Cuba: Más del 95% de las mujeres denunció acoso en los alrededores de la Universidad de La Habana

Una informe, basado en un estudio sobre el entorno de la Universidad de La Habana, incluyó episodios de persecución, agresiones físicas y exhibicionismo, además de hostigamiento en plataformas digitales

Ilustración de una mujer caminando en una calle entre casas sencillas, ropa tendida y sombras humanas en las paredes.
Más del 95% de las mujeres consultadas en el entorno de la Universidad de La Habana declaró haber sufrido acoso callejero, persecución o exhibicionismo en Cuba. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Más del 95% de las mujeres consultadas en una investigación sobre el entorno de la Universidad de La Habana declaró haber sufrido alguna forma de hostigamiento físico, persecución o exhibicionismo.

El acoso callejero, los tocamientos y la vigilancia en redes sociales forman parte de violencias cotidianas que suelen quedar minimizadas, aunque afectan la salud mental, restringen la movilidad y profundizan desigualdades, según especialistas consultadas por el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMlac).

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Piropos no deseados, silbidos, comentarios sobre la apariencia, miradas intimidantes e invasiones del espacio personal integran un repertorio de agresiones que suele presentarse como una costumbre, una broma o una expresión de la cultura popular.

La jurista Sara Ida Hernández Valdés, responsable de la mentoría DoyDas, señaló a SEMlac que existe una aceptación social extendida de estos comportamientos. “Estas conductas suelen camuflarse bajo etiquetas como ‘la costumbre’, ‘la cultura popular’, ‘el humor’ o ‘una simple broma’”, afirmó.

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El informe sobre acoso callejero en Cuba señaló que el hostigamiento en la calle y en redes sociales suele presentarse como costumbre, humor o cultura popular. (ADALBERTO ROQUE / AFP)

Hernández Valdés advirtió que la repetición de estas experiencias genera consecuencias que no siempre son visibles desde el exterior. Entre ellas mencionó la hipervigilancia crónica, el desgaste psicológico y la necesidad de anticipar posibles agresiones en actividades ordinarias, como caminar por la calle, utilizar el transporte público o participar en espacios digitales.

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“Las personas viven en un estado constante de alerta, anticipando la agresión”, expresó la jurista. Según explicó, esa expectativa consume recursos emocionales, cognitivos y físicos, aun cuando los episodios no dejen lesiones corporales.

Por su parte, la socióloga Anaclara León Pérez, investigadora del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y cocordinadora de la Red Feminista Universitaria, planteó que el impacto tampoco se distribuye de manera uniforme.

El género, la clase social, el color de piel y el lugar de residencia influyen en la exposición a estas prácticas y en las herramientas disponibles para enfrentarlas.

Las violencias cotidianas pueden aparecer en distintas etapas de la vida y en ámbitos diversos. Además de la calle, las redes sociales se convirtieron en un espacio de vigilancia, burlas, descalificaciones y mensajes que buscan controlar o desacreditar a las mujeres.

Ilustración de una mujer caminando dentro de una esfera transparente, rodeada de siluetas oscuras con manos que agrietan la superficie.
Las especialistas indicaron que las redes sociales también funcionaron como un ámbito de vigilancia, burlas, descalificaciones y mensajes para controlar a las mujeres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación registró agresiones frecuentes cerca de la Universidad de La Habana

La tesis de Sociología “La deshumanización de un sexo: acoso sexual callejero en el entorno de la Universidad de La Habana”, elaborada por Paula Amalia Ríos Maldonado, documentó la frecuencia de estas conductas en los alrededores de ese centro de estudios.

El trabajo concluyó que más del 95% de las mujeres encuestadas había atravesado situaciones de acoso físico, persecución o exhibicionismo en la zona universitaria. Entre las experiencias relevadas aparecieron gestos sexuales de desconocidos, silbidos, bocinazos desde vehículos y seguimientos en la vía pública.

Según los resultados citados por SEMlac, el 75.6% de las encuestadas recibió gestos sexuales de personas desconocidas. El 73.2% afirmó que le tocaron bocina desde vehículos y el mismo porcentaje indicó que sufrió silbidos. A su vez, el 41.5% relató que había sido perseguida.

La investigación también identificó la masturbación pública como una práctica recurrente en el área próxima a la Facultad de Artes y Letras, cerca de la calle G, en el municipio habanero de Plaza de la Revolución.

Entre las mujeres que informaron haber sido víctimas de exhibicionismo de este tipo, el 46% dijo que la situación ocurrió precisamente en esa zona.

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