
Nacida como Marie-Clémentine Valade, Suzanne Valadon (1865-1938) era hija de una lavandera soltera. Siendo adolescente llegó a Montmartre, el barrio bohemio de París luego de huir de su casa Bessines-sur-Gartempe, aunque ya desde los diez años se ganaba su dinero con trabajos ocasionales como camarera, niñera y costurera. A los 15 años empezó a trabajar como acróbata en un circo y a los 16, una caída de un trapecio la llevó en una nueva dirección.

Aquel circo de Montmartre era frecuentado por algunos de los pintores más reconocidos del momento, como Renoir, Degas o Puvis de Chavannes. Fue por contactos que realizó entonces que comenzó a trabajar de modelo para Puvis de Chavannes, un maduro pintor simbolista. Entre 1880 a 1893, Valadon fue modelo de varios de los pintores más importantes de su época, incluidos Pierre-Auguste Renoir y Henri de Toulouse-Lautrec. Si bien no podía pagar clases formales de arte, su talento le permitió aprender con facilidad de los pintores que la rodeaban. Cuando Toulouse Lautrec vio sus dibujos, la recomendó a Degas, quien la tomó en su taller.

Con muchos de sus pintores ella mantenía una relación a veces amorosa, otras solo sexual, era una mujer libre, pero para el mundo de la época la suya era una vida extravagante y escandalosa, solo de alguna manera permitida por su origen de clase baja.
Su amigo más cercano y mentor Edgar Degas también le enseñó técnicas de dibujo y grabado. Valadon pronto pasó de modelo de artista a artista de éxito. El cambio de su nombre llegó de la mano de una sugerencia “bíblica” de Toulouse Lautrec. Por aquella historia de La biblia que tanto inspiró a pintores de todas las épocas en la que Susana es espiada desnuda por ancianos que la desean y quieren abusar de ella, Tolouse Lautrec le propone ese nombre ya que ella “ha posado desnuda para todos los viejos de París”.

Fue recién a los 44 años que la artista comenzó a pintar a tiempo completo. Apenas dos años después, atrajo elogios de la crítica con su primera exposición individual. Tomando diferentes motivos y técnicas, realizó su propia síntesis entre el fauvismo y el expresionismo. Alcanzó la cima de su fama en la década de 1920 y tuvo cuatro grandes exposiciones retrospectivas durante su vida.
La habitación azul (La chambre bleue), nuestra belleza del día, es una obra de 1923 y es una de las más famosas. De 90 x 116 cm, es un óleo sobre lienzo y, como en muchas de las pinturas posteriores, Valadon utiliza colores fuertes y enfatiza fondos decorativos y materiales estampados. La pintura se encuentra en el Centro Pompidou de París. Es un autorretrato de Valadon a los 58 años que se ve como una maja voluptuosa pero pesada. Una modelo contra la corriente, lejos de la perfección y la imagen etérea con que pintan a las mujeres los hombres, vemos a una mujer vestida con ropa cómoda que fuma, que lee libros y que no hace la cama: una mujer libre, como era ella.

Valadon se labró un nombre en el mundo del arte realizando notables retratos, naturalezas muertas y paisajes, pero se destacó especialmente por sus desnudos, ya que era poco habitual que una mujer artista realizara temas de desnudos. Según la historiadora del arte Iris Kretzschmar, “Las figuras de Valadon no parecen embellecidas ni sexualizadas. Más bien, nuestro ojo es capturado por la naturaleza imparcial y desinhibida de la expresión, sin evocar la impresión de voyerismo.”
Tuvo una vida personal complicada. En 1883 fue madre soltera de un niño que se convertiría en un gran artista con el nombre Maurice Utrillo (fue el pintor catalán Miquel Utrillo quien le dio su apellido aún sin ser su padre).

En 1886 Valadon se casó con el agente de bolsa Paul Moussis, de quien que se separó en 1909, a los 44 años, algo hastiada de la vida burgueza, para irse a vivir con el pintor André Utter, de 23 años, amigo de su hijo. André fue su modelo en la mayoría de sus desnudos masculinos. Esta tumultuosa unión duró unos veinticuatro años, matrimonio incluido. Uno de sus lienzos más conocidos es el de Adam et Ève, donde André es Adán y ella, Eva.

Entre las leyendas alrededor de Valadon, se cuenta que tenía en su estudio una cabra para que se comiera sus malos dibujos. Rodeada de gatos, los alimentaba todos los viernes con el mejor caviar. Valadon, su marido André y su hijo Maurice llegaron a exponer de forma conjunta en 1932, en la Galería Moos.
Murió el 7 de abril de 1938, por una hemorragia cerebral. Tenía 72 años y una enorme cantidad de amigos artistas. Todos fueron a despedirla al Cementerio de Saint-Ouen, donde fue enterrada.
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