La belleza del día: “Amapola de maíz”, de Kees van Dongen

En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de imágenes hermosas

"Amapola de maíz", de Kees Van Dongen
"Amapola de maíz", de Kees Van Dongen

Holandés de nacimiento -nacido en Roterdam con el nombre de Cornelis Théodorus Marie van Dongen- Kees Van Dongen (1877-1968) se estableció en París en 1897 y adoptó la nacionalidad francesa en 1929. Fue miembro del grupo fauvista, cuyo gran precursor fue Henri Matisse.

Estos vanguardistas de principio del siglo XX rompieron con la pintura académica y fueron el centro de la creación y experimentación en el arte contemporáneo, siendo coetáneos con otros movimientos de igual importancia para la cultura (de hecho, durante una breve etapa Van Dongen también adhirió al célebre movimiento expresionista alemán Die Brücke). En comparación a otras corrientes, el fauvismo puso en acción una nueva actitud del artista frente a la realidad. El “salvajismo” de las “bestias salvajes” del fauvismo se manifestaba en los colores vivos y penetrantes y una precisa profundidad en las pinturas, capaces de evocar un mundo fantástico, libre y alegre, con exaltada emoción y exuberante color.

Comenzó a pintar temprano y a estudiar pintura en la Real Academia de Bellas Artes en Róterdam. Durante algunos años fue visitante habitual del distrito rojo del puerto y en ese tiempo comenzó a pintar marineros y prostitutas. Estas últimas fueron protagonistas habituales de sus pinturas por mucho tiempo. Por entonces trabajaba además como ilustrador para periódicos. Su temática predilecta era la figura humana, y se centró en la imagen femenina, contemplada desde un punto de vista sensual. Gracias a la marquesa Casati y a su amiga Jasmy Jacob entró en contacto con el llamado beau monde de París. Los encargos se multiplicaron y se convirtió en el retratista de personajes famosos, para los que además organizó suntuosas fiestas y recepciones en numerosas ocasiones.

"Retrato de Dolly", de Kees Van Dongen
"Retrato de Dolly", de Kees Van Dongen

Ya en París, en 1901 se casó con Augusta Preitinger “Guus”, a quien había conocido en sus días de estudiante. En Francia siguió ilustrando diferentes publicaciones y pronto pudo comenzar a exponer. Para el famoso Salón de otoño de 1905, en donde se acuña el término fauvismo, sus obras ya eran conocidas. Tenía 30 años cuando ya era un artista exitoso, lo que le permitía vivir con privilegios y sin apuros económicos, a la vez que retrataba los “años locos” y la vida la alta burguesía del París de su tiempo, y también el costado más decadente de la vida de las prostitutas. Es decir que iba de los cabarets a los salones burgueses con total naturalidad. En el Salón de otoño de 1913 contribuyó en afianzar su fama de provocador. El cuadro titulado Le tableau fue retirado por la policía, que consideró indecente la representación desnuda de la modelo, su esposa Guus.

La Primera Guerra Mundial sorprende a los van Dongen de vacaciones en los Países Bajos, donde Kees había comenzado a realizar retratos para miembros de la clase alta como había hecho en París, de la mano de Leah “Jasmy” Jacob, con quien inició una relación de varios años. Se divorció de su primera esposa, con quien habían tenido un hijo que apenas vivió dos días, en 1921. Amapola de maíz, nuestra belleza del día fue pintado en 1919, es un óleo sobre lienzo 53 x 45,7 cm y pertenece a la colección del Museo de Bellas Artes de Houston.

"Marcel Leoni", litografía de Kees Van Dongen de 1959
"Marcel Leoni", litografía de Kees Van Dongen de 1959

En octubre de 1941, participó con otros artistas franceses de un viaje a Alemania patrocinado por Joseph Goebbels, lo que naturalmente afectó su reputación tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque sus cuadros bajaron su cotización y debió volver a trabajar como ilustrador, paulatinamente recuperó algo del prestigio dañado por la sombra del colaboracionismo.

El joven anarquista sin un peso que llegó a París atraído por su valor como capital mundial del arte fue criticado por haber traicionado sus valores y haberse dejado seducir por la fortuna de los más poderosos. Él nunca negó su gusto por la buena vida, y a su manera lo escribió en 1927: “Vivir es el cuadro más bonito. El resto no es más que pintura”.

Van Dongen murió en Montecarlo, en 1968,

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