Netanyahu aseguró que la caída del régimen iraní “está al alcance”

El primer ministro israelí insiste en que Irán es "más débil que nunca" en plena escalada bélica en el Golfo, a siete semanas de unas elecciones en las que las encuestas lo sitúan en desventaja

FOTO DE ARCHIVO: El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ofrece una rueda de prensa tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán en Jerusalén, el 15 de junio de 2026
REUTERS/Ronen Zvulun/Pool/File Photo
FOTO DE ARCHIVO: El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ofrece una rueda de prensa tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán en Jerusalén, el 15 de junio de 2026 REUTERS/Ronen Zvulun/Pool/File Photo
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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu afirmó este jueves que el régimen de la República Islámica de Irán está más cerca que nunca de derrumbarse, en un discurso pronunciado ante mandos militares israelíes en el que vinculó la debilidad de Teherán con la nueva ofensiva estadounidense lanzada esta semana contra su territorio.

“Este régimen está tambaleándose ahora mismo. Es más débil que nunca. Está luchando por su supervivencia”, declaró Netanyahu.

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El jefe del Gobierno israelí fue más allá al señalar el objetivo último de su estrategia frente a Teherán. “Estoy convencido de que podemos eliminar esta amenaza de una vez por todas, es decir, derrocar a este régimen. Esa es la tarea central que aún tenemos por delante, pero está cerca. No es imposible. Está al alcance”, sostuvo.

Las palabras de Netanyahu llegan tras meses de un conflicto que transformó por completo el mapa de poder en Irán. El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron una ofensiva conjunta contra instalaciones militares y nucleares iraníes que terminó con la vida del entonces líder supremo, el ayatollah Alí Khamenei, tras casi 37 años en el cargo, y su hijo, Mojtaba Khamenei, fue designado nuevo líder supremo por la Asamblea de Expertos el 9 de marzo, en una sucesión marcada por la falta de transparencia habitual del sistema clerical iraní. El presidente estadounidense, Donald Trump, decretó un alto el fuego en abril, aunque ambas partes lo consideraron desde entonces incompleto e inestable.

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Esa fragilidad se hizo evidente esta semana. Estados Unidos atacó el domingo y el martes objetivos iraníes, los primeros bombardeos de este tipo en más de un mes, con el argumento de impedir que Teherán colocara minas navales en el estrecho de Ormuz. Según reconoció el propio Ejército estadounidense, la ofensiva causó al menos 18 muertos en Irán. Teherán respondió con lo que denominó una “operación decisiva de represalia”, con ataques de misiles y drones contra bases estadounidenses en Jordania, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y la región autónoma iraquí del Kurdistán, sin que ninguno de los proyectiles alcanzara territorio israelí.

Varias personas circulan en coche cerca de una valla publicitaria con la imagen del presidente estadounidense Donald Trump en un edificio de Teherán, Irán. 2 de septiembre de 2026
Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS
Varias personas circulan en coche cerca de una valla publicitaria con la imagen del presidente estadounidense Donald Trump en un edificio de Teherán, Irán. 2 de septiembre de 2026 Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

Netanyahu subrayó precisamente esa ausencia de ataques directos contra Israel como una prueba de la disuasión militar de su país. “Si no nos atacan, no es casualidad. Atacan a todos, pero no a nosotros. Conocen nuestro poder, la fuerza de nuestras armas, y nuestra determinación”, afirmó.

El presidente Trump, por su parte, advirtió a Teherán de que cualquier nueva represalia recibiría una respuesta “mucho más dura y contundente”, mientras Washington prometió intensificar la presión económica sobre la República Islámica con nuevas sanciones aún sin detallar.

Las declaraciones del primer ministro israelí se producen en un momento de máxima exposición política. Israel celebrará elecciones legislativas el 27 de octubre, en las que se pondrá a prueba la continuidad de Netanyahu al frente del Gobierno tras casi cuatro años completos de legislatura, un hito inédito desde 1988. Varias encuestas recientes sitúan a su coalición lejos de la mayoría de 61 escaños en la Knesset y muestran un ajustado empate entre el Likud y Yashar, el partido liderado por el ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Gadi Eisenkot, principal rival de Netanyahu en estos comicios.

La oposición ha responsabilizado a Netanyahu de no haber logrado objetivos claros frente a Irán pese a meses de guerra, y buena parte de la opinión pública israelí se mostró crítica con el alto el fuego de abril, al considerar que el acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán resultó desfavorable para los intereses de Israel. La gestión del conflicto con Irán se perfila así como uno de los ejes centrales de la campaña electoral, junto a la guerra en Gaza y la disputa sobre las exenciones del servicio militar para la comunidad ultraortodoxa.

Ninguna de las partes ha anunciado hasta ahora una fecha para retomar negociaciones directas, y tanto el régimen iraní como la Casa Blanca mantienen abierta la posibilidad de nuevos ataques en los próximos días.

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