"El oficio del consultor político es completamente amoral" y otras 10 frases del nuevo libro de Vargas Llosa

"Conversación en Princeton" es el nuevo libro del escritor peruano, que da cuenta del curso de literatura y política impartido por el Nobel en la prestigiosa universidad. Infobae reproduce algunos pasajes de este fascinante trabajo

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Mario Vargas Llosa
Mario Vargas Llosa

Si comparamos la América Latina de hoy con la de hace veinte años hay una mejora indiscutible en el ámbito político. Cuando yo era joven, América Latina estaba dominada por dictadores hoy tenemos gobiernos democráticos en casi todos los países del continente. En los años cincuenta, cuando yo empecé a escribir, los países que no estaban gobernador por un dictador se contaban con los dedos de una mano: Costa Rica, Chile, Uruguay y no más. El resto eran dictaduras, algunas blandas, algunas duras, pero dictaduras a fin de cuentas.

Escribí La Fiesta del Chivo pensando fundamentalmente en Trujillo pero también en todas las dictaduras, que tienen mucho en común. Hay un común denominador en los sistemas totalitarios, así que aproveché también la experiencia del regimen de Odría que yo había padecido en Perú y lo que sabía de las otras dictaduras de esos años: la de Somoza en Nicaragua, la de Pérez Jiménez en Venezuela, la de Rojas Pinilla en Colombia y la de Perón en Argentina. (…) Quise que mi novela resumiera la experiencia del caudillo y que mostrara cómo estos hombres fuertes expropian totalmente la soberanía nacional para asumirla a título personal. Y quería tratar un tema más delicado, que era el de la responsabilidad compartida por los pueblos que padecen una dictadura, por la facilidad con la que los ciudadanos se acomodan al régimen, y en muchos casos lo apuntalaban y lo fortalecen. 

Las ideologías son religiosas laicas, como dijo Raymond Aron. Exigen un acto de fe y no apelan a la razón. Popper tiene una tesis interesante: todo lo que no puede refutarse en una ideología. Él considera que el marxismo y el psicoanálisis lo son, porque no pueden ser refutados, ya que están cerrados sobre sí mismos y requieren un acto de fe. La teoría, por ejemplo, de que la lucha de clases es lo que mueve la historia es cierta dirección es imposible de refutar (…) La democracia, por el contrario, es lo opuesto, porque parte de la suposición de que la realidad no es perfecta sino solo mejorable.

Mis libros fueron prohibidos en Cuba después de que comencé a criticar al gobierno cubano. Es lo que sucede en las dictaduras cuyo objetivo es controlar la literatura, el arte y la creatividad, porque consideran el pensamiento independiente como peligroso. Es una democracia nadie cree que una novela o un poema puede ser peligroso o subversivo. Aunque yo diría que en este caso las democracias están equivocadas y las dictaduras tienen razón, porque la literatura es peligrosa. La literatura nos enseña a mirar el mundo con una actitud crítica.

En la política las ideas son reemplazadas por eslóganes y el contenido se devalúa. Esto es lo más terrible que puede presenciar un intelectual. Pero no podemos concluir que hacer política no es recomendable para un intelectual porque eso sería una conclusión absurda. Si la sociedad está mal hecha, hay que hacer política para mejorarla en la medida de lo posible.

Portada de “Conversacion en Princeton”,
Portada de “Conversacion en Princeton”, de Mario Vargas Llosa con Ruben Gallo

Cuando empecé mi campaña [presidencial] yo tenía la ingenuidad todavía de creer en la política primaban las ideas y los ideales (…). Pero luego me di cuenta que en una campaña las ideas tenían un papel muy secundario,, que los valores eran pisoteados. (…) Pensé que los gobiernos anteriores habían fracasado porque hacían promesas incumpibles y diríamos la verdad. Pero claro, decir la verdad en política lo hace a uno inmensamente vulnerable, porque si el adversario no respeta esas reglas del juego, uno puede ser arrollado a través de campañas de desprestigio.

El consultos es un profesional de la política y lo interesante de quienes ejercen esta profesión es que no tienen ninguna posición: no son de izquierda o de derecha, ni liberales ni populistas, sino que simplemente trabajan para quienes los contactan. Parten de la suposición de que la política, como la arquitectura o la ingeniería, es una técnica y el candidato que la practique mejor será el que gane las elecciones. Desde un punto de vista, el oficio del consultor político es completamente amoral.

La política no es perfecta en ninguna parte, pero sí hay países donde es más decente, más honesta, más honrada que en otros. Lo ideal sería inducir a los jóvenes talentosos a que hagan política y así demostrar que puede una actividad creativa que cree condiciones más humanas y más decentes para la población sobre todo en países como los nuestros, tan profundamente atrasados.

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El periodismo es un barómetro fundamental del grado de libertad que hay en una sociedad: necesitamos ese derecho de crítica, esa libertad de expresión que da el verdadero periodismo para que una sociedad sea realmente democrática.

Para mí el periodismo ha sido muy importante porque me ayudó a descubrir la realidad de mi país. En el Perú, como en muchos otros países del Tercer Mundo, la estructura de la sociedad es tal que los miembros de una clase social saben muy poco sobre lo que ocurre en otros sectores de la población.

Nunca he querido dejar el periodismo por una razón muy clara: la literatura es mi vocación, es el oficio más estimulante del mundo, pero por otro lado nunca he admirado la figura del escritor que sólo es escritor, que vive completamente encerrado con sus fantasmas, con su mundo mental que lo distancia de la realidad cotidiana, de la vida de todos los días, de esa experiencia que es el común denominador de la gente. Quizás por eso soy un escritor realista y no un escritor fantástico.