Estudio detecta los mayores niveles de mercurio en sedimentos costeros de Cuba en la Bahía de La Habana y el río Sagua la Grande

La investigación, que evaluó 15 ecosistemas, registró concentraciones entre 0,001 mg/kg y 16,5 mg/kg y ubicó en esos dos puntos el mayor riesgo ecológico para organismos acuáticos, según los resultados publicados en Applied Geochemistry

La Bahía de La Habana y el río Sagua la Grande concentraron los mayores niveles de mercurio en sedimentos costeros de Cuba. (REUTERS/Norlys Perez)
La Bahía de La Habana y el río Sagua la Grande concentraron los mayores niveles de mercurio en sedimentos costeros de Cuba. (REUTERS/Norlys Perez)
Guardar

La Bahía de La Habana y el río Sagua la Grande concentran los mayores niveles de mercurio detectados en sedimentos costeros cubanos, aunque los resultados no permiten establecer una exposición directa de la población ni determinar la presencia del metal en peces destinados al consumo.

La investigación difundida por Periódico Cubano analizó 15 ecosistemas costeros de Cuba y encontró mediciones desde 0,001 mg/kg hasta 16,5 mg/kg. La diferencia permitió separar áreas con presencia mínima del contaminante de otras afectadas de forma grave.

PUBLICIDAD

El estudio identifica un riesgo ecológico elevado en esos dos puntos por la acumulación de mercurio en el fondo marino y fluvial. Las muestras corresponden únicamente a sedimentos, por lo que los hallazgos describen una amenaza para organismos acuáticos y no prueban, por sí solos, daños sanitarios entre habitantes de La Habana o Sagua la Grande.

Los sedimentos de dos zonas cubanas quedaron por encima de los indicadores de riesgo

El trabajo científico se tituló Spatial distribution of mercury in sediment from coastal environments around Cuba y apareció en línea el 25 de agosto de 2026 en Applied Geochemistry.

Los autores establecieron un nivel de fondo geoquímico de 0,090 ± 0,059 mg/kg para los sedimentos marinos evaluados. Esa referencia permitió calcular la dimensión de la contaminación detectada en cada lugar.

PUBLICIDAD

La Bahía de La Habana y el río Sagua la Grande registraron valores extremos en el Factor de Contaminación. Ambos lugares también superaron con frecuencia el PEL, un indicador que señala una probabilidad mayor de efectos adversos para los organismos acuáticos.

El estudio sobre 15 ecosistemas costeros de Cuba registró concentraciones de mercurio entre 0,001 mg/kg y 16,5 mg/kg. (AP Foto/Ramón Espinosa)
El estudio sobre 15 ecosistemas costeros de Cuba registró concentraciones de mercurio entre 0,001 mg/kg y 16,5 mg/kg. (AP Foto/Ramón Espinosa)

El PEL corresponde al “nivel probable de efecto”, una escala usada para evaluar cuándo la concentración de un contaminante puede afectar a especies que viven o se alimentan en los sedimentos.

Los resultados no equivalen a un análisis de agua potable, alimentos ni muestras humanas. Para determinar si el mercurio alcanza la cadena alimentaria, serán necesarios estudios sobre las formas químicas del metal y su acumulación en organismos.

La Bahía de La Habana arrastra décadas de presión urbana e industrial

Los investigadores relacionaron la situación de la bahía capitalina con una carga histórica vinculada a la actividad urbana e industrial de su entorno.

La contaminación en ese espacio marítimo ya había impulsado medidas de saneamiento. En 2018 comenzó a operar una planta destinada a reducir los desechos que llegaban a la bahía a través del río Luyanó.

El entorno también mantiene instalaciones industriales. En febrero de 2026 se informó un incendio en la refinería Ñico López, situada junto a la bahía.

El estudio no vinculó las concentraciones de mercurio detectadas con ese incendio. La investigación se concentró en la distribución espacial del metal en los sedimentos y no atribuyó los resultados a un episodio puntual.

Según indicó Periódico Cubano, los datos tampoco permiten concluir que los peces capturados actualmente en la Bahía de La Habana posean niveles peligrosos de mercurio.

La investigación identificó un riesgo ecológico elevado en la Bahía de La Habana y en el río Sagua la Grande por la acumulación de mercurio en los sedimentos. (Foto: Sagua Viva)
La investigación identificó un riesgo ecológico elevado en la Bahía de La Habana y en el río Sagua la Grande por la acumulación de mercurio en los sedimentos. (Foto: Sagua Viva)

Los autores propusieron avanzar en análisis de especiación y bioacumulación. El objetivo es conocer si determinadas formas del contaminante pasan desde el sedimento a los organismos acuáticos y luego a la alimentación humana.

Sagua la Grande conserva la huella de una planta cloro-álcali

El caso de Sagua la Grande presenta antecedentes industriales documentados desde hace años. Investigaciones previas asociaron la contaminación por mercurio con una planta cloro-álcali que utilizó celdas de mercurio desde comienzos de los 80.

Un trabajo publicado en 2016 en Chemosphere había detectado hasta 97 mg/kg en sedimentos del río cercanos a la instalación. Ese análisis clasificó varios sectores como fuertemente o extremadamente contaminados.

La evaluación reciente mostró que la huella ambiental continúa en ese ecosistema costero del norte de Villa Clara. La persistencia del mercurio en el ambiente explica la necesidad de mantener controles sobre las zonas afectadas.

El equipo científico también creó un Índice Compuesto de Vulnerabilidad Ambiental, denominado CEVI. El modelo comparó la presencia de mercurio con la actividad industrial y la presión poblacional.

Sagua la Grande conserva la huella de una planta cloro-álcali que utilizó celdas de mercurio desde comienzos de los años 80. (Foto: Sagua Viva)
Sagua la Grande conserva la huella de una planta cloro-álcali que utilizó celdas de mercurio desde comienzos de los años 80. (Foto: Sagua Viva)

La relación estadística entre esas variables fue muy fuerte, de acuerdo con los resultados. El índice apunta a que la contaminación no puede analizarse de manera aislada de la concentración de actividades humanas sobre los ecosistemas.

El estudio aporta una referencia para los compromisos de Cuba

El mercurio es un contaminante persistente que puede permanecer durante largos períodos en el ambiente. La Organización Mundial de la Salud lo considera una de las sustancias químicas que generan mayor preocupación para la salud pública.

El organismo advierte sobre los posibles efectos del metal, especialmente sobre el sistema nervioso. También señala que el metilmercurio puede acumularse en peces y mariscos.

La investigación constituye una de las evaluaciones de mayor alcance sobre la distribución del mercurio en ecosistemas costeros de Cuba. Sus resultados pueden funcionar como línea de base para seguir la evolución de la contaminación.

Esa referencia también ofrece una herramienta para revisar los compromisos del país ante el Convenio de Minamata sobre el Mercurio. El tratado internacional busca reducir las emisiones y liberaciones de esta sustancia al ambiente.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD