
La aparición del impresionismo a finales del siglo XIX significó un cambio gigante en el mundo de la pintura. Pero no solo en Francia, donde se originó, sino también en artistas de otras latitudes que veían en esas pinceladas la manera de romper con las tradiciones y lanzarse hacia una nueva era del arte. Por supuesto, en Estados Unidos también hizo mella y La avenida bajo la lluvia es un buen ejemplo.
Entre los pintores que la adoptaron se encontraba Childe Hassam (1859 – 1935), quien junto a Mary Cassatt y John Henry Twachtman, del Grupo de los 10, fueron los máximos exponentes y voceros del planirismo como este particular pincelada que jugaba con la luz y el color, y permitieron su llegada a coleccionistas, marchantes y museos.
Sus inicios estuvieron lejos de los bastidores, ya que se desempeñó como ilustrador independiente de cuentos infantiles y para revistas como Harper’s Weekly, Scribner’s Monthly y The Century. Para 1883 realizó un viaje de estudios de dos meses a Europa: el Reino Unido, los Países Bajos, Francia, Italia, Suiza y España, donde conoció a los Viejos Maestros y, como acuarelista, quedó impresionado con las obras de J. M. W. Turner.
Tres años después se muda a París. Si bien en EE.UU. ya había comenzado a realizar óleos sobre rincones de su ciudad, Boston, estos eran rechazados y los compradores preferían sus acuarelas. Hassam no se relacionó con los pintores franceses del momento, su círculo era cerrado a sus compatriotas y si bien defendía la pintura estadounidense aceptaba que “Monet, Sisley, Pissarro y la escuela de impresionistas extremos hacen algunas cosas que son encantadoras y que perdurarán”.

En la Ciudad de la Luz termina ingresando de lleno en el impresionismo, que se fue manifestando en su obra de manera paulatina, abandonando los colores oscuros de a poco hasta convertirse, según la crítica de arte de su país, en un “impresionista extremo”. Así, se hizo cargo del antiguo estudio de Renoir y encontró algunos de los bocetos al óleo del pintor abandonados. “No sabía nada sobre Renoir ni me importaba nada acerca de Renoir. Observé estos experimentos en color puro y vi que era lo que estaba tratando de hacer yo mismo”, escribió.
La avenida bajo la lluvia es un óleo de 1917, de su etapa de madurez, cuando ya era un artista reconocido y vendía óleos a ambos lados del Atlántico. La obra pertenece a la serie Banderas, un conjunto de 30 pinturas que inició en 1916 y se extendió hasta 1919.
Eran tiempos de patriotismo exacerbado, en lo que Estados Unidos se prepara para ingresar en la Primera Guerra Mundial y fue inspirada por uno de los “Desfile de preparación”, que podían durar hasta 12 horas y reunían a miles de personas, en la Quinta Avenida de Nueva York, rebautizada luego como la “Avenida de los Aliados”.

Cuando realizó esta pintura en particular -que es una de las seis del artista en la colección de arte permanente de la Casa Blanca en Washington DC.- Alemania había extendido su guerra submarina sin restricciones a barcos neutrales, incluidos los barcos que llevan la bandera de Estados Unidos.
La pieza fue donada a la Casa Blanca en 1963 por Thomas Mellon Evans y colgada entre las ventanas en el dormitorio del presidente con temática azul de John F. Kennedy, y luego en el Comedor del Presidente durante muchos años. Se colgó en la Oficina Oval durante los mandatos de Bill Clinton, Barack Obama y Donald Trump, así como actualmente bajo el mandato de Joe Biden.
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