiempos soviéticos, especialmente durante el estalinismo, era que no siempre se podían comprender las razones de los diferentes castigos que podían infligir las autoridades.

La artista recordó que alguna vez que una de sus pinturas, Antes del comienzo, se hizo muy popular después de una exposición, incluso fue galardonada con el Premio Estatal. Pero a último momento, algo salió mal: “La obra fue descolgada y estuvo en los sótanos del Museo de Arte Ucraniano durante mucho tiempo”, contó. “En lugar del premio, el cuadro recibió algunos epítetos abusivos ... La caza de brujas comenzó en el instituto. Pero siempre fui rescatada por mi amor por la vida y mi entusiasmo”.

Yablonska fue una mujer con múltiples intereses y talentos, incluida la escritura. Así describió los años de su infancia que pasó en el oeste de Ucrania, hay ediciones en inglés de sus escritos y memorias reunidos: “Otoño. Lluvias interminables. Después de todo, es una región occidental. Todo el techo está cubierto de rayas verdes y amarillas de lluvia. Se escuchan golpear las gotas una y otra vez hasta que se fusionan en una pesada gota amarilla y caen al suelo sobre el plato. Hay tazones y recipientes en el suelo en diferentes lugares. Los sonidos de las gotas que caen crean una música atractiva. Te recuestas en tu sofá con resortes prensados, miras al techo y observas estas gotas que se acumulan, tratas de captar la melodía en estos sonidos... Escucho de nuevo el ritmo de las gotas que caen. Plic plic plic. Después de que el agua drena, el ritmo ha cambiado, las gotas caen con menos frecuencia. La melodía ya no es tan alegre, es más fácil quedarse dormido con ella“.

Los lienzos de sus comienzos, la mayoría de los cuales están pintados en la tradición realista, a menudo están bañados en luz y muestran un sentido del color muy desarrollado, según señala Daria Zelska-Darewych en el sitio de la Enciclopedia de Ucrania. Así y todo tienen más en común con el impresionismo que con el realismo socialista imperante en sus comienzos, aunque algunos de sus cuadros han representado a agricultores felices en una granja colectiva y también a trabajadores. En la década de 1960, como resultado de su interés por el arte popular y la etnografía ucranianos, sus pinturas se volvieron más decorativas, con formas simplificadas y espacios planos.

En 1969 Yablonska comenzó a pintar obras que sintetizaban sus dos estilos anteriores y ya en la década de 1980 creó retratos y numerosos paisajes, composiciones pacíficas pintadas en una paleta gris perlada tenue. En 1987 se llevó a cabo una gran retrospectiva de sus pinturas en el Museo de Arte Ucraniano de Kiev.

Nuestra belleza del día, Octubre, fue pintada a fines de la década del 90, es un regreso a los tiempos impresionistas y luminosos: pertenece a una colección privada. En 1999, un ataque la dejó privada del uso de la mano derecha y luego aprendió a pintar con la mano izquierda, encontraba inspiración en todo y hasta su último suspiro la acompañaron los tonos pastel.
Tatiana Yablonska murió en Kiev en 2005 y sus restos están enterrados en el pasillo central del histórico cementerio de Baikove. Desde 2006 una de las calles de Kiev en el distrito de Solomiansky lleva el nombre de la artista.
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