
La creadora de contenido y activista cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en redes sociales como Anna Bensi, afirmó este jueves que no espera un juicio justo para ella y su madre en la causa que enfrentan en el Tribunal Municipal de La Habana del Este, por la difusión de un video en el que aparece un agente policial.
“No va a ser justo el juicio, pero yo tengo un Dios justo”, declaró la joven de 21 años ante la prensa antes de ingresar al tribunal. Bensi sostuvo que la isla está “gobernada por un estado de injusticia”, aunque dijo confiar en que “triunfe la verdad”.
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La activista y su madre, Caridad Silvente, llegaron a la sede judicial acompañadas por representantes de organizaciones religiosas. Cerca de 30 integrantes de distintas asociaciones cristianas cubanas las esperaban en los alrededores con mensajes de respaldo, como “estamos contigo”, y cantos religiosos.
Las autoridades autorizaron que ambas fueran acompañadas durante la audiencia, prevista para las 10 hora local, por el pastor de la congregación de Alamar, Arturo Leal, y el presidente de la Junta Directiva de la Convención Bautista de Cuba, Bárbaro Marrero.

La detención de un activista cristiano durante el operativo previo a la audiencia
Antes de entrar al tribunal, Bensi también denunció un operativo policial en su vivienda y durante el traslado hacia la audiencia. Según su versión, el despliegue culminó con la detención del activista cristiano David Espinosa Martínez, quien tenía previsto acompañarlas.
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“Ninguno de nosotros somos unos criminales. Solamente estamos expresando a través de una pantalla, que no es un arma, es un teléfono, lo que pensamos”, afirmó.
La joven cuestionó además el sistema político de la isla y sostuvo que sus críticas a la situación interna del país no deberían constituir un delito. “No estamos de acuerdo con cómo se manejan los asuntos internos de nuestro país, que están mal, y eso no es delito”, señaló.
Bensi afirmó que la salida para Cuba pasa por la libertad política y la convocatoria a elecciones. “Cuba sea libre” y que se realicen “elecciones libres”, expresó al ser consultada sobre su postura.
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La causa se originó a partir de una querella presentada por un suboficial del Ministerio del Interior de Cuba (MININT). El agente sostiene que una publicación de la activista vulneró su intimidad, después de que ella difundiera imágenes de una visita del policía a su domicilio.

El hecho ocurrió el 10 de marzo en el edificio donde reside Silvente, en el municipio habanero de Alamar. Según los antecedentes del caso, el oficial se presentó en el lugar para entregar una citación dirigida a la madre de la activista.
Dos semanas después, Bensi acudió a una unidad de la Policía Nacional Revolucionaria para declarar sobre el episodio. Allí quedó imputada como coautora por supuestos actos contra “la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, la identidad de otra persona y sus datos”.
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El artículo 393 del Código Penal cubano contempla una agravante cuando la reproducción, divulgación o transmisión de esos contenidos ocurre mediante redes sociales o medios de comunicación, en soportes físicos o digitales. La acusación podría derivar en una pena de hasta cinco años de privación de libertad.
El respaldo de María Elvira Salazar desde Florida
En la víspera de la audiencia, la congresista republicana estadounidense María Elvira Salazar cuestionó el proceso contra Bensi y Silvente. Desde Florida, calificó el juicio como “un acto desesperado de una dictadura moribunda que intenta intimidar y silenciar al pueblo cubano”.
“¡No funcionará!”, escribió Salazar, quien también manifestó que “Anna y Caridad no están solas. El mundo está mirando”.
Respaldo de activistas y congresistas cubanoestadounidenses
El juicio generó expresiones de apoyo en redes sociales de activistas, influencers y usuarios cubanos dentro y fuera de la isla. Varios de ellos denunciaron lo que consideran un caso de censura contra la libre expresión.
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El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) denunció un “operativo represivo del régimen de Cuba” para impedir la asistencia de periodistas independientes, activistas y representantes religiosos a la audiencia.
Los congresistas cubanoestadounidenses María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez también criticaron el proceso. Los legisladores afirmaron que el régimen de Cuba continúa con acciones de intimidación y silencio contra quienes expresan posiciones críticas.
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